Deshonestidad informativa     
 
 ABC.    23/02/1960.  Página: 34. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

DESHONESTIDAD INFORMATIVA

Los hechos fueron sencillamente éstos. Durante un viaje por varios países suramericanos, el padre Ricardo Lombardi visita Venezuela, donde pronuncia una serie de conferencias. Tuvo lugar una de illas en el Seminario Interdiocesano de Caracas. Al acto, que presidió el obispo, doctor don. José Rincón Bonilla, sólo fueron invitados sacerdotes y religiosos. El tema central y único tratado por el ilustre jesuíta, "La santidad de la Iglesia". En el desarrollo de su lección, el padre Lombardi recordó cómo, durante nuestra Cruzada, nueye mil sacerdotes y religiosos murieron mártires de su fe, a manos del comunismo, sin que se registrara ni un solo apóstata.

El dato es perfectamente conocido por el mundo entero, y violentarlo resulta, a estas alturas bastante difícil. Pero esta dificultad no existe para ciertas técnicas y modos informativos, máxime cuando el comunismo y otras fuerzas ocultas, sombrías y arteras, entran en juego y toman los hilos de la maniobra en sus manos.

Con un desparpajo e impudor fuera de serie, el periódico caraqueño "Ultimas Noticias" comunicaba al día siguiente—4 de febrero, y la fecha tiene su interés—que, según el padre Lombardi, "en España, 9.000 religiosos fueron muertos por las fuerzas franquistas". El mismo» día, "La Esfera", diario también de la capital venezolana, afirmaba que el conferenciante había manifestado "su preocupación ante las "masacres" de sacerdotes, y monjas que se vienen perpetraná»? en un país del Caribe, declarando á este propósito que ello "es solamente comparable con las atrocidades llevadas a cabo en España". Estimamos suficientes estos ´botones de muestra para calibrar el tono de la melopea ejecutada a golpe de Batuta por aquel coro periodístico, que se dice independiente y libérrimo.

El procedimiento ni es nuevo ni excepcional por lo que a los hábitos y métodos informativos del comunismo se refiere. Este no necesita que sus órganos de propaganda, los conocidos como de su exclusiva propiedad, sean los primeros en lanzar una campaña. Le resulta mucho más rentable a todos los efectos que el tooue de a rebato corra a cargo de otros. Si éstos son, por añadidura, de, significación social y política distinta de la manifiestamente comunista, miel sobre hojuelas. A él le basta y le sobra con que sus consignas lleguen a tas columnas dé la Prensa, sea cual fuere, y a los fluidos canales de la radio y de la televisión.

No importa el camino o el medio, los que, por otra partea no representan en el caso presente, como en tantos otros, el más mínimo secreto. Sus agentes, los "compañeros de viaje", sus mercenarios, pueden cumplir a satisfacción la tarea previa de lapidar la verdad, de mentir, de injuriar, de provocar, de subvertir el orden y la paz, de utilizar la mecánica terrrorista, de incorporar a sus fines todas las complicidades útiles, aunque solamente mientras y por el tiempo preciso que le sean útiles. Le importan sus fines y su meta, que, por lo que a España afecta, la cohfiesan sin rebozo diariamente. De acuerdo con la amoralidad connatural a sus principios permanentes e invariables, todas las técnicas—la del camuflaje, la de la, acción a distancia, la renuncia aparente, la de la aproximación a los afines—le están permitidas, y todas han de ser puestas en movimiento. Es la guerra, sorda, pero total.

De la reactivación de esta ofensiva contra la limpia y bien ganada paz española, contra el progresivo y sano desarrollo económico de nuestro país, contra su creciente prestigio internacional son buena prueba los hechos de que hemos informado ya a nuestros lectores.

Los que hoy comentamos son una demostración más de la nueva conjura planeada y acordada en Praga, durante la ultima quincena de diciembre. Basta considerar su localización geográfica. Ocurren en Caracas, donde—como recogíamos en nuestro editorial del domingo—se había firmado, por los elementos residuales de los treinta y ocho grupos políticos en que allí han degenerado los partidos y subpartidos en el exilio, una convocatoria, propugnando la incorporación de todos "a una táctica más dinámica", lo que en lenguaje liso y llano significa la táctica de la subversión, del crimen y del insulto, incluso al pabellón nacional.

Son justamente sus reiteradas derrotas ante la terminante repulsa del pueblo español lo que, entre otras cosas, excita y reaviva en ellos la conciencia de su irreversible fracaso. Pero este convencimiento íntimo no libera a sus inmorales dirigentes de un compromiso, que, ni personal ni colectivamente, pueden eludir: el de la obediencia inesquivable a las órdenes de la masonería y a las de los órganos supremos del comunismo internacional, a los que, ya hace lustros, vendieron su libertad y su´ independencia.

Este insoslayable vasallaje, esta insalvable sumisión de cuantos intervienen en la turbia maniobra quedan patentes una vez más en la conspiración del silencio con que los diarios caraqueños antes citados y otros trataron de bloquear y congelar la aclaración terminante e inmediata formulada por el propio padre Lombardi. La recogemos de "El Universal", periódico igualmente de Caracas. Lia Secretaría de| Movimiento ´´por él Mundo Mejor manifestaba oficialmente: él padre Lombardi "se refirió únicamente a la santidad de la Iglesia. No citó siquiera el rlombre de Santo Domingo. En lo que se refiere a España, dijo que, nueve mil sacerdotes y religiosos murieron martirizados por el comunismo en la guerra civil española, sin que se diera el caso de una^ sola apostasia. La conferencia, que fue presidida por el excelentísimo señor obispo, doctor Rincón Bonilla, está grabada, y puede ser reproducida en cualquier momento para deshacer el equívoco".

No es simplemente un equívoco informativo lo que el caso revela. Se trata de algo mucho más grave y que en .ningún momento puede olvidarse. Concretamente: la información, sean cuales fueren loa medios técnicos utilizados, constituye en la actualidad una zona de operaciones en la que el dispositivo comunista y los resortes manipulados por las "´fuerzas secretas" libran una- batalla decisiva frente al orden cristiano.

Desconocerlo seria suicida. Aquí no lo desconocemos. Franco y España pueden repetir, con el bienaventurado y heroico cardenal Stepinac: "Mi culpa consiste únicamente en que no he caído de rodillas ante las exigencias del comunismo."

Y a esos periódicos que tan cínicamente cultivan la mentira y el infundio les recordamos las oportunas y sabias normas recientemente dadas por Su Santidad Juan XXIII sobre los deberes de la Prensa, aunque no sea más que por no sufrir el sonrojo de verse rectificados, como se han visto, en esta ocasión, los diarios de Caracas antes mencionados.

 

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