Autor: González de la Fuente, Lucio. 
   Ni un día más sin legalizar todos los partidos     
 
 Diario 16.    26/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Ni un día más sin legalizar todos los partidos

Lucio González de la Fuente (Del Buró Político de la LCR)

Las pasadas elecciones demostraron la voluntad de la gran mayoría de la población do acabar con todo lo

que ha significado el régimen franquista. Y uno de los rasgos característicos de la dictadura fue

precisamente la negación de todo derecho a la existencia legal de los partidos políticos. Hoy, tras duros

combates por las libertades sin discriminaciones ni exclusiones, en los que han participado cientos de

miles de trabajadoras y trabajadores, se ha conquistado la legalidad de una parte importante del

movimiento obrero: la totalidad de las centrales sindicales y varios de sus partidos.

Sin embargo, aún después del 15 de junio seguimos conociendo un "paso de tortuga´´ hacia la democracia

y un intento sistemático por parte del poder de practicar una política de trabas y discriminaciones tanto al

desarrollo de la actividad libre de los sindicatos y partidos obreros legalizados como al reconocimiento

del conjunto del movimiento obrero y popular. Todavía llegan noticias de detenciones de militantes del

PSOE o del PCE, todavía las Fuerzas del Orden Público dificultan aquí y allá la difusión de la prensa del

PT o la ORT y, sobre todo, todavía hay partidos políticos en la ilegalidad. A unos se les discrimina por su

profesión de fe republicana; a otros (las corrientes nacionalistas revolucionarias), por sus propuestas

independentistas; a otros se les considera demasiado radicales y violentos para participar en el juego

político.

Nuestro partido, la LCR, sufre todavía la amenaza de la ¡legalización. Y, sin embargo, no podemos

silenciar ante la opinión pública las características fundamentales de nuestro partido, de las que nos

sentimos orgullosos, puesto que representan las valiosas tradiciones de una parte significativa, aunque

hoy minoritaria, del movimiento obrero mundial.

La LCR es un partido obrero: formado por militantes trabajadores, intelectuales, mujeres y jóvenes

convencidos de que la clase obrera y los trabajadores son la fuerza más potente de la sociedad y la única

que quiere y puede acabar con el sistema capitalista.

La LCR es una organización comunista: porque aspira a abolir la explotación del hombre por el hombre y

construir una sociedad sin clases, objetivo que no podrá alcanzarse sin una transformación socialista de la

sociedad, y también porque recoge la experiencia del movimiento comunista internacional, que en ningún

momento identificamos con la caricatura del comunismo que ha significado desde 1924 el fenómeno

estalinista.

La LCR es un partido democrático: porque defiende las más amplias libertados poéticas, que

históricamente siempre han estado limitadas y sometidas a la voluntad de una minoría, aun bajo los

regímenes capitalistas más "democráticos". Precisamente opinamos que las Libertades políticas, junto con

las conquistas sociales y económicas a las que aspira la mayoría de la población, sólo podrán ser

totalmente garantizadas en el socialismo, por la democracia de los órganos de poder, autogestión y

autogobierno que pongan en pie los propios trabajadores. Y siendo consecuentes con nuestra defensa de

la democracia, la aplicamos a fondo en el funcionamiento mismo del partido: así, nuestros estatutos

reconocen el derecho a formar tendencias que disfrutan de plenos derechos a la hora de expresar y

someter a votación por las conferencias y congresos del partido las distintas opiniones sobre la línea a

seguir que aparecen en toda organización obrera no escleratizada por la carcoma burocrática.

Finalmente, la LCR es un partido internacionalista: porque defiende la necesidad de la solidaridad

internacional de los trabajadores frente a la que mantienen los capitalistas de tocios los países y a la

"disciplina internacional" que practican a través de sus alianzas económicas y militares.

Cuando acaban de inaugurarse las nuevas Cortes, es hora de reiterar la exigencia de legalización

inmediata de todos los partidos políticos junto a la demanda de amnistía total que tan trágicamente han

vuelto a poner de actualidad los sangrientos incidentes de Carabanchel.

 

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