Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   El riesgo de bandazo     
 
 Informaciones.    19/10/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

El riesgo de bandazo

Por Abel HERNÁNDEZ

SALIR de una dictadora a una democracia conlleva el riesgo del bandazo. Normalmente, la transición es

revolucionaria y traumática. El mérito español ha sido lograr hasta ahora un tránsito gradual, pacífico y

negociado. Sin embargo, el proceso de cambio no ha concluido con las elecciones del 15 de junio. La

ofensiva del marxismo revolucionario se ha desatado este otoño abiertamente, favorecida por la honda

crisis económica. La inerme población española se ve empujada hacia posiciones marxistas, mientras a la

derecha económica le falta imaginación y sentido del futuro. Con lamentos apocalípticos se encastilla

para defender un día más sus intereses, en ves de aceptar valientemente el reto de los tiempos. Y el

primero de ellos, colaborar a salir de la crisis.

La izquierda maniata, revolucionaria y republicana se infiltra inteligentemente en todos los centros

neurálgicos, paso a paso y sin ruido. Cada día da su batalla y normalmente u cana; ahora, por ejemplo,

intenta dominar la cadena de Prensa y radio estatal (antiguamente del Movimiento). Se siente dominadora

de las fábricas y fuerte en 1a Universidad. Está desatando su hábil ofensiva en el campo y pretende copar

las Redacciones de los periódicos, los Ayuntamientos y las Diputaciones.

A fuerza de repetirlo ha conseguido hacer creer al ciudadano corriente que no hay más izquierda ni más

democracia que la marxista. Y en este país, de la noche a la mañana, se está danzando en torno al

marxismo como si fuera el Arca de la Alianza. Ha sido el gran descubrimiento de los últimos meses,

cuando en toda Europa —o en casi toda— se vive la sensación de la crisis aguda del marxismo e incluso

se habla, con razón, de posmarxismo. Ahí está, por ejemplo, el movimiento de los «nuevos filósofos»

franceses. Altas fuentes comunitarias confiesan en privado que lo que les preocupa ahora de España no es

su identidad democrática (que admiten, sin excepción), sino su posible bandazo a posiciones maxistas.

Aquí siempre vamos con retraso. Y laten, con amnistía o sin amnistía, inequívocas actitudes revanchistas.

En España encaja perfectamente un humanismo cristiano, sin complejos ni gazmoñerías, que debe

protagonizar una valiente posición izquierdista no marxista. Y aquí cabe un centro-derecha poderoso,

moderno y consecuente. El espacio político, que debería ser en estos momentos decisivo, es el de la

Socialdemocracia; pero este espacio ha sido, lógicamente, el más hollado y pulverizado por unos y por

otros. De esta manera, hemos llegado a un verdadero riesgo de bandazo —de «vuelta de la tortilla»—,

que conduciría inevitablemente a una involución. Es hora de reaccionar inteligentemente.

 

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