1934: Octubre trágico     
 
 ABC.    07/10/1959.  Página: 36. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

1934: OCTUBRE TRÁGICO

Evocábamos ayer, en su XXV aniversario, la sangrienta revolución de Asturias que tan viril y patrióticamente reprimió el Ejército español, bajo el mando del General Franco. Ese episodio de la II República, imborrable en la memoria de los hombres que sufrían entonces la tiranía republicana y márxista, coincidió con otro episodio, o, mejor dicho, con toda una serie de episodios igualmente bochornosos e inolvidables. España se desparramaba en regiones independientes, enajenadas de la unidad nacional. Al día siguiente de estallar la revolución de Asturias, los elementos subversivos de Cataluña, cuyo "separatismo" radical contaba con el apoyo de jefes muy conspicuos del republicanismo central, proclamaban en Barcelona una República autónoma que había de regir los destinos de todo el noble, tradicional y laborioso pueblo de Cataluña. Tal era el propósito. España despertó entonces de su letargo, y los frustró. Como frustraría, veintiún angustiosos meses después, los planes urdidos, en connivencia con españoles, por los agentes del maxismo soviético...

Paso a paso se había ido llegando en España a lo que se tenía que Hegar. La República de 1931 no era el fruto de. una voluntad nacional manifestada clara e inequívocamente. Nació contrahecha y con el tiempo crecieron y se agrandaron sus defectos. La consecuencia fue un mes de octubre de igá4 en que se planteó con caracteres de verdadera gravedad el problema de la desmembración de España. El país vasco, Cataluña... Los brotes revolucionarios se multiplicaron a lo largo y a lo ancho de la geografía española. Quienes manejaban los hilos conocían bien su misión: el ."divide y vencerás" era la consigna perfecta, y parecía llegada la hora de ponerla en práctica. Se pulsaban ocultos resortes, y aquí y allá surgían impetuosos los conatos de rebelión. Corría la sangre. Y en ese ambiente de "República sin republicanos", el marxismo, siempre a la expectativa, intentaba de nuevo la conquista del Poder. La yugulación de España era un hecho consentido consciente o inconscientemente, y con ella se admitía, entre muchos republicanos. y como corolario normal, la implantación de la dictadura del proletariado. Si bien en época alguna sufrió el proletariado español persecuciones tan rencorosas, ni venganzas y humillaciones tan crueles como bajo aquellos Gobiernos republicano-socialistas.

Recuérdense las arengas electorales de Largo Caballero, inflamadas en el odio y la ambictón: "Todo el poder político para el partido, socialista; dictadura del proletariado y aniquilación inmediata de todos los elementos de acción y de influencia de la burguesía." Desde 1930 estas soflamas llegaban encendidas, sedientas de sangre, a todos los rincones. En esta atmósfera se movió siempre el régimen republicano. En la´ lucha por el Poder se relegaban a un segundo plano los intereses de la nación, el bien común; importaban, sobre todo, el medro y la ganancia de unos pocos, a cesta de lo que fuera.

Proclamación de Ja República catalana, sangrienta revolución de Asturias, intentos de levantamiento en otras provincias, huelga general... "Para los snarco-sindicalistas —escribe. Maximiano García Venero—, la rebelión do octubre era un resultado de la iracundia que estalló en los socialistas al ser arrojados

del Poder." Los propósitos revolucionarios eran bien conocidos por los poderes del Estado. Incluso el propio presidente de. la República tenía noticia de ellos. Nada se hizo, sin embargo, para prevenir los acontecimientos, para evitarlos. Incluso a la hora de la represión, muchos de los complicados—presionado el Gobierno por el jefe del Estado—, salieron con bien del trance. La tan cacareada legalidad republicana estuvo ausente, con frecuencia, con demasiada frecuencia, durante el funesto quinquenio. Los sucesos de octubre de 1934—hace ya veinticinco años—fueron culminación de un proceso que se había iniciado tres años antes y que no culminaría hasta el 18 de julio de 1936. Entonces el régimen republicano se había convertido ya en un régimen tan caótico, que era "imposible su subsistencia posterior. La negativa II -República estuvo a punto de volver a España a la riada, de aniquilarla total y absolutamente.

 

< Volver