Cuentas sobre el turismo español     
 
 ABC.    20/07/1960.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

ABC. MIÉRCOLES 20 DE JULIO DE 1960.

CUENTAS SOBRE EL TURISMO ESPAÑOL

Acaban de publicarse los datos estadísticos del turismo español en el año 1959. Y queremos apresurarnos a informar al lector de que las cifras son tan halagüeñas y tan expresivas que por sí solas cantan las excelencias y los encantos que las tierras y los hombres de España tienen para los extranjeros que nos visitan, acaso, como decía Barres, porque en ninguna parte tiene la vida el sabor que en España, cuya, "canción" —observa el mismo Barres—va "in crescendo" desde que se atraviesa la frontera, por Burgos, por Valladolid y por Avila, hasta escucharla," plena y maravillosa, en Toledo.

Cerca de 4.200.000 turistas entraron en España el año último. Y aunque no todos lo fueron en turismo de fondo —hay que incluir el turismo de tránsito y el breve turismo de toma y daca, que más que turismo de arte es turismo de compra, y que quedó graciosa y amablemente definido ya como la "operación gabardina"—, es lo cierto que cuentan mucho para la economía nacional y para el buen prestigio nacional esos cuatro millones largos de extranjeros que a la hora de elegir los sitios de placer y de descanso sintieron la llamada de lo español. Y descendiendo a la prosa, que es tan necesaria como la poesía, se puede contar con que unos con otros—los turistas "en íirme" son tres veces más que los volanderos y fugaces—gastaron sus tres mil pesetas por barba, lo que hace una entrada de divisas cuya contrapartida en pesetas rebasa con mucho los doce mil millones.

Es cierto, sin embargo, que esa dulce y generosa invasión que disfrutan los países como España, superdotados de clima, de arte, de paisaje, de hidalguía y de belleza, ha experimentado, por lo que a nuestro país se refiere, una tan visible y poderosa multiplicación, que en sólo ocho años casi .se ha cuadruplicado. Pero no es menos cierto también que la partida del turismo ha llegado a ser para algunos países la principal de su balanza invisible de pagos. Francia figura entre las naciones más favorecidas, e Italia no le va a la zaga. Pero Francia e Italia—por no hablar más que de las más semejantes en arte y en geografía a España—gastan cantidades ingentes en hacer la propaganda de sus atractivos, que va desde el paisaje al confort, desde el arte a la cocina, porque tiene su importancia que el turista sepa previamente dónde se conserva el mejor estilo francés de los "maitre-coqs" y de los "cordón bleu".

¿Cuánto gasta España sn hacer una intensa y bien organizada propaganda de sus excelencias turísticas en el extranjero? No lo sabemos, y casi lo preferimos, porque es posible que descubriéramos que seguía teniendo vigencia el tópico de que "el buen turismo en el arca se vende". Algunas veces hemos pensado en el negocio fabuloso que representaría hacer en Estados Unidos una siembra inteligente de "slogans" sobre los impagables encantos que ofrece una visita a España. Tendría tal efecto multiplicador, que los 346.000 norteamericanos que nos visitaron el año pasado rebasarían muy fácilmente los tres cuartos de millón. Y otro tanto podría decirse de los 1.700.000 franceses que lo hicieron en el mismo período, o de los 501.000 ingleses, los 283.000 portugueses o los 224.000 alemanes.

Es necesario que en lo que toca al turismo no siga primando, aunque sea éste un aspecto importantísimo, el puramente político, el que pone ante los ojos de más de cuatro millones de personas la paz, el sosiego, el trabajo y la felicidad de un pueblo, que es ya un islote dotado de estas maravillosas y codiciadas características en un mar mundial de borrascas, amenazas y peligros. El turismo tiene también su vertiente económica, que no puede olvidarse ni desconocerse. Es la exportación "fob" de arte y de belleza, de sol y de paisaje, de hospitalidad y de cultura. Productos todos de la más pura "artesapía" española, que para colmo de ventajas no necesita de materias primas que haya que importar del extranjéro, porque las fuentes inagotables de todo ello las tenemos dentro del país. Sólo hace falta hacer fuera una Intensa propaganda, en la seguridad de que los gastos que se hagan serán generosamente multiplicados y recogidos por la economía nacional.

 

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