Autor: Espín, Manuel. 
 Juventud y política en España 1. 
 2 millones más de electores  :   
 Cuando se apruebe el voto a los dieciocho años. 
 Pueblo.    10/01/1978.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

JUVENTUD Y POLÍTICA EN ESPAÑA

Cuando se apruebe el voto a los dieciocho años

MADRID. (PUEBLO, por Manuel ESPIN.)

Resulta hoy extraño encontrar un discurso o un programa político

en el que no se hagan referencias al tema de la mujer

o al de la juventud.

Tanto uno como otros sectores representan importantes fracciones

del electorado, una clientela a no despreciar por políticos o partidos.

Como sector social, la juventud española está padeciendo

todos los problemas que afectan al resto del país.

—crisis económica, paro, etc.—, además de una problemática

específica de este grupo social.

Un amplio sector de jóvenes españoles canalizan sus preocupaciones

sociales hacia el campo sindical o el político.

En esta serie pretendemos abordar, en primer lugar,

un elemental análisis del posible voto juvenil,

la problemática de los jóvenes en un tiempo de crisis,

la cristalización política de los jóvenes españoles

a través de sus Organizaciones

7 la incidencia de esas organizaciones en el tablero* político.

El presidente Suárez comentaba hacia unos días que BU partido, UCD, «no teme al voto juvenil ni al de los votantes comprendidos entre los dieciocho, veintiún años». Existe en estos momentos una creencia generalizada que atribuye una posible mejora de la izquierda en próximos comicios al hecho de haberse concedido el voto a los dieciocho años. Ya de por sí resulta significativo que en las elecciones municipales —si no se produce la sorpresa—, los mayores do dieciocho años y menores de veintiuno no van a poder votar, por no haberse reformado el artículo del Código Civil, que sigue estableciendo en los veintiún años la mayoría de edad. Paradójicamente, estos Jóvenes tampoco podrían votar en el referéndum que ratifique la nueva Constitución, que precisamente habría de concederles el derecho al sufragio en las siguientes elecciones.. En el subconsciente de algunas fuerzas políticas españolas de carácter conservador existe un recelo y un prejuicio de cara a la decantación política de este sector del electorado, al que temen inclinado hacia posiciones de izquierda, que restarían votos a sus opciones políticas.

Sin embargo, nada induce a creer que ese voto de los mayores de dieciocho y menores de veintiuno tendría una importancia capital a la hora dé una posible inclinación a la izquierda del electorado. Existen, entre otros, dos tipos de electorados: unos electorados estables, en los que los cambios de porcentajes atribuidos a cada bloque electoral no son muy espectaculares entre una y otra elección; y un tipo de electorado movible —probablemente más inmaduro y primario—, que se manifiesta con grandes oscilaciones de uno a otro comido. Cuando se trata de realizar un análisis del electorado español se tropieza con la absoluta falta de datos de referencia: de -febrero ,de 1936 a junio de 1977 no se han celebrado unas elecciones libres que permitan una comparación. Pero, por la distribución a nivel de región de composición .social o de clase, el electorado español puede ser asimilable al de una sociedad de tipo

europeo y su electorado puede tener muchos signos de contacto con países mediterráneos de su línea, como Francia o Italia; pese a que los procesos políticos que estos dos países han seguido sean, muy distintos del español.

• ALGO MAS PROGRESISTAS

El sector entre los dieciocho-veintiún -años representa unos dos millones de posibles votantes, a lo que vendría a corresponder aproximadamente un 7 u 8 por 100 de un probable censo electoral. La repercusión electoral de este por 100 repartidos entre varios partidos políticos. Esto no supone unos resultados espectaculares de cara a los totales; tampoco resultados irrelevantes n. despreciables; pero no tanto como temen- algunas fuerzas españolas conservadoras, que por no perder clientela política apoyan el voto a los dieciocho, aunque en el fondo temen, sin mucha justificación, sus consecuencias. Ese voto entre dieciocho-veintiún años seria, pues, paralelo al de la media del electorado, quizá, con una ligera tendencia hacia la izquierda, pero con repercusiones mínimas en el torneros partidos, ya que la UCD aparecía en primer lugar con un 24,4 por 100 de las preferencias, y el PSOE, en segundo, con un 21 por 100 de las mismas. Pero de traducirse en votos las citadas preferencias, su repercusión en los totales del electorado no seria definitoria.

JÓVENES

QUE VOTAN

A LA IZQUIERDA

EN ELECCIONES

QUE GANA

LA DERECHA

Según una encuesta encargada en 1975 por el desaparecido Instituto Nacional de la Juventud, el 63 por 100 de los jóvenes españoles se consideraban de izquierdas, mientras el 34 por 100 se reconocían de derechas. De todas formas, conviene des hacer una imagen muy extendida en nuestro país, la de una juventud absolutamente politizada, como podría creerse de fijarse solamente en la activa presencia de jóvenes españoles en todas las manifestaciones comunes que van más allá del reformismo.

Por otro lado, aunque la juventud es un sector que cuantitativamente —y pese al apoliticismo de algunos sectores—, goza de un grado de concienciación sobre los problemas de la comunidad superior al de otros sectores de población, también, es cierto que se trata de un grupo social en el que se cruzan tendencias dispares, y en el que surgí como fenómeno cada vez más importante el de un hastío frente a la política convencional. En Estados Unidos la participación del cuerpo electoral en los últimos comicios ha sido bajo, y al parecer uno de los sectores que menos se han sentido llamados a las urnas ha sido el de la Juventud. De igual modo podemos encontrar en Europa señales de este hastío hacia la política convencional Incluso en España aparecen con bastante fuerza tendencias de carácter acratizante, y hasta nihilistas, que vienen a rechazar la mecánica del juego electoral, y que en definitiva contribuirán al abstencionismo de un sector

No obstante, no parece sea posible que voten en las próximas municipales

voto seria muy significativa en el caso de que la mayoría de esos votantes se inclinaran en bloque hacia los partidos de izquierda, lo que resulta un tanto improbable. Por el ejemplo de otros países donde se ha concedido el voto a los dieciocho años, y se han realizado encuestas, se suele admitir que este electorado generalmente vota de forma paralela a como lo haría la media del electorado, quizá con uña tendencia ligeramente más progresista, en beneficio de la izquierda; lo que, en suma vendría a representar en el mejor de los casos una ganancia de un 1 o 2. tal de los sufragios.

Según ana encuesta publicada en algunos medios des la Prensa nacional, correspondiente a la última semana de diciembre, sobre posibles preferencias electorales de este sector de población, los partidos por lo¡ que los jóvenes sé sienten más atraídos serían éstos: PSOE (18 por 100), UCD (15 por 100), PCE (12 por 100), PSP (8 por 100), partidos regionales ´(8 por 100), AP (4 por 100), etc, Comparado con las posibles preferencias del electorado mayor de veintiún años según la misma encuesta variaba el orden de colocación entre los dos prioritarias, tanto sindicales como políticas. Pero al igual que existe un apoliticismo entre otros sectores de población, también hay un apoliticismo juvenil herencia en gran parte del anterior régimen, especialmente entre la mujer y el medio rural, el .interior del país y las zonas en las que no existen problemas de reivindicaciones autonómicas.

Otro punto a. debatir sería discutir si la problemática de este sector juvenil va a canalizarse, en; una coyuntura económica tan especial como la que estamos viviendo, hacia opción de posibles electores jóvenes.

UN APETITOSO BOCADO PARA LOS PARTIDOS

Algunos expertos de sociología electoral consideran más progresista el voto de los jóvenes* mayores de veintiún años y menores de veintinueve que el de los jóvenes comprendidos entre los 18-21 años Se razona esta suposición en que estos últimos jóvenes no tienen en su mayoría una disponibilidad económica, la mayor parte no se han emancipado, no suelen participar directamente en el proceso productivo ni han asumido una conciencia de clase (especialmente en la mujer).

Otros opinan que el voto entre 18-21 años es más progresista que el de los 21-29 años. Estos dos millones de posibles votantes serían, pues, un apetitoso bocado para los partidos políticos, pero no un dato que haga presuponer un vuelco electoral hacia la izquierda o hacia la derecha.

Pero si como electorado los jóvenes entre los 18-21 años vienen a seguir los pasos de esa media electoral con una ligera, tendencia hacia la izquierda, como militancia en los partidos políticos de izquierda la cifra de los jóvenes entre 18-30 años es muy alta. Hay que tener en cuenta que los partidos de derecha, e incluso de centro, son puntos de convergencia de electores, pero todavía no son partidos de militantes; no ocurre lo mismo con los partidos de izquierda, especialmente PSOE y PCE, que cuentan con las más elevadas cífras de afiliación. Entre los ´ grandes partidos los puntos más contrastados se dan entre la UCD con una baja afiliación y un alto electorado, y el ,PCE con muchos afiliados y un número regular de electores. La militancia juvenil en los partidos de izquierda, sus filiales o secciones autónomas, es proporcionalmente más elevada que en los de derecha, lo que no significa que el electorado entre 18-21 años esté mucho más a la izquierda que el del resto del país. Cuando en, un país ganan las derechas o las izquierdas es porque la totalidad del electorado tiene esa inclinación, no porque un siete por ciento decida votar en, una única dirección.

MAYORÍA A LOS DIECISEIS

AÑOS

Aunque países como Suecia (municipales) y Cuba han establecido el voto a los mayores de dieciséis años, la mayoría de los países reconocen o van a rec9nocer la mayoría de edad y voto a los dieciocho años. La URSS en su nueva Constitución establece la cifra de dieciocho años para ser elegible y también elector. Admitir el derecho a voto de ese sector comprendido entre los 18-21 años es un acto de justicia, además de un acto de oportunidad política y de realismo, dada la evidente madurez de un sector de la población y su creciente responsabilización en una sociedad en la que se madura a edades más tempranas. Pero posponer este voto para después de las municipales puede representar un serio error político, teniendo en cuenta la importancia que la problemática juvenil —escolar, cultural deportiva, servicios, etcétera— tiene en el campe de la vida local y las posibilidades que se abren a una participación de los jóvenes en los órganos municipales donde se traten aquellos temas que les afecten.

Relegar del voto en las municipales a un sector de la juventud ayudará muy poco a contrarrestar las tendencias nihilistas de indiferencia o hedonistas que comienzan a aparecer en algunos sectores de la juventud. La reforma i del precepto del Código Civil podría abordarse incluso antes de la aprobación de la nueva Constitución, para que los jóvenes entre dieciocho y veintiún años pudieran votar en las primeras elecciones.

 

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