Autor: Pastor Verdú, Jaime. 
   Por la unidad de los trabajadores     
 
 Diario 16.    23/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Por la unidad de los trabajadores

Jaime Pastor - Del Comité Central de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR)

Después del referéndum, la lucha por las libertades ha entrado en un momento decisivo. Hasta ahora, e

incluso desde la muerte de Franco, las aspiraciones democráticas de los trabajadores y los pueblos del

Estado español no habían chocado con un proyecto coherente del gran capital y, lo que es más importante,

con la voluntad de éste de imponerlo aprovechando los resultados de un referéndum antidemocrático.

Por esa razón, los organismos de "pacto democrático´´ han entrado en crisis abierta, al serles imposible

conseguir una "tercera vía" entre esa "democracia a la española" del Gobierno y la que exige una amplia

mayoría de la población.

Las características de esa "democracia a la española" siguen siendo evidentes: se trata de asegurar la

transición hacia una forma particular de Estado en cuyo marco - y junto al mantenimiento de piezas

esenciales del aparato franquista - se logre la hegemonía indiscutida de los partidos burgueses, la

"colaboración" de un partido socialdemócrata fuerte y la marginación de la mayoría de las organizaciones

del movimiento obrero y de las nacionalidades, pretendiendo así crear las condiciones que permitan

imponer los "sacrificios necesarios" a los trabajadores en aras de la solución de la crisis económica.

Ante este proyecto - concretado hoy en la preparación de unas elecciones a un Congreso de Diputados y

un Senado que no tendrán ningún poder constituyente y en las que sólo podrán participar los partidos que

acepten el marco de la "reforma" a cambio de algunas concesiones dentro de la ley Electoral -, partidos

como el Equipo Demócrata Cristiano y otros que hasta ahora habían colaborado en Coordinación

Democrática y organismos semejantes han optado por entrar abiertamente en la batalla electoral y

abandonar a sus aliados de ayer. Para esos partidos, la comisión negociadora formada es un instrumento

para lograr unas garantías que les permitan participar en las elecciones y no un arma para poner en

cuestión a las mismas.

Las propuestas de "compro-miso constitucional" hechas por el PSOE, e incluso con otras fórmulas por el

PCE, no son más que un desesperado intento - sobre todo, por parte de este último - por evitar verse

marginados de ese proceso tratando de reconstituir sus ´´pactos democráticos".

Sin embargo, creer en la posibilidad de ganar unas elecciones controladas por un Gobierno y unas

instituciones antidemocráticas es pura ilusión, particularmente después de un referéndum en el que se ha

demostrado el grado de manipulación de la población y los límites de la "tolerancia" practicada hacia la

oposición.

Pero el impase al que ha llegado la política de alianzas practicada a través de Coordinación Democrática

no es puramente superficial o momentáneo. Es manifestación de la polarización social que empieza a

producirse a escala del Estado español. La crisis económica y social., el grado de represión sufrido

durante los últimos cuarenta años han provocado un renacimiento del movimiento obrero, de las

nacionalidades oprimidas, de los distintos sectores populares, que tiene pocos precedentes en la historia

de otros países que han soporta-do dictaduras semejantes. Y es ese renacer combativo con toda su fuerza

y peso a sus mismos límites - el que amenaza con poner en cuestión el proyecto de Estado burgués con

libertades recortadas deseado por la clase dominante. Por ello, los partidos fieles a esta clase prefieren

aprovechar el marco de la "reforma" como medio de lograr una posición de fuerza frente a los partidos

obreros y a las movilizaciones de la población.

La tarea que corresponde a los partidos del movimiento obrero no es, pues, la de intentar resucitar viejos

"pactos" que entran en contradicción abierta con la necesidad de impulsar las luchas, sino la de seguir esta

última vía ofreciendo un marco unitario de actividad que no esté sometido a los chantajes de los "aliados"

de ayer.

La amnistía total e inmediata (frente a las "míniamnistías" graduadas que mantienen en la cárcel, el exilio

o sin trabajo a numerosos trabajadores, mujeres y revolucionarios); ha legalización de todos los partidos y

organizaciones obreras y populares: la convocatoria inmediata de elecciones libres a una Asamblea

Constituyente, basadas en el sufragio universal, la representación proporcional y el derecho de voto para

los jóvenes; la exigencia de que esta Asamblea Constituyente lleve hasta el final el desmantelamiento del

aparato franquista, asegure las libertades plenas y proclame la República; el reconocimiento sin traba

alguna del derecho de autodeterminación de las nacionalidades, frente a las simples medidas

descentralizadoras prometidas por el Gobierno... Estos son objetivos esenciales que siguen constituyendo

punto de partida de nuevas movilizaciones a escala de Estado capaces de hacer fracasar la "reforma" y

asegurar el protagonismo de los trabajadores. Toda táctica a emplear ante las elecciones preparadas por el

Gobierno deberá estar destinada así a poner al orden del día esos objetivos y no a legitimar aquéllas en el

caso de que se celebren. Y junto a esos objetivos, el rechazo de toda versión, vieja o moderna, de "pacto

social", ofreciendo una respuesta alternativa que tenga en cuenta no los "intereses de la nación", sino los

de los trabajadores, víctimas esenciales de la crisis económica, será un medio de avanzar en la unión cada

vez más estrecha de la lucha por las libertades y la que deberá llevar al socialismo.

 

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