Tres medidas para fortalecer el Pacto     
 
 Informaciones.    24/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

INFORMACIONES

TRES MEDIDAS PARA FORTALECER EL PACTO

DENTRO de unas horas se cumplirán las setenta y dos posteriores a la consecución del «pacto de la

Moncloa». Durante este período de tiempo, un clima de indiferencia y escepticismo, cuando no de franca

hostilidad, ha rodeado el importante documento que mañana va a ser firmado por todos los partidos

políticos con representación parlamentaria.

La ratificación de la negativa empresarial, el rechazo de las centrales sindícales (ahora, CC. OO. anuncia

movilizaciones de masas contra el tope salarial del 22 por 100), la nueva caída de la Bolsa el mismo

viernes del acuerdo, la manifestación contra el paro de 50.040 obreros granadinos, convocados por las

centrales sindicales, en el mismo momento en que el pacto, lógicamente, va a aumentar el número de

parados, y, para colmo, la declaración de los rectores universitarios contra los criterios educativos de la

Moncloa, son algunos hechos suficientemente indicativos de que después del pacto nos podemos

encontrar en la misma análoga situación que antes y después del pacto.

Sin embargo, conviene no ser pesimistas. Las perspectivas pueden ser diametralmente distintas si se

rellenan importantes lagunas, que caracterizan tanto el contenido cómo la forma del texto aprobado el

último fin de semana. No nos parece oportuno ni justo tirar piedras contra el tejado común del pacto —

que es eminentemente positivo y necesario—, sino que hay que reforzar los frágiles cimientos sobre los

que reposa. Lo malo no es este documento común, sino alguna ausencia de contenido, la forma en que ha

sido elaborado y el procedimiento por el que puede ser discutido. Pero aún estamos a tiempo, creemos, de

que se adopten las medidas imprescindibles para que el pacto sea viable.

Nos llama sobremanera la atención el hecho de que en un texto económico, que intenta analizar y

solucionar la grave crisis por la que atravesamos, no se haga referencia al problema de la baja

productividad de nuestro sistema. Porque si este índice no sube, el plan de saneamiento no existe.

Sumamente peligroso para la viabilidad del acuerdo es que ni empresarios ni trabajadores hayan

participado en su elaboración y redacción. Afirmar que no era necesario, puesto que los partidos políticos

representan todos los votos del 15 de junio, es un sofisma, ya que la práctica política posterior de algunos

de estos grupos suscita muchas interrogantes, no sólo sobre su fidelidad al programa electoral, sino, lo

que es mucho más gravé, sobre su propia naturaleza partidista. Hoy, por exceso o defecto de los partidos,

la central empresarial y las sindicales pueden representar coyunturalmente los intereses reales de la

sociedad más que el malabarismo personal de algunos líderes.

En este sentido, las reticencias empresariales y trabajadoras son justas y necesarias. El anunciado diálogo

con ambas organizaciones sociales debe ser una auténtica negociación —no mera información—, que, si

es preciso, reelabore el documento. Marginar a ambas centrales, así como a las Cortes, supondría no sólo

no discutir democráticamente un texto, sino hundir al mismo pacto. Lo que se va a firmar mañana para

que sea válido, democrático y, sobre todo, viable, necesita el refrendo de quienes representan corporativa,

sindical y legislativamente la sociedad española.

Rectificando algunos puntos del contenido, la pluma la tienen empresarios, trabajadores y diputados, y,

consecuentemente, la discusión y redacción del texto, el pacto es la salida a nuestra angustiosa situación

económica. Que sólo podrá ser aplicada, hay que repetirlo, en la medida de que dispongamos de u»

Gobierno fuerte, consolidado y armonizado, que ejecute sin vacilar las medidas técnicas acordadas.

Porque, y ayer lo recordaba un ministro, gobernar no es ceder.

 

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