Publicidad monstruosa de un viaje     
 
 ABC.    12/03/1969.  Página: 35. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

PUBLICIDAD MONSTRUOSA DE UN VIAJE

Francia, y dentro de cuatro días todo el mundo, quedarán sumergidos por una colosal inundación publicitaria, con motivo del viaje de Kruschef. Nuestro Nikita Sergievich, repite Radio Moscú, marcha a Francia como portaestandarte de la paz, para convencer al general De Gaulle de la necesidad de un entendimiento pacífico. Idéntica preparación tuvo el viaje a Estados Unidos. Kruschef, atribuyéndose una misión angélica, es presentado corno el mensajero aplacador y balsámico de los .belicosos e irreductibles gobernantes de Occidente, porque sólo él, apacible y manso por excelencia, posee facultades de taumaturgo para coronar con éxito tamaña empresa.

Sus poderes de persuasión tieaen como fundamento una oposición ¡sistemática al desarme, puesto que se ha negado a aceptar, cuantas veces se le ha propuesto, la inspección y control internacional de armamentos, condición previa para concertar limitaciones o supresiones en las fábricas. La paz de KruEchef se basa tambicn en el respeto a los hechos consumados y en la intangibilidad de la esclavitud a que tiene sometidas a las naciones satélites. Sobre esto ya dijo en Estados Unidos, cuando alguien nombró a Hungría, que no admitía objeción ni diálogo.

En prueba de reconocimiento del insólito derecho al atropello, y para evitarle al abanderado de la paz cualquier enojosa molestia, han sido temporalmente deportados a Córcega, en turismo forzada, croatas, ucranianos, húngaros, polacos, letones, rusos blancos, rumanos, entre ellos algún sacerdote católico y, en una palabra, cuantos han sido identificados como incapaces de agradecer los inmensos servicios de Kruschef en favor de la paz y de la dicha de la humanidad.

No se ha omitido esfuerzo ni sacrificio de ningún género para allanar los itineirarios del jefe de la U. R. S. S., convirtiéndolos en. rutas imperiales dignas de un cesar. Jamás se recuerda nada parecido en los anales de Francia, la nación maestra en preparar recepciones y funerales fastuosos, con honores propios de la divinidad. No .se recuerda tampoco nada igual tocante a medidas previsoras de garantía y seguridad, ni cuando los huéspedes fueron emperadores, reyes o presidentes de las grandes democracias.

Todo parece planeado y concebido con el designio de convertir a la nación en la más gigantesca y resonante plataforma de propaganda para que Kruschef pueda, encaramado en ella, ínostrarse corno un ídolo al mundo libre y al esclavizado: a uno, para demostrarle el cumplimiento de sus profecías, por tantos discutidas o puestas en duda por inverosímiles y absurdas; a los otros, a los cautivos, incluido el propio pueblo ruso, para convencerles de que deben renunciar a toda esperanza, y aue su único camino de libertad es el de la evasión, burlando a centinelas y .perros policías, y evitando los campos de minas., frontera natural del impeño rojo.

Alcanzará mucha resonancia el viaje, y mayor todavía si lo precede o acompasa el lanzamiento de alguna máquina flamígera hacia Venus o Marte. Y aunque falte la pirotecnia diabólica, ya se las compondrán las nubes de periodistas, fotógrafos "cameraman" y voceros de la radio que le acompañen para organizar apoteosis y aparatosos espectáculos, tan gratos a Occidente, máxime cuando son en homenaje a su posible verdugo.

Kruschef acaba de realizar, un viaje dé tres semanas por países asiáticos, y en ninguno de sus discursos omitió frases de sarcasmo o de amenaza para los países "opresores, colonialistas o capitalistas", olvidándose que a estos países deben cuanto son y su condición de civilizados la mayoría de Jas tierras que visitaba. "Libres del dogal que los oprimía —ha dicho al regresar a Moscú—, se disponen a ir por la vía marxista-leninísta."

A nada renuncia, y cuanto mayor es la benevolencia y generosidad en el campo contraario, más crecen siu ambición y su intransigencia. "Somos comunistas, vivimos en comunistas y avanzaremos para llevar nuestro comunismo a todo el mundo", decía a los periodistas soviéticos en el pasado mes de noviembre. "Si proponemos la coexistencia—escribía la revista "Kommunist", de Moscú, en su número de enero—no es para frenar la edificación comunista, sino para asegurar su éxito. Por consiguiente, la intensificación de la lucha es la condición indispensable para nuestro éxito."

Occidente debe asistir entristecido a ésos alardes espectaculares que prepara en Francia la inconsciencia y el error aliados en honor a su más irreductible enemigo, encarnación de un régimen abominable, oprobio y estigma de la civilización y de la cultura cristiana. Un. solar insigne del mundo latino se trueca en solio, ofrecido al hombre representativo del régimen más inhumano y abominable conocido en la Historia. El más formidable aparato publicitario y de propaganda se ajusta y previene para llevar hasta´ el último rincón sus gestos y sus palabras. Nunca la U. R. S. S. se atrevió a exigir tanto de sus aborrecidos adversarios. Jamás.los sátrapas del Kremlin pudieron imaginarse que semejante sueño nudiera realizarse.

Ni Kruschef pudo llegar a más, ni Occidente a menos.

 

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