Autor: Cabrero Ledesma, Amancio. 
   La Constitución que necesitamos     
 
 Diario 16.    01/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Viernes 1-julio 77 / DIARIO16

La Constitución que necesitamos

Amancio Cabrero Ledesma (Secretaría Política de la ORT)

Las elecciones han sido una importante batalla ganada en la lucha por la democracia, y hoy ya nadie

puede discutirnos que las Cortes han de elaborar una Constitución democrática. El pueblo ha exigido con

su larga lucha de años y con su voto que las nuevas Cortes borren todo vestigio de la legalidad y las

instituciones franquistas - incluida la ley para la Reforma Política - al elaborar esa nueva Constitución.

Sin embargo, hay obstáculos que pueden impedir que la voluntad expresada en las urnas el pasado día 15

fructifique en hechos y en leyes. Es cierto qué las elecciones han presenciado la derrota de los franquistas

de Alianza Popular, quedando así abortada la alianza entre AP y unión de Centro Democrático para

después de las elecciones, reaccionario proyecto cuyo inequívoco sentido habría sido cerrar el paso a un

auténtico proceso constituyente, y en definitiva a la democracia. Sin embargo, UCD, que cuenta con el

pretendido aval de los votos obtenidos desde el Gobierno y por el Gobierno, va a ser el principal

instrumento para falsificar y recortar la democracia. En efecto, en UCD, junto a demócratas de última

hora y junto a unos pocos con pasado antifranquista, aun-que poco decidido, hay muchos franquistas

agazapados, y de la combinación de todos ellos resulta un instrumento especialmente adecuado para la

antipopular tarea de limitar las libertades democráticas durante el proceso constituyente.

Felicitación al PSOE

Pensamos, por ello, que las Cortes van a presenciar la lucha por la democracia entre UCD y las fuerzas

populares, como reflejo de la lucha que en todas las esferas del Estado continuará por la ampliación de las

conquistas democráticas. La Organización Revolucionaria de Trabajadores quiere que ese conflicto

termine con la inmediata implantación de un régimen democrático en el que fructifiquen tantos años de

esfuerzos y sacrificios.

Desde el momento de conocer los resultados electorales, nuestro partido envió una sincera felicitación al

PSOE, que había obtenido los votos de la mayoría del pueblo, y junto con ellos el profundo deseo de

cambiar la situación española que esos votos encerraban. Este deseo popular obliga ahora a las fuerzas

democráticas y populares presentes en las Cortes. Para los próximos debates sobre la Constitución es

imprescindible que den a conocer sus proyectos todas esas fuerzas, porque hasta el momento no se conoce

detalle alguno, tanto respecto del modelo de Constitución que propugnan como respecto de sus planos

para obtener las impostergables cuestiones de la amnistía total y la legalización de todos los partidos.

La democracia debe ser protagonizada por los pueblos de España que la han hecho posible con su lucha y

con su voto, protagonismo expresado a través de la discusión popular sobre todos y cada uno de los

problemas importantes, para que la recién estrenada democracia no se encanije ni se marchite. Pedimos

para ello un amplio debate, de masas y a pieria luz, en el que las fuerzas políticas democráticas deben ser

las primeras en dar a la pública discusión sus proyectos.

Pienso que ha de haber unas líneas generales de coincidencia entre estas fuerzas democráticas, ante todo

en torno a cuestiones previas de amnistía total y legalización de todos los partidos. También deberemos

coincidir, según creo, en que la Constitución recoja las libertades democráticas amplias, las autonomías

nacionales y regionales y los mecanismos necesarios para el protagonismo popular. También deben

recogerse aspectos como el sometimiento del Gobierno a las Cortes, la limitación de poderes de la

Jefatura del Estado, la creación de una sola Cámara o Asamblea, limitaciones al omnímodo poder que

ejercen en nuestra economía los monopolios...

Tirar del telón

En el debate sobre la Constitución ha de incluirse la decisión sobre la forma de Gobierno, complementada

con un plebiscito popular en el que el pueblo elija entre Monarquía y República, incorporando el

resultado de esa consulta a la Constitución. A la vez, y paralelamente al debate constituyente, las Cortes

deberán hacer frente a la gravísima situación económica, y las fuerzas populares no deben permitir que se

haga a costa del sacrificio popular, sino a costa de los grandes capitalistas responsables de la crisis.

Por último, como corresponde a unas Cortes si de verdad son constituyentes, será necesaria su disolución

y convocatoria de nuevas elecciones generales una vez elaborada la Constitución. No hay una sola razón

válida para esgrimir en contrario, y desde luego no considero razón válida el miedo que puede tener UCD

a perder su frágil mayoría en unas nuevas elecciones.

Los objetivos anteriores pueden ser alcanzados sólo mediante unidad de acción de las fuerzas

democráticas y populares. No lo serán, en cambio, a través de acuerdos con trastienda con UCD. El

Gobierno confirma esto a diario con su actuación, cuando pretende construir la democracia sin contar con

los demócratas. Está retrasando la constitución de las Cortes y hurtando a su conocimiento decretos -

leyes decisivos, como el de reforma administrativa y la formación de nuevo Gobierno, e incluso tiene ya

elaborada, según todos los indicios, una nueva Constitución, orientada a conservar el máximo de leyes e

instituciones franquistas, de forma que esté asegurado el dominio de las fuerzas que representan al gran

capital, a la vez que son recortados los derechos y libertades para impedir que el pueblo desempeñe un

papel activo. Ya es hora de tirar del telón y acabar con el sepulcral silencio de cuarenta años de

franquismo. ¡Luz y taquígrafos para el debate constitucional!

 

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