Autor: Rodríguez, Carlos. 
   La política y los días     
 
 Arriba.    12/10/1977.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

CARLOS RODRIGUEZ

LA POLÍTICA y los días

El acuerdo sobre el programa económico que, incluso con lógicas resistencias, será probablemente

aceptado por empresarios y trabajadores, plantea, como es natural, numerosas consideraciones sobre la

configuración del Gobierno que deba hacerlo efectivo. En círculos políticos y comentarios de Prensa se

apuntan criterios y razones de diferentes orientaciones y matices. Para unos, preciso es reconocer que los

menos, no hay necesidad de cambios ni reajustes en el actual Gabinete; pero sería desconocer la realidad

de que algunos Ministros, quizá por causas no enteramente achacables a su gestión, atraviesan por una

fase de sensible deterioro de su imagen pública.

En el marco ya plural de] Club Siglo XXI —con asistencia de importantes políticos de izquierdas—, Juan

Luis Cebrián apoyó la tesis, repetidamente expuesta y debatida desde las famosas declaraciones del

presidente del Congreso hace algunas semanas, de la conveniencia de un Gobierno de concentración,

entendido por tal el que agrupase los dos grandes partidos actuales, UCD y PSOE. A ello se oponen, sin

embargo, y con no escasas razones ambos interesados. Ni UCD desea tal arreglo ni el PSOE, que Insiste

en presentarse como alternativa homogénea de poder, querría cambiar su papel natural de liderazgo en la

oposición por un compromiso prematuro que, quizá, se traduciría en merma de popularidad.

Sin embargo, no cabe duda de que muchos de los argumentos expuestos por Juan Luis Cebrián tienen pe-

so evidente. Sucede que el Gobierno de concentración no es lar única alternativa. La UCD puede

completar una holgada mayoría parlamentaria e Incorporar matices válidos, desde los puntos de vista

doctrínalas y sociales recomendables, a base de un Gobierno ampliado » las minorías vasca y catalana y

al PSP. Tampoco cabe desdeñar, en el terreno de las puras hipótesis, un Gobierno de coalición, con

ribetes de «acuerdo histórico» entre UCD, AP, PSI, PCE y minorias vasca y catalana. El PSOE

conservaría, de esta manera, el «rol» de oposición que, por el momento» desea, lo que contribuiría no

poco a racionalizar y clarificar el panorama político del país.

No parece, en cambio, que fuera útil una mera ampliación del Gobierno a las minorías vasca y catalana.

Aunque en el terreno de los números completaría la mayoría absoluta del Congreso, esta solución

quedaría huérfana de ciertas asistencias que el programa económico común va a requerir. Viable es, por

último, un simple reajuste-interno del Gabinete, con la salida de sus Ministros más «quemados» y la

incorporación de otros procedentes también del partido UCD.

En resumen, los alternativas son numerosas, aunque los resultados de la segunda ronda de negociaciones

de la Moncloa contribuirán, en buena medida, a esclarecer la utilidad de las diferentes opciones. Este

comentarista opina que sería conveniente la ampliación, tanto como fuera posible, del espectro político

del Gobierno; pero respetando el legítimo derecho del PSOE a permanecer en la oposición y consolidar

así su propia Imagen como alternativa de Poder.

MONCLOA-2: ACELERAR EL CAMBIO—En un informe de diez folios, el Gobierno acaba de

anticipar a los partidos políticos sus propuestas para la segunda ronda de negociaciones que se inician

mañana en la Moncloa. Incluye reformas de las Fuerzas de Orden Público y de los mecanismos de justicia

civil y militar, así como una ley específica para la defensa de la democracia contra el terrorismo. En el

terreno social, medidas de protección de los derechos civiles y de la intimidad, replanteamiento de la

posición de la mujer y lucha contra la corrupción. Hay referencias al divorcio, modificaciones a la ley de

Peligrosidad Social, nuevas ordenaciones de las libertades públicas y un estatuto jurídico para garantizar

la Imparcialidad de la televisión del Estado. Por lo que se aprecia en una primera lectura, el Gobierno

propone realmente acelerar el cambio; pero queda corto en algunos aspectos irrenunciables. Hay que

esperar que los partidos perfeccionarán y completarán las propuestas hasta perfilar un paquete

eficazmente democrático. En algunos temas no caben retoques ni reformas, sino derogaciones a secas o

cambios básicos.

 

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