Autor: Cabrero Ledesma, Amancio. 
   Ante el II Congreso de la ORT     
 
 El País.    28/06/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 19. 

POLITICA

EL PAIS, jueves 28 de junio de 1979

TRIBUNA LIBRE

Ante el Congreso de la ORT

AMANCIO CABRERO

De la secretaría política del Comité Central de la ORT

Hoy comienzan las sesiones del II Congreso de la ORT. En él se adoptará, como organismo máximo de

decisión, la resolución sobre si se procede o no a la unificación con el Partido del Trabajo. Paralelamente,

este partido celebra su propio congreso con idéntico propósito. Tras ello, según lo previsto, el proceso se

culmina con la celebración del Congreso de Unificación, que se realizará el 1 de julio.

Aunque las apariencias pudieran señalar 1a contrario, este II Congreso de la ORT no va a tener nada de

trámite. Por el contrario, por la manera en que se ha desarrollado el proceso de unificación, es mucho lo

que se espera de él.

En efecto, el II Congreso de la ORT va a ser la culminación de un rico y productivo debate realizado

particularmente en los últimos dos meses en el seno del propio partido. Por iniciativa del Comité Central,

la decisión sobre la unificación se ha asociado al estudio de lo que ha sido la trayectoria de la ORT

durante estos dos últimos años. Es así como se ha visto que la contribución de la ORT al partido que

resulta de la unificación podía ser mayor y así ésta no sólo significa el resultado de una suma, sino que se

den las mejores condiciones para que represente un gran salto adelante.

Durante estos dos años, las experiencias acumuladas por la ORT han ido al compás de lo decisivo que ha

sido este período de la sociedad española. Hemos vivido el cambio de la dictadura a la

democracia y la institucionalización del nuevo régimen democrático.

La lucha por la democracia

La ORT ha estado presente con posición propia en las diversas batallas que se han ido sucediendo a lo

largo de todo el período de transición. La orientación de unir la lucha por la democracia a la lucha por la

defensa de los intereses de todo el pueblo en la crisis económica ha impreso dichas posiciones.

La lucha por la democracia ha sido un factor clave durante todo este período. La ORT, que se había

forjado en la lucha contra el régimen fascista, ha venido a reafirmar su carácter democrático durante todo

el período de transición. Merece recordarse el papel cumplido por ORT por obtener una Constitución

democrática, frente a las ofensivas de represión desencadenadas por el Gobierno de UCD, frente a las

tentativas golpistas, frente al terrorismo, por la transformación democrática de los ayuntamientos, por los

estatutos de autonomía, por, en definitiva, crear las mejores condiciones para que las masas populares

participen lo más activamente posible en la vida política del país.

La actuación consecuente de ORT por la consolidación y ampliación de la democracia ha revelado que no

se trata de un objetivo tacticista, sino que, independientemente de que ahora se plantee en el marco del

Estado burgués, para ORT tiene un valor trascendental, revolucionario, educador de las masas en la lucha

por el socialismo y componente esencial de ésta para antes y después de su establecimiento.

Respuesta a la crisis económica

El establecimiento de la democracia ha coincidido con la existencia de una grave crisis económica. Había

que contestar cómo se ligaba la salida a la crisis económica con la consolidación de la democracia. La

respuesta que la ORT brindó, manifestada en la oposición al pacto de la Moncloa, es que la consolidación

de la democracia no está reñida con la defensa de los intereses materiales de las masas populares en

medio de la crisis económica, sino, por el contrario, cuanto mayores fueran las mejoras económicas y

sociales de éstas más se obtendría su vinculación al nuevo régimen democrático y, por ende, su

consolidación.

La agudización de la lucha de clases se expresa en la fuerza que adquiere la lucha de ideas que se libra en

la sociedad. Ahora se plantean con toda virulencia los problemas teóricos e ideológicos que en épocas

anteriores se encontraban en ámbitos reducidos.

La ORT afirma con toda claridad sus señas de identidad ideológica, definiendo que su base teórica es la

constituida por el marxismo-leninismo, pensamiento Mao Tse-tung. A partir de ahí, el trabajo ideológico

por hacer había de combinar la defensa de la teoría revolucionaria, a la que los comunistas otorgamos el

valor de condición sine qua non para que el movimiento de la clase obrera alcance sus objetivos, con el

reconocimiento del estado de la teoría marxista, necesitada de desarrollo para responder a los nuevos

fenómenos de la sociedad y servir de guía a las tareas que el partido se plantea.

No al dogmatismo

En el período de estudio y discusión de estos dos meses ha quedado señalado que sólo con una actitud

ante la teoría que sea contraria al dogmatismo, que busque su desarrollo a través de su aplicación concreta

en la situación concreta, podremos realmente responder al reto que en lo ideológico la clase obrera tiene

planteado.

La propia vida interna del partido ha sido sometida a examen. El centralismo democrático se ha revelado

como el único principio de organización de los comunistas. Con la nueva situación política se abre la

posibilidad y la necesidad de que se amplíe el aspecto de la democracia en el seno del partido. Posibilidad

que ha de ser llevada hasta sus últimas consecuencias, no para debilitar el centralismo, sino para que éste

se vea reforzado sobre una nueva base. De esta manera se asegura la máxima participación de todos los

miembros del partido en la marcha de éste y se convierte a cada militante en su agente activo por la

consecución de los objetivos de la clase obrera.

¿Cuál será el futuro del nuevo partido que resulte de la unificación de ORT-PTE?

En su activo, inicialmente, contará con una suma de militantes, cuadros experimentados en diversos

frentes y algunas posiciones conquistadas.

Pero no se trata de una simple suma. Construyendo su unidad de pensamiento y de acción, el nuevo

partido ampliará de manera multiplicadora sus efectivos.

Un partido que tiene su sitio natural entre la clase obrera, cuyas ideas y posiciones pueden calar

rápidamente en sectores de juventud, parados, jornaleros, campesinos, pobres e intelectualidad

progresista.

Un partido que tiene una teoría revolucionaria a la que dará todo su valor, esforzándose por desarrollarla

aplicándola a la situación concreta.

Un partido que, al mismo tiempo que se plantea la lucha más consecuente, busca la unidad de todas las

fuerzas, capaz de movilizar al pueblo en defensa de sus intereses.

Un partido así está llamado a lograr el futuro para la clase obrera.

 

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