Una huelga política     
 
 ABC.    28/12/1960.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

UNA HUELGA POLÍTICA

La concesión de la independencia al Congo, o, en otros términos, la pérdida de un territorio cuya producción se cifraba en. .unos ochenta mil millones de francos al año, socavó en sus bases la estructura económica de Bélgica. No se desmorona y resquebraja impunemente un imperio. A raíz de ocurrir el desgajamiento, el Gobierno de Bruselas advirtió a los belgas sobre las consecuencias que se seguirían de agüella mutilación y la necesidad de afrontar el futuro difícil con energía y sacrificio. A fin de acomodar la vida del país a la nueva situación, el Gobierno de Eyskens había preparado una ley de austeridad encaminada a economizar entre diez y quince mil millones de francos ya incrementar los ingresos en unos siete mil millones de francas mediante nuevos impuestos con cuidadosa preocupación por repartir las cargas equitativamente. "Desde el primer momentó, el partido socialista se opuso a la totalidad de la ley, aun considerándola en su mayor parte indispensable, pero disconforme con algunos artículos de la misma, atentatorios, según opinaban ciertos dirigentes, a los derechos laborales adquiridos.

Con criterio anómalo y anticonstitucional, el partido socialista ha eludido la discusión parlamentaria dé la ley, eligiendo caminos irregulares para derogarla. El pasado jueves, la Federación General de Trabajo de Bélgica decretó la huelga, orden inmediatamente atendida en las regiones siderúrgicas y mineras, donde por la rapidez y exactitud en el cumplimiento de las consignas se pudo comprobar la perfecta preparación del movimiento. También se vio, cómo los más activos y entusiastas en propagar la huelga eran los grupos comunistas, bastante numerosos, incrustados ert la Federación. El paro se extendió a todo el país: ganó los puertos, la red ferroviaria y los transportes urbanos, las centrales eléctricas y las fábricas de gas. Bélgica quedó a oscuras e inmovilizada, mientras las hojas matxistas, con el lenguaje de las circunstancias, excitaban a los trabajadores a reñir la batalla por la conquista del Poder.

Los dirigentes eligieron para esta perturbación los días señalados de la Navidad, a fin de hacer más sensibles los trastornos y perjuicios en los hogares y más profundos Jos estragos en la economía nacional. Y por si los poderes públicos recurrían al Ejército para garantizar algunos servicios indispensables y el ejercicio de elementales derechos ciudadanos, los órganos del socialismo y del comunismo se mostraron acordes en predicar la desobediencia a los soldados y en el empleo de una fraseología de motin y barricada que daba a la crisis un carácter insurreccional, convirtiendo el desorden en una lucha decisiva y de clases por la conquista del Poder.

Un pueblo tradicionalmente pacífico, equilibrado y sensato, como el belga se ve envuelto de pronto en una turbulencia revolucionaria que "amenaza a las instituciones", dice el jefe del Gobierno en su mensaje.

De este modo queda definido el carácter político de la perturbación, provocada no por injusticias o reclamaciones sociales, sino por un espíritu de violencia contrario al orden y a la libertad, "para poner al país al borde de la anarquía", escribe "La Libre Belgique", Huelga que obedece "a una inspiración brutal, irresponsable y perniciosa", afirma et partido católico en un manifiesto. Dicha inspiración no es desconocida de los alíos dirigentes socialistas, sobre todo de su jefe máximo, el Sr. Spaak; En reciente congreso internacional celebrado en París para examinar la guerra política de los soviets, sus métodos de infección y de desintegración de los pueblos, el Sr. Spaak, secretario general de la N. A. T. O., expuso con exacto conocimiento de quien está en posesión de los secretos y claves los planes y desarrollo de la conspiración universal comunista.

Una huelga general corno la que estos días conmueve a Bélgica tiene gerentes a quienes interesa el ensayo revolucionario con ulteriores fines, y, sobre todo, por sus efectos erosivos en una Europa unida y compacta frente a un enemigo irreconciliable.

Ponemos nuestra confianza en el buen sentido del pueblo belga, cristiano, patriota y laborioso, curtido en terribles pruebas y experiendas, y estamos persuadidos de que, una vez descubierta la inspiración y origen del desorden y sus íínes, evitará que prospere la maniobra contra la independencia y la salud de Bélgica, urdida por mentes y poderes extranjeros.

 

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