Autor: Apostua, Luis. 
   Por ahora nos salvamos     
 
 Ya.    23/10/1977.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

YA - Pag. 10

NACIONAL

POR AHORA NOS SALVAMOS

Origen teórico y tratamiento práctico de los acuerdos de fu Moncloa. Necesidad de que las centrales

sindicales se definan onfe sus propios obreros, no sólo ante el Gobierno. También habrá oposición a partir

de la derecna conservadora.

Esto de la Moncloa ha sido cono el editorial conjunto de todos los diarios españoles cuando la gran crisis

provocada por e1 terrorismo. La España sana •e une, aunque ello sea perjudicial para la digestión de Ion

cetastrofistas.

La génesis de estos acuerdos arranca, en el aspecto teórico, d* la propuesta del POE de un "gobierno de

concentración". Arranca también del momento en que se revela que no va a existir paz parlamentaria en el

interregno hasta la aprobación de la nueva Constitución. En consecuencia, un Gobierno minoritario no

puede manejar la Cámara ni el país, sobre todo en tiempo de gravísima crisis social y económica.

Tampoco puede ampliarse a la colaboración socialista, ni mucho menos a La comunista o aliancista. La

consecuencia supo extraerla el presidente Suárez con su invitación a todos los grupos parlamentarios para

defender la democracia. Después, la misma dinámica de los hechos condujo a una ampliación del marco

de los acuerdos, ¿e tal forma que üe la Moncloa ha salido un programa que es a la vez una bandera

electoral para todos en las próximas municipales y un detallado programa de acción gubernamental. Esto,

a su vez, nos lleva al hecho de que al Gobierno, remodelado o no, poca política Je queda por inventar; su

tarea va a ser ejecutar todo un programa socioeconómico de enorme importancia.

Los obstáculos

¿Cantamos victoria? Sería Insensato; la característica de esta época de transición—ya dos años—consiste

en que los problemas se enredan como las cerezas, y no bien se ha dado remate a uno, surge otro. Así será

esta fea.

El primero de los problemas

será la aceptación o negativa d« las centrales sindicales, a las cuales se va a comunicar o participar el

contenido de los acuerdos ya firmados. Hasta ahora ge han apuesto: UGT y CC.OO., de una.forma

matizada, y CNT, de manera absoluta y rotunda, como es BU costumbre. La posición de loe partidos

políticos que, dicen, representan a los trabajadores, esté a. favor del pacto. ¿Pueden esos miemos líderes

negar «1 pacto parapetándose en la linea sindical? Esos partidos han de tener en cuenta que muchísimos

de sus votantes, con Independencia de su situación laboral, aceptarán sin reserva» los sacrificios pedidos,

y que muchísimos trabajadores tienen ahora más miedo a quedarse en paro que a ver disminuir sus

Ingresos.

Todos sabemos que la situación está tan mal, que el mejor medio de quedarse sin trabajo es pedir

sustanciales mejoras. En el maree económico en que nos movemos, con una economía libre, no hay otra

solución. De esta manera, podemos llegar a la situación d» que la» centrales sindícale»—cuadros

profesionalizados en la acción sindical y política- vayan por un lado con sus exigencias y «1 pobre obrero

diga que por lo menos, lo dejen como está. • Otro de los grandes obstáculos a la práctica- de los acuerdos

económicos de la Moncloa radica en la derecha, tanto la que milita, en UCD como la que no. La verdad

sea dicha, el programa aprobado ee de centro-izquierda y la derecha ee siente Intranquila con él.

Un verdadero Gobierno de derechas no hubiera hecho eete programa, sobre todo con una derecha

entendida al Ibérico modo. Las voces de. protesta no «e harán esperar y, como prólogo, ya hay quien

vocea que en España ge debe hacer un programa socialista cuando ganen, si ganan, los socialistas, pero

que, mientras tanto, lo coherente con el electorado es sostener una política económicamente

conservadora.

Mi opinión personal es que los acuerdos de la Moncloa suponen un avance cualitativo en la consolidación

de la democracia. No sólo por el contenido concreto del programa consentido, sino por el flecho de que

todos los partidos hacen un frente común contra los intentos de desestabilización. Ahora, quien desee

derribar la democracia debe saber de antemano que no contará con la ayuda de ninguno dre los partidos

politicos Importantes ni de izquierda ni de derecha.

Luis APGSTUA

 

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