Autor: Marlasca, Manuel E.. 
 Para fijar el nuevo precio del pan. 
 Complicado proceso     
 
 Pueblo.    25/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 29. 

PARA FIJAR EL NUEVO PRECIO DEL PAN COMPLICADO PROCESO

El escandallo contempla desde el sueldo de los obreros hasta las pérdidas y mermas por desperdicios

Casi cuatrocientas industrias muy distintas, distribuidas por toda la provincia

Pedro Castro no estará presente en la Comisión Provincial de Precios

Esta mañana habrá comenzado a ser discutido el nuevo precio del pan en Madrid.

Ni Toribio del Río ni Pedro Castro, representantes de la Asociación Provincial de Panaderos, habrán estado presentes en la reunión de la Comisión de Precios, a la que asisten, junto a los representantes de la Administración y de la industria panadera, representantes de los consumidores, trabajadores del sector y vendedores.

En lugar de los industriales citados, irá Jesús Villamor. En cualquier caso, hay opiniones para todos los gustos. Mientras García de Pablos, presidente de la Organización de Consumidores y Usuarios, asegura que el precio del pan no tiene que subir, el gobernador civil de Madrid, Rosón, ha comentado en alguna ocasión que tendría que subir, «pero menos de lo que piden los industriales», para luego manifestar que «habrá aue ver si los panaderos tendrán que ganar menos de lo que ganan». Al respecto, sería interesante saber que la industria panadera tiene unas características especialísimas, que condicionan el precio del pan. Estas características podrían resumirse en que, por ejemplo, mientras en la provincia de Madrid hay 119 tahonas con- una producción de hasta mil kilos, solamente hay siete que superan los 15.000;

y, para colmo, dos de ellas han tenido que cerrar por dificultades económicas. En definitiva, señalar el precio del pan es asunto dificilísimo, realizado a través de complicados escandallos, y que, en el caso de Madrid, estará resuelto, muy probablemente, en el curso de esta semana.

DOSCIENTAS ocho industrias de pan hay distribuidas por toda la provincia de Madrid y ciento setenta y una en la capital-de España. En resumidas cuentas, trescientos setenta y nueve industriales están pendientes, a partir de hoy —de hecho ya lo estaban desde hace casi dos meses—, del nuevo precio del pan.

Para señalarlo, desde esta mañana está reunida en el Gobierno Civil de Madrid la Comision Provincial de Precios a la que por vez primera acceden representantes de los consumidores, en la figura de su presidente. García de Pablos, que dirige la Organización de Consumidores y Usuarios, y los trabajadores del sector, a través, de´sus distintas centrales sindicales. Como se sabe, estas centrales sindicales tuviéWíri" un p^pel fundamental en el conflicto, de la pasada semana, cuando los industriales decidieron dejar de fabricar pan y el Gobierno Civil intervino algunas tahonas. Juan José Rosón, gobernador civil de Madrid, consultó con las centrales sindicales que tienen trabajadores en el sector, para saber si podía contar, en caso de intervención, con los obreros, que se brindaron a trabajar, imponiendo condiciones de seguridad personal y segu^ ridad de salario. De aquellas reuniones salió también la representación de esos trabajadores en la comisión que discute el precio del pan.

LA REESTRUCTURACIÓN

Pero volviendo a las cifras con que comenzaba esta información —208 industrias en la provincia; 371, en la capital—, éstas hablan por sí solas, a poco que se conozca el sector panadero. La mágica reestructuración, palabra que parece resolver todo el problema del sector, se ve bien claramente al

observar esas cifras. Porque si las totales -^379 tahonas— no dicen gran cosa, sí lo dicen las parciales, al dar cuenta de la prótrias. Y esta producción, de acuerdo con los barernos resultantes de la normativa dictada por la antigua Dirección General de Industrias Alimentarias, es la siguiente:

Estas cinco son las siguientes: la de la calle Padre Amigó, que produce 16.080 kilos; la de Pedro Díaz, que produce 45.312 kilos; la .de.la calle Prat, que fabrica 15.564 kilos, y dos que han cerrado por dificultades económicas: la de(la calle Acacias, que en sus tiempos fabricaba 15.621 kilos, y la de la calle Alfonso Gómez que, comandada por el «guerrillero» Alonso Munárriz, no pudo evitar, a pesar de sus 16.128 kilos de producción, echar el cierre y, en definitiva, arruinarse con las maniobras, del «pan barato».

Las curas están referidas a un turno de ocho horas de trabajo.

¿QUE PRECIO?

La industria panadera psfá distribuida, para colmo, en tres tipos distintos: mecanizada, semi-mecanizada y artesana. La primera de ellas requiere gran inversión en maquinaria; la segunda, menos inversión, y la tercera suele estar formada por familias que sacan adelante una escasa producción. Lógicamente, entre las primeras están las de mayor producción, mientras son las artesanas y las semimecanizadas o muy poco mecanizadas las que tienen una producción más corta.

Con este panorama se verá l.ó difícil que es señalar un precio del pan en Madrid y su provincia —puesto que ambas van unidas en e| escandallo y en las tarifas - y muoho más que este precio sea totalmente justo. Por eso he escrito antes lo de la reestructuración. Al ret-pecto, habría que recordar lo que en estas mismas páginas contara Pedro Castro, presidente de la Asociación Nacional y Provincial de Panaderos, días antes de su detención:

—Hay que ir a la reestructuración. Porque no puede haber esa atomización de industrias. Y que no se diga que no va a querer irse nadie de la industria, porque, si no se van, hay que pagar un canon por kilo de pan producido, precisamente ´pmñt pagarlas indtynmt-z aciones de los que se marchen.

Y es que, a la vista de las cifras antes citadas sobre las industrias de Madrid y su provincia, ¿cuál es realmente el precio justo del pan? Él problema es cuál tahona se toma como tipo medio y a quién perjudica. Realmente difícil.

Lo que es indudable es que en todas las tahonas hay distinta incidencia de costos. Y no tiene el mismo número de empleados la de 1.000 kilos que la de 40.000. Para ello precisamente se confeccionaron unos escandallos, que deben ser algo así como la norma matemática única para fijar el precio del pan.

ESCANDALLO

Norma matemática o no, el escandallo es una de las cosas más complicadas que el periodista conoce. Para hacerse una idea bastará decir que en él figuran los siguientes conceptos:

El número de operarios, distribuidos por maestro enea r g a d o, oficiales de pala, oficiales de masa, oficiales de mesa, ayudantes; salarios devengados al año,..incluidos los extras y la fiesta del Patrón; días de jornada efectiva en el año, con los no trabajados, distribuidos en domingos, abonables y vacaciones; salarios anuales, incluido ej 36 por 100 de Seguridad Social y accidentes de trabajo; antigüedad, aplicable solamente sobre el salario base; materias primas para la obtención de un kilogramo de pan, que es exactamente la siguiente: 0,800 kilos de harina, 0,032 de levadura, 0,0168 de sal y 0,450 litros de agua; también incluye el escandallo la energía, que queda distribuida, para un kilogramo de pan, de la siguiente forma: 0,012 kilowatios/hora de alumbrado, 0,08 kilowatios/hora de fuerza y 0,144 litros de gasóleo o fuel-oil.

Naturalmente, todas estas cifras luego son traducibles en pesetas, con un complicadísimo sistema, hasta llegar a la cifra total. Pero, para colmo, todavía el escandallo contempla más cosas:

% Los gastos generales resultantes del año, cuyos conceptos fundamentales son: licencia fiscal, impuestos, seguros, gastos de administración, alquileres, teléfono, conservación y mantenimiento y varios.

• Las amortizaciones de instalaciones, de maquinaria, de utillaje, etc.

SLas pérdidas y mer-pór desperdicios, de las que. para colmo, habría que descontar el importe del valor que represente la recuperación, por ejemplo, el del pan rallado.

Él beneficio industrial, que se constituye en un 10 por 100.

Y, por último, la fase de comercialización.

Todos unos complicadísimos sumandos para hallar la suma total, como para que ésta guste a todos.

Deáde esta mañana se está discutiendo eso. Pedro Castro y Toribio del Río, representantes industriales en la comisión, no asisten a las reuniones. En su lugar lo hace Jesús Villamor. El presidente de ia OCU, García de Pablos, dice que el precio actual es un «colchón» capaz de absorber las subidas habidas en las materias primas. Rosón dijo primero que el pan tendría que subir para luego afirmar que quizá los panaderos tendrían que conformarse • con ganar menos. Por primera vez centrales sindicales y consumidores estarán representados en la comisión. ¡Hagan juego...!

Manuel E. MARLASCA

 

< Volver