Autor: García Méndez, J.. 
 Las limitaciones económicas nos impiden conceder ayudas. 
 El director de la juventud, atado de pies y manos  :   
 Nadie sabe con certeza cuál es el destino del dos por ciento presupuestario asignado para su departamento. El gobierno ha disuelto las antiguas organizaciones juveniles y no ha creado otras nuevas. 
 El Alcázar.    19/12/1977.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Las limitaciones económicas nos impiden conceder ayudas

El director de la Juventud, atado de pies y manos.

Nadie sabe con certeza cuál es el destino del dos por ciento presupuestario asignado para su departamento

e1 Gobierno ha disuelto las antiguas organizaciones juveniles y no ha creado otras nuevas

«Muchos y muy variados son los problemas de la Juventud. En esta perspectiva no sólo la Dirección General, sino la Administración y el Gobierno están estudiando las soluciones adecuadas.» Esta es la disposición del nuevo director general de la Juventud, don Santiago Nogueiras.

«Como acciones inmediatas se están preparando normas...»

La «certidumbre de los nuevos rumbos que tomará la Constitución española naciente, Subraya el drama de los impulsos juveniles del momento que caen en el vacío.

Como protesta ante este hecho, se celebró hace unos días en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Madrid, un encuentro entre representantes de cincuenta y dos entidades juveniles y el ministro de Cultura, don Pió Cabanillas. En la reunión se llegó al acuerdo de crear un respaldo juridico idóneo que avale la constitución: de los grupos de trabajo, formados al efecto, entre los representantes juveniles, como interlocutores válidos ante la Administración.

También se decidió la formación de dos grandes grupos: uno político y otro de tiempo ubre, para fijar las funciones del futuro Consejo de la Juventud, organismo que representarán en el ámbito constitucional a los jóvenes españoles.

Perogrullada

«Las instalaciones están abiertas a toda la juventud, pero se decidiera unas normas de uso para su utilización.»

«Se tiene una insuficiencia de locales e instalaciones (y muchos de los existentes en condiciones precarias) que resultan necesarios para que los jóvenes puedan desarrollar sus actividades, problemas de paro juvenil, etcétera.» «Otras acciones inmediatas son las normas relativas al asociacionismo juvenil, trabajo de los jóvenes, uso de los locales e instalaciones, etcétera.» Es notoria, llama la atención, la vacuidad de la actual normativa que nos señala el señor Nogueiras. Mientras algunas asociaciones juveniles integradas en partidos políticos han reclamado la presencia de un Estatuto de la Juventud en la Constitución, ocurre que el Partido del Gobierno, ha dispuesto la disolución de los anteriores organismos de administración juvenil, sin haber creado otros nuevos.

Según el nuevo director general de la Juventud, sus cometidos y competencia están perfectamente determinados en el Decreto de estructura orgánica del Ministerio de Cultura:

«Estudio de los problemas juveniles, fomento de la cooperación, apoyo al desarrollo de la vida asociativa y facilitar medios y servicios adecuados al cumplimiento de esos fines.»

Respecto a esto último, las posibilidades económicas, esta nueva Dirección General y su director, en funciones desde el primero de septiembre, «no podemos firmar nada. No tenemos todavía presupuesto, y lo tienen que fijar la comisión de transferencia a las Cortes».

El 2 por ciento a chunga.

Atado de pies y manos el nuevo organismo juvenil facilita ayuda a las asociaciones en forma de prestación de servicios, «aunque las limitaciones presupuestarias nos impidan otras ayudas que nosotros deseamos».

Preguntamos: «El 2 por ciento del presupuesto de los Ayuntamientos está destinado a la Juventud, aunque la realidad es que no se sabe finalmente a dónde va dicha cantidad.» Responde el señor Nogueiras: «Con respecto a este 2 por ciento se necesita una reestructuración a fondo. De momento, sigue existiendo.»

Menos mal que «los jóvenes son capaces de hacer concesiones en sus distintas posiciones políticas y sociales en aras de conseguir las nietas a las que aspira la juventud».

En cuanto al Pacto de la Moncloa, resumió: «su voz no se ha dejado oír demasiado».

J. GARCÍA MÉNDEZ

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EL ALCAZAR

 

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