Autor: López Agudín, Fernando. 
   El impacto político desconcentrador de un pacto de concentración     
 
 Informaciones.    22/10/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

El impacto político desconcertador de un pacto económico de concentración

Por Femando LÓPEZ AGUDIN

LA cuenta atrás hacía el plan de saneamiento económico, que se inicia inmediatamente después del

«week-end» del palacio Se la Mondoa, es ski duda el periodo más crítico y delicado de la gestión

presidencial de Adolfo Suárez. Durante su desarrollo, el. presidente de Gobierne tendrá que recurrir

probablemente a sus bien probadas dotes Se maniobra y habilidad políticas para que la nueva dinámica

creada por el acuerdo económico no acabe arrollándolo.

Pero el problema no es sólo exclusivo de esta personalidad o de la Unión d« Gestea Democrático. Porque,

lógicamente, un pacte «contra rottont» engendra en todo el abasáco político vaces partidarias o

discrepantes que señalan. únicamente, de na modo unilateral, sus ventajas o desventajas. No tiene nada de

extraño, sino todo lo contrario, que este pacto económico provoque un fuerte impacto político

desconcentrador.

Una doble controversia secuente que tal tensión polémica se cemre en los «los principales partidos del

país: Unión -de Centro Democrático y Partido Socialista obrero Español. Ambos, por su especial

responsabilidad de encabezar hegemónicamente el Gobierno y la oposición, no presentan lógicamente una

actitud unánime a la hora de analizar las consecuencias políticas de dicha acuerdo y de su futios

rentabilidad electoral de cara a las elecciones sindicales y municipales.

Durante estos últimos días han sido bien patentes Jas diferencias túrgidas en el interior de la Orden de

Centro Democrático en el momento de enjuiciar lo que algunos denominan pacto Suárez-Carrillo. Así, un

cualificado miembro de U.C.D. denunciaba, desde una importante tribuna pública, los supuestos peligros

de este acuerdo bipartidista, a la vez que la comisión ejecutiva hacia patente la distinta identidad de

naturaleza de estos dos partidos políticos. Has el principal tantean de que el partido U.C.D. no quiere

correr IB suerte *e 1» política de concentración es su manifiesta disposición a diferenciarse —no a

separarse— de la concreta labor gubernamental. Conscientes de los peligros electorales que para ellos

puede suponer la política personal de Adolfo Suárez —sobre todo de cara a Alianza Popular—, perece

que, sin dejar de apoyar al Gobierno, buscan no ser exactamente el «alter ego» presidencial. Esta

teBtfttlva de desvincularse panlatiaaiBente ie nm política coftmtend, que puede hacer mimbar

considerablemente la base de su propio electorado, es la repercusión más iaapottiiirtu- «a *Maria, «Beato

que «stá p«r verse en la práctica «inte es pesñite este dificil operación de caminar jimios pero suyaiailos

cuando se es un partido gubernamental.

Menos TlsíMe, -pero de identica importancia, es la -discusión interna ín el seno jflel Partido Socialista

Obrera Espática, tus páginas de su órgano periodístico sólo dejan traslucir algunos arUcrilos polémicos en

torno a si apoyar o no la política de concentración pura sustituiría o no por la, fórmula del centro

izquierda. En una palabra, jdtetes tnatóenerse a no la estrategia de dividir a la Tinten de centro

Democrático pv TS intentar elaajorar ana alianza del sector Tío azul de U.C.D. con d PS.O.E,? la

polémica, por otra parte, no deja de tener probables consecuencias internas para ia propia organización

socialista, puesto ipie la hipótesis de un Gobierne de coalición P.S.O.E.-sector de U.C.D. podría tener

importantes repercusiones orgánicas para el mismo socialismo. Téngase en cuenta que la dable alma

histórica del P.S.O.E. —socialdemocracía versus marxismo— tiene pendiente aún nn na evo détale que

pocbña ser o no reabsorbido por el apócate >JfT partido. Hasta ahora, esta, dualidad ha podido coexistir

dado que las opciones en discusión eran meramente políticas. En qué grado podrán segroir coexistiendo o

no será la interrogante que resolverá el resaltado de la disensión de las distintas alternativas económicas..

En cierto sentido y tnodo esta pagna aplazada empieza a estar presente desde hoy mismo.

Por eí contrario, y eEo es también totalmente lógico, los dos grupos menos desconcentrados —al menos

en apariencia— son las minorías parlamentaria» de Manuel Fraga y Santiago Carrillo. Uno, oponiéndose

inteüsMUEmente al pacto, y el otro imimaiii.....•• nú ......• inteligecia, son quienes prácticaüíente poco

tienen que perder y mucho Que ganar sí fracasa o triunfa- su política personal Conseguir un Gobierno

"técnico", o que Adolfo Suárez gire hacía su derecha (AP.) y lograr eatrar en el Gobierno (Santiago

Carrillo), son dos grandes objetivos para ambos práticos, que no van a sufrir considerablemente, por lo

menos corto plazo, si su estrategia no encuentra el terreno allanado. líi ORO sí otro van a perder el

Gobierno o la posibilidad de sustituirlo. Esta situación es la que explica la relativa tranquilidad de «jubas

mioorias .parlamentarias y !a inquietud y preocupación. que domina tanto en la Unión de Centro

Democrático como en el Partido Socialista Obrero Español. Ello explica el contraste entre la libertad -dé

movimientos tácticos «te los dos pequeños y la rigidez de maniobras de los dos grandes, sobre todo de

Adolfo suárez, que se juega en este malabarismo político seguir encabezando o no la consolidación del

proceso democrático de nuestro país.

El «test» de las elecciones sindicales

Simultáneamente, este impacto desconcentrador mo se detiene sólo a nivel de partidos políticos, sino que

también afecta a las organizaciones sociales y, de rebote, a un gran partido y a uno pequeño de la

izquierda. El anuncio del pacto económico ha tenidoo come primera paradójica repercusión radicalizar la

controversia pateóñoe-traba3ad«rfts 7 te fcatalla .*mdjaé0. Por «ec «uó-aocara oí erta ihiHMU´ia bajr

a)0o «n *• >ae «oto-ciden empreaatww y Ja majon* *e tes ceatralee sindicales —con la lapoMaste y

«&n¿ficattra exoepoiBBie CC. OO.—,, coMistente «a el cecba-ao del »f"i^fr>Mft del amexd*.

Ta en la tJiltuta´a reunían, del palada dé la Mor-tf´ca d ^aiiígeiHie de Alianza Popular, Federico Silva, ma

s-n qce sin el evfl] empresarial el documento firmado carecería, evidentemente de valor, y Felipe

González manifestaba la necesidad de negociar con las organizaciones que representan a los "empresarios

y a los trabajadores. Pocos días después, la C.E.O.E. y la U.G.T, decidian su no a lo acordado con

mayores o menores matices. El comienzo de la negociación a este nivel peirrtícJrá -coaocer si los

empresarios siguen considerando a este-eguipo gubernamental cauío no representativo de sus intereses y

si las centrales .sinciScales unifican o no sus respectivas pos curas..

De man tenerse esta bifurcación de planteamientos süMQcales —CSC. OO. «versa?» restantes

sindicatos—, no afilo dificultaría la negociación, sino que aumentaría el contenido político de las

próximas elecciones sindicales, que se iniciarán a partir del ptóKÜHO 15 de noviembre. Va cpw ea ella

habrá ooe optar por ira dilema, prioritario, si antes no tay un improbable acuerdo común, consistente «n

eleffir entre la central sindical que apoya con reservas el pacto (CC. OO.) y el Moqve de centrales que ge

oponen con mas o menos maflaadones (U.G.T., C.N.T y C.S.U.T. r &XU. Elecciones *1*»ÍB nara el

mismo parto, que na OLHiKauu 31 Gobierno a rEmttrr la pelota de la normativa, efec toral a los mismos

trabajadores, qut deberán sacxftx en cada centro laboral si prefieren tata* fot tUias cerradas >UG.T.; • por

tetas aUertas (CC. OO-i. Porque de hecho, salvo Imprevistos de última hora, esta consulta sindical os algo

más «oe la «lección de unos representantes sindicales para convertirse en algo así como una retacéadum

«ue dilucide si la clase oteen acepta e «o el acuerdo.

Una en arme confusión

A nadie escapa las consecuencias políticas que puede acarrear aue trJunfe una u otra opción. Baste decir

ijue de Jaeciio la consolióación del pacto económica, oue se acaba de firmar, dependerá del resultado de

estas elecciones.

De este mod4 nos encontramos en una difícil, compleja y contusa Jucha a distiatoe niveles: mientras el

tetan ¿le lando de la crisis económica se agudiza se desarrolla la lucha -entre centrales sindícale», partidos

políticos y poderes fácticos. ¿Seguirá apoyando toda U.C.D, el gira A eeinlstra» de Adolfo Suárez?,

cambiará o no «1 P&O.K. eu política 4e escindir a U.C.D.?, ¿qué central Radical —U.G.T. e CC. OO.—

vencerá en la consulta electoral próxima?, ¿insistirá ahora CC. OO. en el apartatío b), punto Buarto «de su

.daalawctóii; jwgaüva A] tope salarial?

Junio a estas tactonu objetivos, hay que señalar, asimümo, que Adolfo Suárez es blanco en estos

momentos del ataque subjetivo de los numerosos sectores y personalidades que se han considerado

ItdanaQos JIM Ta inlciattl-s´» jiresiden-cial a T» bofo He todo el complicado proceso de salida jM>fiaca

de Ja anterior situación. Con-nnencí» 4e tactore» -gae persUrnen oTistinada-meOfe vnt. nueva "iniciativa

de Estado".

Indiscutiblemente, sus posibilidades aumentarán si logra ftaaltneate qb« por lo menos, la central

empacaban! atabe aeeptaa&> ^1 pacto. la ratificación o n* >*e !• jrogativa. empresarial y el frado de

oposición de la casi totalidad de las centrales «indícales —meaos CC. OO— determinara, lo que es más

Importante: si se sustituye o DO la .política OE tanceirtracíón jior una jMílítica «le coüwián de U.C.D. -

001.80 derecha —Gobierno técnico— para aplicar el plan de estabiliza-

ción.

 

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