Autor: Molina Blázquez, José. 
   El municipio para los vecinos     
 
 Diario 16.    11/07/1977.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 20. 

Lunes 11-julio 77/DIARIO16

El Municipio para los vecinos

José Molina Blázquez (Del Comité Provincial de Madrid de la ORT)

Bastante mal debe ir la cosa cuando Arespacochaga - producto de la práctica política del dedo - se ha

decidido a pedir la urgente convocatoria de elecciones municipales. De repente, la reivindicación que más

ha alertado al movimiento ciudadano durante los últimos años se impone a consecuencia de la nueva

práctica política.

Que el señor Arospacochaga condicione a una nueva ley de Régimen Local o a un decreto-ley de urgencia

su salida del sillón presidencial de la Casa de la Villa representa lo duro que para un político de talante

franquista es perder su poder. Pero, mal que le pese, Arespacochaga debe abandonar ya su poltrona sin

esperar al bálsamo del decreto-ley. Y junto al alcalde elegido a dedo, el resto de los concejales que no

llegaron a cosechar en las pasadas elecciones municipales ni un 30 por 100 de las voluntades de los

madrileños.

Movimiento ciudadano

Aires nuevos han traído los votos al país. Aires nuevos que refrendan la condición democrática de la

mayoría y que urgen la transformación oficial de lo que ya es real para el hombre de la calle. Y en esta

renovación no iban a ser menos los municipios.

El movimiento ciudadano se ha desgañitado, popularizando la exigencia de unos Ayuntamientos

democráticos al servicio de los intereses populares. Las asociaciones de vecinos y otras entidades

ciudadanas han mantenido en jaque continuo a los autores de arbitrariedades y alcaldadas municipales.

No es de ahora esta popular reivindicación. Forma parte de la historia de los momentos más relevantes del

movimiento ciudadano: manifestaciones en Preciados, Moratalaz, acto de Aranjuez; campañas contra la

alcaldesa de Bilbao, en contra de Porcioles, Masó y Viola, en Barcelona; en Logroño, en Zaragoza, etc.

Que les ha llegado la quiebra a los Ayuntamientos fascistas lo prueba la cadena de dimisiones de los

Consistorios y las "poses democráticas" de quienes, como Arespacochaga, "abonan" ahora las fórmulas

democráticas con el fin de aplazar su salida del poder.

Y es en este nuevo río revuelto, en que miles de voces reclaman la conversión de los viejos

Ayuntamientos y la convocatoria rápida de elecciones, cuando debemos resaltar el papel jugado por el

movimiento ciudadano y negarnos a que con dos amables palmadas en la espalda se le agradezcan los

servicios prestados y se le pida un discreto mutis por el foro.

Cuando los vecinos pedían la dimisión de los alcaldes y concejales y la democratización de la vida local,

no pensaban sólo en el cambio de personas, sino en el nuevo marco político que hiciera de una vez

posible su presencia, control y gestión en los tenias del municipio.

Pensar que la democracia para el pueblo va a venir simplemente de la elección de demócratas, obviando

los mecanismos que hagan posible esa participación activa y democrática de los vecinos, es quedarse a

medio camino y defraudar las esperanzas ciudadanas.

Participación de los vecinos

Porque los vecinos sí pueden hacer política municipal. Política que en el caso concreto nuestro supere las

diferencias políticas de los partidos democráticos en una síntesis beneficiosa para el pueblo. Y que, más

en concreto aún, exija la presentación unida de toda la izquierda a las próximas elecciones municipales.

¿Quién puede negarnos que ésta sea una aspiración de la mayoría del pueblo frustrada en las anteriores

legislativas?

El movimiento ciudadano no desea una democratización tan sólo en el terreno de los grandes enunciados

o en el de las grandes decisiones - elección directa de alcaldes y concejales -, sino que pretende desde ya

imponer instrumentos que garanticen la participación directa de los vecinos.

Es ahora, en los momentos de crisis de los Ayuntamientos franquistas, cuando los vecinos podemos

afirmar nuevas posiciones democráticas, tomando parte activa en el desmantelamiento de las "viejas

carcasas municipales", abriendo caminos y estableciendo nuevas fórmulas democráticas de participación

y control.

Entre otras cosas, porque a nadie se le escapa que los grandes problemas reivindicativos siguen donde

siempre (la vivienda, la educación, la sanidad, los transportes...); que los monopolios capitalistas van a

seguir explotándonos a costa de sus intereses minoritarios; que, en definitiva, sólo la lucha, ¡como

siempre!, dará solución a nuestros problemas.

Alternativa municipal

En esta nueva etapa que se nos avecina y de cara a consolidar el papel de los vecinos en el control y en la

gestión de la ciudad proponemos:

a) La dimisión inmediata de alcaldes y concejales.

b) La creación simultánea de CONSEJOS MUNICIPALES provisionales que preparen las

elecciones. Formados por representantes a nivel de zona de las asociaciones de vecinos y entidades

ciudadanas principales, y con la presencia de los partidos democráticos, cuyas tareas serían las de:

1. Iniciar a nivel de distrito una amplia labor informativa y de debate sobre el contenido y las formas del

nuevo Ayuntamiento (democrático, descentralizado, autofinanciable...), construyendo desde ese

momento los organismos a nivel de base, objeto de regulación jurídica en la futura ley de Régimen Local.

2. Redactar en un programa reivindicativo de distrito las principales necesidades de la zona, fijando las

urgencias y prioridades en su ejecución.

Sería un evidente error para el movimiento ciudadano el dejar a los políticos profesionales la práctica de

la política municipal. Evidentemente, esto no quiere decir que los partidos no hagan política municipal,

no presenten sus alternativas para el gobierno de la ciudad, no critiquen y propongan desde sus

respectivos enfoques tácticos los mil y un problemas del municipio. Pero nadie puede escamotear a sus

principales protagonistas el que ocupen el papel que les corresponde en la configuración y en el control de

los nuevos Ayuntamientos, y esto de una manera directa, sin alambiques ni intermediarios.

Así se ha entendido en una reciente reunión celebrada en Valencia entre parlamentarios - recién electos -,

partidos políticos y miembros destacados del movimiento ciudadano, y en donde se ha resaltado la

presencia inequívoca de las asociaciones de vecinos y su participación en los consejos municipales

provisionales.

De las distintas opciones que se barajan en estos momentos para rellenar el vacío político dejado por los

franquistas en los municipios, tan sólo la que contemple la participación de los vecinos en el proceso y dé

cauce a tan extraordinaria potencialidad será garante de que lleguemos a buen puerto en la tarea política

de las municipales.

 

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