Autor: López Rodríguez, Florentino (NEGRÍN). 
   Pacto para la democracia     
 
 Pueblo.    06/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

PACTO PARA IA DEMOCRACIA

En esta hora crucial de España, el enfrentamiento de partidos, las luchas partidistas serian una gravísima

irresponsabilidad; eso es asunto natural y corriente en las democracias consolidadas y adultas, pero no en

las recién nacidas, que no andan ni se mantienen solas. De modo que la cuestión no es la pugna entre

partidos en el interior del sistema, sino la pervivencia del sistema minino por concurrencia de las partes.

No cabe ni decir la democracia para los demócratas, sino la democracia para todos, puesto que, como es

conocido, su grandeza radica cabalmente en eso, en que admite en su seno a quien no piensa ni siente

como ella, es decir, como la mayoría. La decisión, pues, del presidente del Gobierno, don Adolfo Suárez,

de comprometer a las fuerzas políticas parlamentarias, y la aceptación de éstas, en una acción común de

compromiso democrático, es una medida política de fuste y de largo alcance. No veo yo en este intento de

consolidación del régimen una operación oportunista de la mayoría en el Poder, aunque es claro que la

robustecería momentáneamente, sino una senda segura de calcificación democrática con plusvalía

generalizada.

A la propuesta de un Gobierno de concentración de fuerzas parlamentarias se responde con lo

políticamente posible en estos momentos: el compromiso de todos para «dar un impulso decisivo a la

normalidad democrática». Se incluye, naturalmente, a los comunistas, lo que evidencia, sin más, que el

compromiso no es sectorial o de clase, sino nacional y en profundidad: serio, en resumidas cuentas.

La colaboración de los socialistas es absolutamente imprescindible. Por su fuerza específica en la nación,

por su importancia parlamentaria, por «u posición de vanguardia a la hora del recambia, por su prestigio

europeo. Con todo, ésta no es la hora del socialismo, sino la hora d» la democracia. Arriesgo esta

creencia: el electorado socialista votó más a lo que el socialismo tiene de democracia que de socialismo.

Equivocado o no en esta apreciación, mantengo (o dicho: no es el momento de extremar las posiciones d»

partido, sino de mantener y prestigiar entre todos el sistema pluralista. Nadie mejor que las izquierdas

españolas saben lo frágil que aquí es ta democracia en sus primero» años.

NEGRIN

 

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