Nivel de vida     
 
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Nivel de vida

EL ministro de Comercio ha dicho en su discurso de Bilbao que el objetivo permanente en que estamos empeñados los españoles, desde nuestra guerra de Liberación, no es otro que hacer progresar cada vez más la economía española a un ritmo de desarrollo suficiente que satisfaga las necesidades psíquicas y materiales de los españoles. Este concepto de "necesidades psíquicas" fue explicado así por Ullastres:

"Como sabéis, el bienestar, el nivel da vida, es una cosa fundamentalmente subjetiva. No se está, contento con lo que se progresa, sino con lo que se cree que se debe progresar. Y si internacional, mente está bien vista una tasa de un dos por ciento de crecimiento económico anual, en este país no nos contentamos con éso ni los consumidores, ni los trabajadores, ni los empresarios, ni el Estado, y, por tanto, tenemos que servir a esa exigencia no solo ¡Son un crecimiento material objetivamente justificado, sino psicológicamente justificado. Nosotras pretendemos´ en la nueva etapa, COMO pretendimos en la anterior, no sólo seguir creciendo, sino seguir creciendo al ritmo que demandan nuestros espíritus y nuestras necesidades materiales."

Resulta satisfactorio que un economista, al dirigirse a unos industriales, haya expresado con toda claridad esta primacía de los factores psíquicos, es decir, humanos, sobre las consideraciones puramente técnicas de la ciencia rcanómica. Repetidamente han señalado los pontífices, y sa opinión coincide con las corrientes más progresivas di pensamiento moderno, que la Economía debe estar al servicio del hombre, de sus valores espirituales, y que solo se justifica por el servicio al hombre.

Desde luego, no cometemos el error de confundir ¡as aspiraciones de progreso mate, rial del hombre con sns valores espirituales, aunque tampoco puede ignorarse el perfeccionamiento moral que puede lograrse a través de la elevación material y dignificación social del hombre. De masas explotadas o subalietitadas no pueden esperarse más que gestos de desesperación y barbarie. Como ejemplo, basta observar la diferente actitud que han adoptado ante la independencia diversos jftíses africanos, en íntima relacíón siempre con el nivel de vida alcanzado.

El nivel de vida, problema sobre el que un día opinamos, cara al público, los que redactamos esta "Tercera Página", es esencialmente subjetivo. Nadie puede señalar qué nivel es suficiente para que un hombre deba considerarse satisfecho, eomo si se tratara de recetar una dieta alimenticia científicamente «quebrada. El subjetivismo es doble, pues si de uua parte una persona, un grupo o una clase social entera tiene una idea propia del nivel de vida que, en justicia, cree merecer, de otra, las personas, los grupos y las clases ajenas tienen también sus ideas particulares sobre el nivel de vida, que deben alcanzar las demás, Nn creemos que haga falta señalar que las opiniones, en general, no coinciden, y en esta diferencia cíe opinión esta uno de tos fermentos más activos dr la lucha de clases.

Esperamos que no se nos tache de demagogos si decimos que las: clases económica mente fuertes sen tas que, ante el problema del nivvl de vida ajsao, más pecan de egoísmo. Téngase en cuenta que, en una economía capitalista, son las que están en mejores coadiciones para imponer sus criterios. Esto no imrfde que en las clases modestas no estén también larvados egoísmos similares que, en una ocasión propicia, se manifestarían, como ha sido fácil ver en regímenes marlistas. Ya decía Faptni que hay muchog malos pobres a los que sólo falta la riqueza para convertirse en matos ricos. Peta, ateniéndoos a la realidad presente, muchas personas de posición económica desahogada, que no se privan ni a sí ni a los suyos de cuantas comodidades y lujos pueden conseguir, son luego de estrecha tacañería a 1a hora; de opinar sobre la forma en que debe vivir una familia trabajadora. Se mira, cómo tiene cubiertas sos necesidades materiales, se compara con hace veinticinco o cincuenta años, y se concluye que no tiene por qué quejarse. Olvidan, naturalmente, esas necesidades "psíquicas" de que ha hablado Ullastres, y que no son caprichosas, sino que están íntimamente ligadas con el progreso general de1 país, ya que nadie se

conforma » vene relegado a un nivel de vida primitivo cuando ve que las otras clases mejoran el suyo cada día.

Por A fuera poco, hoy el mundo at ha estrechado, se ha reducido, los contactos se han hecha mte Íntimos entre loe pueblos, cada vez se conoce mejor cómo vive el vecino. L» consecuencia es que el nivel de vida ya no se calibra sólo a. escala nacional, sin» que se busca aproximarlo a patrones extranjeros. Y España, por un abandono y un atraso de siglos, tiene hoy un nivel de vida medio (con las excepciones de todos conocidas) Inferior «i de los países de nuestra cultura y nuestra historia. Es decir, que en el subjetivismo de nuestro nivel de vida partimos de ana base más baja, por lo que resalta lógico que la tasa normal de progreso, que para oíros países puede, parecer suficiente, a nosotros nos resulte pequeña.

Disconformidad que debe alentarse, ya que de ella puede salir el impulso preciso para recorrer, a la mayor velocidad posible, las etapas que nos separan de metas europeas.

 

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