Autor: García, Sebastián. 
 Las organizaciones políticas juveniles/ 3. 
 Juventudes Comunistas Revolucionarias: "No esperamos nada del Parlamento"     
 
 El País.    20/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 19. 

Las organizaciones políticas juveniles / 3

Juventudes Comunistas Revolucionarias: "No esperamos nada del Parlamento"

SEBASTIAN GARCÍA

La Federación de Juventudes Comunistas Revolucionarias (FJCR), organización política juvenil afecta a

la Liga Comunista Revolucionaria (LCR), no espera del Parlamento la consecución de las

reivindicaciones de la juventud. «Todo lo que hemos conseguido ha sido a través de la lucha en la calle»,

dijeron Juan de Dios Uñarte, Carlos Galves y Eva León, portavoces de la dirección colegiada de la

organización.

EL PAÍS. ¿Qué relaciones tiene la FJCR con LCR?

FJCR. Mantenemos coincidencias estratégicas con la LCR, en cuanto que estamos por la independencia

de clase, el internacionalismo proletario, la dictadura del proletariado basada en la democracia obrera y la

adherencia a la IV Internacional. Por ello, mantenemos relaciones fraternales con LCR a todos los

niveles, desde la dirección hasta la base.

Sin embargo, somos una organización autónoma en cuanto tenemos nuestros propios órganos de

dirección y nuestros congresos son plenamente soberanos. Somos una federación, porque reconocemos la

existencia de nacionalidades en el Estado español, donde la organización es autónoma para decidir

cuestiones específicas de la nacionalidad.

E. P. ¿Cómo se plantean el problema de la regulación constitucional de los derechos de la juventud?

FJCR. Primero queremos dejar bien claro que del Parlamento, por muy democrático que se llame, no

podemos esperar la consecución del conjunto de nuestras reivindicaciones. Hasta ahora, todo lo que

hemos conseguido; nosotros y la clase trabajadora, ha sido a través de la lucha en la calle, a costa de

muchos años de represión, muertos y cárceles.

Nos gustaría, no obstante, que los diputados obreros hicieran causa común con nuestras reivindicaciones

y defendieran aquello por lo que se supone han sido elegidos. Además, llamamos a las demás fuerzas

juveniles para aunar esfuerzos y criterios de cara a crear un frente común en defensa de estas

reivindicaciones.

E. P. Durante la campaña electoral se mostraron partidarios del voto a los dieciséis años. ¿Por qué a esta

edad?

FJCR. Hay que distinguir la mayoría de edad y el derecho a voto. Pensamos que un joven a los dieciséis

años está suficientemente capacitado para decidir por sí mismo el conjunto de cuestiones que supone la

vida en comunidad, máxime cuando ya a esa edad puede ser explotado, detenido, movilizado en caso de

guerra o juzgado. El derecho a voto es un aspecto más, y no el más importante, de la mayoría de edad. Por

esto, pensamos que las actuales condiciones políticas y sociales de la sociedad española es positivo llevar,

y de hecho estamos en ello, una lucha decidida por el derecho al voto a los dieciocho años.

E. P. ¿Qué tipo de política se plantean respecto a los problemas de la juventud trabajadora y estudiante?

FJCR. Nosotros llamamos a los jóvenes a participar en el movimiento sindical, dentro del cual

participamos en Comisiones Obreras, aunque sin descartar la participación en las demás centrales, en la

perspectiva de un solo sindicato obrero para una sola clase.

En lo concreto, nuestra lucha se centra en el reconocimiento de todo tipo de derechos del joven

trabajador. Es decir, luchamos por la supresión del contrato de aprendizaje, que enmarca a los jóvenes en

una sobreexplotación brutal; por el establecimiento de cuatro horas de trabajo y cuatro de estudio pagadas

íntegramente por la empresa como ocho horas de trabajo; y una última cuestión importante, como es la

del reconocimiento del derecho del joven dentro de su trabajo a ser considerado como un trabajador más,

lo que implica: a igual trabajo, salario igual, sin distinción de edad o sexo; derecho del joven a participar

en todos los órganos de decisión de los trabajadores, y derecho a rescindir el contrato a partir de los

dieciséis años, entre otras cosas.

En cuanto a la enseñanza, creemos que es irracional una separación entre la teoría de los libros y la

práctica cotidiana, en la medida que sólo responde a unos esquemas y necesidades de la sociedad

capitalista, potencia la división social del trabajo y no es consecuente con el aprovechamiento racional de

la capacidad humana de conocimiento y ciencia, cosa que sólo puede darse en el socialismo. En la

actualidad, luchamos por una enseñanza pública, laica, bilingüe en las nacionalidades, gratuita y

obligatoria hasta los dieciocho años, y controlada democráticamente por alumnos, enseñantes y

trabajadores no docentes.

E. P. ¿Qué relaciones mantienen con otras fuerzas?

FJCR. Estamos por crear un frente único de organizaciones juveniles obreras, para crear un movimiento

juvenil unitario y autónomo. Estamos por crear una internacional revolucionaria de la juventud, dentro de

la IV Internacional y del programa marxista revolucionario.

E. P. ¿Qué postura adopta la FJCR ante los problemas de la libertad de uso de la droga, sexualidad,

etcétera?

FJCR. En general, la moral burguesa se caracteriza a este respecto por ser contradictoria, en la medida

que obliga al conjunto de la sociedad a poner en práctica un tipo de costumbres, de formas de

comportamiento arcaicas y represivas.

Sentado esto, podemos desglosar cada problema. En cuanto a la sexualidad, estamos por el libre uso del

propio cuerpo, lo que implica derecho al aborto, libre uso de anticonceptivos, homosexualidad libre,

etcétera. Respecto a las drogas, es necesario distinguir dos tipos, que serían las perjudiciales y las no

perjudiciales. Por lo que se refiere a las perjudiciales, aparte del conjunto de trastornos sico-físicos que

producen, suponen tal deformación de la realidad, que nos definimos en contra de su uso. En cambio, hay

otro tipo de drogas, tales como ciertos estimulantes, marihuana, etcétera, que son menos perjudiciales que

el cigarrillo común o las bebidas alcohólicas, y por tanto nos parece que sería lógico equiparar su

tratamiento penal al del tabaco o el alcohol.

No obstante, denunciamos en cuanto a todo lo anterior los grandes beneficios capitalistas y la represiva

legislación vigente. Por tanto, estamos por la inmediata despenalización de todo este tipo de delitos, y por

la abolición de la ley de Peligrosidad Social.

 

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