Franco y la batalla social de la vivienda     
 
 ABC.    25/01/1961.  Página: 36. Páginas: 1. Párrafos: 1. 

FRANCO Y LA BATALLA SOCIAL DE LA VIVIENDA

Desde su creación, dentro de la Administración Central del Estado, el Ministerio de la Vivienda se ha movido activamente en una cuadrícula de empeños de exacta proyección social, en los que no se olvidaban exigencias de ulterior finalidad estética en lo arquitectónico y de ordenación urbanista con vistas al futuro de las ciudades. No cabe duda que el Departamento surgía de una imperiosa necesidad, como era aglutinar en una sola dirección y mano cuantas iniciativas y realizaciones en materia de vivienda, arquitectura y urbanismo competían entonces a organismos diversos. De todas las tareas propuestas, la de facilitar hogares a las familias que en España carecían de él era la más insoslayable. A su directo cumplimiento se orientó la política social del Departamento, otorgando facilidades legislativas, exencionas tributarias, ayudas económicas, y suscitando, en fin, una política de construcción que rebasando el marco de la tarea oficial concitaba a la iniciativa privada, mediante los convenientes estímulos, a una empresa nacional amplia y generosa. Ciertamente, no improvisaba el Ministerio su política. No hacía más que responder, canalizar-y hacer factible el deseo del Caudillo. Sobre la paz española, Franco había preconizado una patria donde cada familia contase con un. hogar digno y decoroso. Bien es verdad que las reliquias de la contienda exterior, las migraciones interiores y una serie de factores divérson muy del tiempo actual hinertrofiaban de gentes unas ciudades, mientras nucleos agrícolas o campesinos registraban el equivalente descenso de población o la llamada de la industria superpoblaba regiones en las que el avance técnico discurrió más célere que la capacidad de habitabilidad.

Surgieron, de este modo, como por floración espontánea, cinturones de miseria, focos de insalubridad y esa triste ficción de hogares donde el hombre tenía que sentirse desamparado, precipitado al infortunio moral, cuando no la promiscuidad hacía imposible el respeto a la sagrada institución de la familia. Con encada y sin descanso, el Ministerio de la Vivienda ha ido esclareciendo el negro panorama. Las chabolas y viviendas insalubres dieron paso a los poblados de absorción. Los constructores privados encontraron la protección necesaria para edificar viviendas destinadas a la clase media, compensando el exceso registrado tal vez en .el número de las viviendas de lujo. Desapareció, insensiblemente, el triste panorama de las chabolas, y lo, que en un tiempo se llamó suburbio comenzó a ser expansión natural de las ciudades. Fue una batalla social silenciosa, llevada a cabo por el Ministerio de la Vivienda, a la que no podía negarse la justa alegría de su pacífica victoria. Esa alegría está representada por la presencia del Jefe del Estado, Francisco Franco, en el complejo de realidades de la construcción que ofrece Madrid, capital de España, como una visión a escaía de la ingente .labor llevada a cabo en todo el territorio nacional. El Caudillo, propulsor de la gran batalla social de la vivienda, tuvo ante sus ojos un amplio y fecundo panorama de realidades. Los diecinueve núcleos urbanos de Madrid que Franco recorrió durante una visita que duró casi cuatro horas representan más de sesenta mil viviendas, o sea, habitación para una

población que sobrepasa las trescientas mil personas. Muy lejos de esa mañana trasparente de enero madrileño la estampa de la miseria y el suburbio. Por otra parte cabe considerar que, en el aspecto de la reactivación económica española la construcción, sin pausa ni descanso, ha seguido implicando a otros sectores de la producción y la industria en su resultado. Con los hechos renueva su virtualidad aquella frase del ministro de la Vivienda, José María Martínez Sánchez-Arjona, a los periodistas barceloneses en sus declaraciones de mayo último: "La política de inversiones en vivienda—dijo— ha de constituir uno de los supuestos básicos del proceso de reactivación de nuestra economía." La presencia de Franco en esta realidad de la vivienda española debe servir de aliento al Ministerio en su tarea. Prueba de ello es, con lo conseguido, la certidumbre de una política de vivienda en píe a..la que, como nuevos y eficientes eslabones, ei Departamento va agregando, sobre la experiencia de los días, determinaciones legales, estímulos y prácticas ayudas.

 

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