En torno al "pacto de la Moncloa"     
 
 Informaciones.    22/10/1977.  Página: 1-2. Páginas: 2. Párrafos: 14. 

En torno al "pacto de la Moncloa"

LA propuesta del presidente del Gobierno a las principales formaciones políticas del país, que se ha

denominado «pacto de la Moncloa», ha temido una aceptable acogida en los más amplios sectores

políticos y periodísticos del país, si bien también han aparecido objecciones de importancia,

fundamentalmente por parle sindical y empresarial.

Sin embargo, superando eufemismos sintácticos en cuanto al verdadero significado de esta medida de

entente nacional para salir de la crisis que atenaza al pais, parece que está clara la necesidad de que las

distintas fuerzas parlamentarias colaboren conjuntamente en la puesta en navegación de la varada nave

económica española. Con diferentes puntos de vista, según cada opción ideológica, hemos pedido a dos

testigos de excepción, don Manuel Fraga y don Enrique Tierno, que ofrezcan su opinión ante este

histórico acuerdo de la Moncloa.

MANUEL FRAGA IRIBARNE (Secretario general de Alianza Popular)

En las reuniones de la Moncloa ha habido, a mi juicio, dos partes perfectamente diferenciadas. En la

primera parte prolongada luego en diversas comisiones técnicas* se ha tratado de un plan de saneamiento

económico, a dos años, sobre un extenso documento, en que el Gobierno expuso las líneas básicas que se

podrían seguir.

Los grupos parlamentarios representados, dejando claras las limitaciones de toda índole que tendría un

consenso sobre tales asuntos, sin la intervención de las organizaciones de empresarios y de las

centrales sindicales, aceptaron el dar su consentimiento a unas bases mínimas de política económica y

social, sin que ello supusiera (por lo menos, en el caso de Alianza Popular) ninguna restricción de los

derechos parlamentarios, ni menos un cheque en blanco al Gobierno para defender sa ineficacia en la

ejecución do que mucho nos tememos) ; sino un simple compromiso de no hacer política de partido frente

a la grave crisis económica. En la segunda parte se pretendió lograr un consenso semejante para un

extenso y variado programa legislativo, sin aportar los proyectos, y sobre la base de unos simples índices

muy resumidos. Alianza Popular manifestó desde el primer momento que no veia la posibilidad de

participar en esta segunda fase del acuerdo; que no estaba dispuesta a renunciar a la defensa de sus

principios y su programa, y que, respetando lo que hicieran los demás, sólo se olrecia a acuerdos sobre

puntos concretos que realmente necesitaran de un acuerdo básico entre las fuerzas políticas.

De este tipo de asuntos, nosotros propusimos dos: una ley para la defensa del orden constitucional líente

ai terrorismo y unas bases de control de los medios de comunicación social del Estado.

ENRIQUE TIERNO GALVAN (Presidente del P.S.P.)

Como tantas veces he advertido, los llamados pactos de la Moncloa no son tales pactos, ni tampoco

convenios. Me parece que es más propio hablar de un entendimiento entre el Gobierno y los partidos

politicos sobre la orientación que hay que dar a cienos temas fundamentales y perentorios para que

lleguen a las Cortes, los que hayan de ir, con menos conflictividad y puedan, por consiguiente, resolverse

con mayor diligencia. No se trata, a mi juicio, sino de ayudar a la terea hoy complejísima del poder

ejecutivo en momentos en que el interés nacional lo exige.

Por las circunstancias en que este entendimiento se ha producido y por las causas que lo han ocasionado,

tiene un carácter ocasional. Es la ocasión, con su gravedad suma, la que ha hecho que todos vayamos a la

Moncloa posponiendo los intereses (le partidos a los intereses comunes. Al menos esto es lo que más

claro resulta como explicación fundamental de esta relación entre el ejecutivo y los grupos políticos

parlamentarlos que, no lo olvidemos, representan partidos políticos.

Désele luego que no se puede interpretar esto como la absoluta dejación de la política en cuanto lucha por

el Poder o por una participación en el Poder; quiza esta interpretación fuera corrécta para partidos

minoritarios en el Parlamento, como el P.S.P, que son, ademas los de mayor somentimiento de la práctica

política a, las categorías éticas, pero los parados con representación mas numerosa, aunque hayan

limitado o disminuido lo que en cierto modo es elemento esencial de la política, la lucha por el Poder,

siguen sin olvidar los supuestos tácticos que aumenten las posibilidades de alcanzarlo.

Por estas dos razones fundamentalmente, porque se trate, de algo en principio ocasional, y porque la lucha

por el Poder continúa, el entendimiento entre ejecutivo y partidos no debe, a mi juicio, durar demasiado.

Una vez acordadas las lineas maestras de lo que ha de discutirse en las Cortes, y definida la posición, que

no siempre es concorde, ante los graves problemas que nos amenazan, las reuniones de la Moncloa

conviene que concluyan. En caso contrario, la lucha por el Poder se introduciría en los términos de las

grandes dificultades de esta ocasión y evitarían que llegásemos a nada concreto y útil, y por otra parte el

centro del Poder ejecutivo, la Presidencia, podría convertirse en el lugar de la intriga y de la maniobra de

esta lucha de pigmeos alrededor del Poder para conseguir todo o parte de éste

No parece aceptable la, hipótesis de que estemos en los comienzos de tm camina que llegue a un

Gobierno de integración o sí fuese preciso de concentración. El imperio de los hechos no es, hoy por hoy,

tan poderoso que obligue a aceptar este punto de vista & la U.C.D., al P.S.O.E. y a A.P. Estos partidos

desean mantener su ámbito de acción sin achicamientos: unos porque aspiran a gobernar solos, y otros

porque prefieren no aceptar la responsabilidad del Poder en estos momentos, prefiriendo irlo escalando

hasta que la tormenta, pase o aminore. Esto no significa que dentro de algunos meses no tengamos que

llegar al Gobierno que ahora no se quiere, pero un concierto más o menos expreso entre U.C.D y P.S.O.E.

puede permitir que la estructura de Gobierno no cambie sustancialmente perfeccionándose cada vez mas

la

asociación de quienes gobiernan a la luz ayudados por quienes gobiernan desde la penumbra. Cualquiera

que sea el caso, no parece que se pueda progresar desde los entendimientos de la Moncloa hacia el

Gobierno de integración o de concentración. Razón de más para que se concluyan las, sesiones conjuntas

que están comenzándose a vaciar de sentido político para casi todos los partidos que participan en ellas, y

también para la opinión pública. Vistos los temas principales y más urgentes, los que quedan pueden

intentar resolverlos el Poder ejecutovo. Pasando otros a las Cortes. si así ha de ser la excepcionalidad

parece que se na cubierto por ahora, y es conveniente, a mi juicio, que el juego político recupere su

sentido y sus formas. Si ae perdieran uno y otras, por un prolongamiento innecesario, que sólo la

gravedad en un momento muy alto del proceso de la enfermedad nacional ha aconsejado, podría empeorar

aun más una comunidad que siendo fundamentalmente sana está, sin embargo, testante enferma.

Cuando la ocasión lo exija, y quizá ocurra, asi, habrá de aceptar el Gobierna de concentración o de

integración, de la misma manera que se ha aceptado el entendimiento de la Moncloa por intereses que

exceden de los meramente de partido. Admitades que hemos sabido dar ana lección política realista y al

misino tiempo generosa.

 

< Volver