Autor: Baviano, José María. 
 Mesa redonda con miembros de diferentes clubs y asociaciones. 
 El movimiento juvenil, en busca de sí mismo     
 
 El País.    14/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 30. 

MADRID

EL PAIS, domingo 14 de noviembre de 1976

Hace un mes, aproximadamente, el movimiento juvenil madrileño ha comenzado a despertar de un letargo de varios años en el que los objetivos por los que luchar estaban confusos, confundidos en el conjunto de un movimiento ciudadano que ganaba peldaños a gran velocidad en la

atención de los medios oficiales. Hoy, el movimiento juvenil se encuentra ante una renovación total de estructuras, búsqueda de independencia y definición de problemas y reivindicaciones propias. «No queremos que los clubs juveniles sean o sigan siendo correas de transmisión de grupos y partidos

políticos», se dijo durante la mesa redonda en la que, invitados por EL PAÍS, varios jóvenes de distintos barrios de Madrid, analizaron durante dos horas el momento actual de sus clubs, asociaciones y secciones. José María Baviano recogió lo que se dijo en esa reunión.

Mesa redonda con miembros de diferentes clubs y asociaciones

e1 Movimiento Juvenil, en busca de si mismo

Cinco puntos compusieron, fundamentalmente, el esquema de discusión de los jóvenes durante la mesa redonda:

—Movimiento juvenil, diferencias con el movimiento ciudadano, relación que ha existido y puede existir en un futuro.

—Aspecto político del movimiento juvenil. Relación y dependencia con grupos y partidos políticos. Actuación ante este tema de cara a la independencia del movimiento juvenil.

—Formulación provisional de una serie de reivindicaciones propias.

—Situación actual del movimiento juvenil. Problemas específicos del joven en los barrios.

—Futuro del movimiento de jóvenes. Posible creación de una Federación de clubs y forma de enfocar el camino hasta conseguirlo.

—¿Porqué de un movimiento juvenil en barrios y cuál es su relación con el movimiento ciudada-.no?

—Existe una problemática específica juvenil, independientemente de la que se plantee en el movimiento ciudadano. En muchos aspectos, hasta ahora, se ha registrado una gran dependencia, sin embargo. El movimiento juvenil ha estado muy vinculado al movimiento ciudadano, quizá porque existan unos problemas de coincidencia, como pudieran ser el abandono a todo nivel y la mala administración que ambos han tenido que sufrir. El movimiento juvenil no está consolidado, la causa no es tanto su dependencia de otras corrientes, como el movimiento ciudadano, cuanto falta de iniciativa propia, falta de interés en lo que se ha ofrecido a la juventud. El movimiento ciudadano potencia en parte al movimiento juvenil, pero éste es importante dentro del movimiento ciudadano ya que, en numerosas ocasiones, los auténticos actores de la lucha ciudadana han sido los jóvenes. No obstante, la problemática específica de estos jóvenes está clara; pero sin plantear suficientemente, porque los movimientos de barrio no han sabido aglutinarlos.

—¿Cuáles son los puntos que van a facilitar el desarrollo y análisis de una problemática específicamente juvenil, y cuáles los órganos o entidades que luchen por estas reivindicaciones?

—Los clubs juveniles son, casi con toda seguridad, las entidades más capacitadas y más independientes para abordar este trabajo, al margen de que su experiencia en este terreno se remonta ya a varios años. Habría que tener en cuenta, antes que nada, que el movimiento juvenil promueve y busca una cultura basada en tres premisas: rechazo de paternalismos, realce de valores que promuevan una corriente opuesta a la oficial y burocrática, y rechazo de macroorganismos en los que la actividad directa se diluye dentro del engranaje de esos organismos. El movimiento juvenil, esto es algo en lo que creo que todos estamos de acuerdo, debe ser autónomo, perfectamente definido, sin admitir injerencias o presiones políticas o ideológicas, con una serie de vindicaciones específicas. No creo que afirmar esto sea como decir que el movimiento juvenil debe ser apolítico; sería absurdo ya que existe política en los clubs, asociaciones, secciones, etcétera. Lo que creo a este respecto es que nunca un club o entidad juvenil debe ser la correa de transmisión de un partido político, un grupo o asociación. Cabida para todos con sus respectivas ideologías, pero sin permitir que esa o esas ideologías priven sobre los intereses específicamente juveniles.

Tres frentes diferenciados

Esta aseveración, en la que todos los integrantes de la mesa se mostraron de acuerdo, tiene mucho que ver con la problemática actualmente planteada en las asociaciones de vecinos y amas de casa. Existe una necesidad imperiosa de conseguir independencia para estas entidades en el aspecto político. Libertad de pensamiento para los integrantes de los clubs juveniles, politización de estas personas, pero no como objetivo primordial.

—No es explicable el movimiento juvenil en abstracto, sino concretado en diversos frentes, en función del medio donde se desarrolla. En los barrios confluye con el movimiento ciudadano, por la similitud de los problemas que aborda. Creo que en todo el conjunto asociativo hay tres frentes claramente diferenciados. De una parte, el movimiento de asociaciones de vecinos, de otra el de las amas de casa y amas de hogar, y de otro el de los jóvenes. Son tres sectores autónomos en sí mismos, independientes, pero que necesitan enriquecerse mutuamente por trasvase de ideas, luchas llevadas a cabo y desarrollo intrínseco de cada uno de ellos que repercute directamente en los demás. Cada uno de ellos, como dije antes, tiene su dinámica propia.

A la búsqueda de unas reivindicaciones

La independencia del movimiento juvenil, escindido cada día más de otros movimientos que un día fueron los que englobaron a estos jóvenes, necesita de un espectro reivindicativo propio, perfectamente diferenciado de lo que motiva a otros estratos, como pudieran ser las asociaciones de vecinos, amas de hogar, agrupaciones deportivas, etcétera. La definición de estas reivindicaciones es una tarea ardua porque, aunque en líneas generales la mayoría de los clubs están de acuerdo en los enunciados, donde pueden surgir de forma mayor las disensiones es en el desmenuzamiento de esas reivindicaciones.

Durante la mesa redonda, con intervención de todos los integrantes, quedaron planteadas las reivindicaciones en esta forma:

—Locales gratuitos y gestionados por los jóvenes, obedeciendo un poco a esos tres puntos que ellos mismos indicaban al hablar de la búsqueda de su propia cultura.

—Polideportivos asequibles económicamente o gratuitos, acondicionados decentemente, abiertos a todos sin exclusiones o favoritismos.

—Mayoría de edad, a todos los efectos, a los dieciocho años.

—Participación en las decisiones y actuaciones de un Ayuntamiento planteado de forma distinta al actual, en el que los jóvenes sean consultados sobre decisiones que les afecten.

—Recoger la participación política, y potenciarla, de los jóvenes de las distintas comunidades.

—Lucha por la cultura. Dotación suficiente de bibliotecas, locales para el desarrollo de la convivencia.

Un aspecto fundamental por el que pasa el planteamiento de los puntos anteriormente expuestos, es la legalización de estas entidades, más de cien clubs en Madrid, sistemáticamente declinada y olvidada por la Administración.

El joven de barrio, ¿un invento?

La segunda parte de la reunión fue más rica en contraste de pareceres, en discusión de puntos sobre los que los integrantes de la mesa redonda disentían.

«El joven de barrio no existe como tal. Existe el joven, trabajador o estudiante, que vivé en un barrio. Desde este punto de vista hay una. serie de problemas, asumidos por todos, que a todos atañen sin establecer distingos.» Esta postura, mantenida por uno de los jóvenes, fue rebatida por otro que opinaba: «Creo que el joven de barrio no es un invento. El barrio, con sus características ya expuestas, crea una serie de necesidades, inquietudes y problemas que difícilmente pueden ser asumidos por otros jóvenes. Ante todo habría que matizar por qué se habla de un joven de barrio y qué es lo opuesto a él. Creo que el joven de barrio es consciente de los problemas que le rodean, mucho más que el del centro de la ciudad, porque su situación no admite olvidos. Lo cierto es que el movimiento asociativo nace en los barrios de la periferia, con una serie de necesidades distintas y unos planteamientos diferentes a los que, tradicionalmente, han dispuesto La pandilla que se reúne para divertirse. Esto también existe en los barrios, sin duda, y hay que analizarlo. Pero somos conscientes de que la diversión por la diversión es uno de los argumentos alienantes que el sistema ha impuesto a la juventud privándola de otra serie de cosas mucho más necesarias.»

Situación del movimiento juvenil

En opinión de todos los asistentes a la reunión de jóvenes, el movimiento juvenil, ya queda explicado, está en un momento fundamental cara a su definición y actuación futura. Por ello es importante analizar la situación actual de este movimiento, como punto de partida para un futuro que se prevé difícil, lleno de organismos que pretenden un protagonismo sui generis, protagonismo que, por otra parte, nadie les ha conferido.

«Hay un sector de la juventud

Participantes en la mesa redonda

• María Jesús Medrano, de Villaverde, Grupo Juvenil de la Asociación de Cabezas de Familia.

• José Antonio Basa, San Blas, Club Juvenil del barrio Sexto.

• Juan José García Espartero, Vallecas, Asociación Juvenil Buenos Aires.

• María Peñuela, Moratalaz Este, Sección Juvenil de la Asociación de Vecinos.

• Ignacio Sierra, La Latina, Asociación Juvenil Cultural.

• Carlos González Izquierdo, Moratalaz, Asociación Juvenil Independiente.

• Santos Ruesga, Vallecas, que actuó como moderador.

que se nota, es un movimiento asociativo relativamente organizado. Existen 130 clubs juveniles que, es cierto, han cometido muchos fallos. En principio, estos clubs se han desligado de la gente del barrio, se han dedicado a otras cosas, de tipo político y sindical. Todos hemos estado metidos en ello. Hay otras asociaciones que se acercan más a la juventud, por conductos completamente diferentes, como puedan ser las agrupaciones deportivas de alpinismo, de ajedrez, y cosas por el estilo.»

Podría decirse que, en parte, el movimiento juvenil paga ahora sus propios errores, su despreocupación por una problemática específica y, además, por intentar establecer una serie de formas y fondos de actuación ya asumidos por otras entidades, asociaciones y partidos políticos. Esto es, con toda seguridad, lo que ahora se pretende evitar.

Organización de futuro

La última parte de la reunión se consumió en un coloquio caliente sobre qué debe ser el futuro de los clubs juveniles, cómo organizarse de cara a decisiones conjuntas, cuál debe ser el organismo u organismos que aglutinen los esfuerzos comunes, los programas que atañen a toda la juventud de Madrid.

«Hay que pensar en un organismo que plantee reivindicaciones globales y caminar hacia una asamblea de barrio, en cada uno de ellos. Los clubs juveniles pueden jugar un papel decisivo en este proceso asambleario, quizá se perfilan como el sector más potente. Hay que dar un paso hacia la unidad de todos ellos y crear una Federación de clubs juveniles.»

Esta fue la primera postura, aceptada por la casi mayoría de los asistentes a la reunión. Uno de ellos, Ignacio Sierra, de la Asociación Juvenil Cultural de La Latina, dijo: «No entendemos que la masificación de clubs juveniles muy potentes en número de socios sea mejor que la proliferación de clubs por todo Madrid. En mi opinión, es clara la animadversión de la juventud por los macroorganismos, con unas dependencias burocráticas claras, como ya se ha expuesto antes. Creo que no se ha hablado de un factor importante a desarrollar en los clubs, la enseñanza en el más amplio sentido de la palabra de los integrantes, y eso, evidentemente, es más fácil de conseguirlo, como también la convivencia, en clubs pequeños en número de socios.»

Posteriormente, la discusión se centró en el cuándo de este organismo que aglutinará a todos los clubs, llámese Federación o Coordinadora. Para unos, este organismo debe nacer inmediatamente para poder canalizar actuaciones conjuntas. Para otros, este organismo debe ser producto de una discusión seria, pausada y masiva en los barrios, creación de coordinadoras zonales como paso previo y, posteriormente, ir a un organismo que aglutine a todos.

 

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