Autor: Montes, P.. 
   Inestabilidad del pacto social     
 
 Diario 16.    04/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Inestabilidad del pacto social

P. Montes (Militante de LCR)

Cualquiera que sea la forma que adopte y cualquiera que sea la mención bajo la que se presente, un pacto

social va a establecerse inevitablemente. La burguesía lo necesita para remontar la crisis económica y

afianzar su papel hegemónico en la sociedad. Los partidos obreros reformistas, de acuerdo con su

alternativa política para consolidar la democracia (a a que olvidan calificar según su naturaleza de clase),

creen necesario colaborar con la burguesía para salvar estos momentos difíciles del capitalismo. El pacto

social se configura, pues, como una tregua concedida por el movimiento obrero a la burguesía y tiene

como fin crear unas condiciones favorables para resolver en términos capitalistas la crisis económica,

reduciendo la conflictividad que comporta la lucha de clases.

En la situación actual, sin embargo, están operando factores que harán muy difícil que los

acontecimientos económicos, políticos y sociales discurran por los cauces que intenta establecer el pacto

social. Algunos de estos factores surgen de la situación objetiva del capitalismo español y el capitalismo

internacional, y los otros dimanan de la combatividad del movimiento obrero.

Entre los primeros hay que destacar la gravedad del momento que atraviesa la economía española.

Reducir la inflación, corregir el desequilibrio exterior, atenuar el paro requieren de transformaciones

profundas que exigen, cuando monos, bastante tiempo. Por otro lado, está el hecho de que la estructura

económica del capitalismo español, fruto de su peculiar evolución en el pasado, es bastante débil:

dependencia exterior muy fuerte (materias primas, energía, tecnología», existencia de muchos sectores

deficientes (agricultura, minería, textil) baja productividad industrial, por la débil concentración

industrial, etcétera, todo lo cual determina que el capitalismo español esté mal dotado para la competencia

internacional. Puede citarse, por último, el con-texto internacional, que no aporta las mejores

circunstancias para ayudar a superar la crisis interna. De estos factores se deriva una consecuencia: el

capitalismo no está en situación de remontar la crisis económica y al mismo tiempo atender las

aspiraciones y reivindicaciones de las masas. En términos marxistas la burguesía para solucionar la crisis,

necesita aumentar su tasa de explotación.

Por otra parte están los facto-res subjetivos. La tenaz lucha que la clase trabajadora ha protagonizado en

el combate contra el fascismo ha terminado por crear un potente movimiento de masas, con un nivel alto

de organización y ha enseñado que únicamente a través de la lucha si arrancan las mejoras a que aspira la

clase obrera. Cuando lo libertad se mi conquistado palmo a palmo, con tantas víctimas, con tantos

sacrificios, parece lógico esperar que unas condiciones más favorables serán empleadas como apoyatura y

plataforma para obtener nuevos logros, parece lógico esperar un recrudecimiento de la lucha de clases en

el futuro.

El papel que están desempeñando ya y desempeñarán los partidos obreros reformistas (PCE y PSOE) en

la desmovilización de las masas, en la división del movimiento, en el aislamiento de los conflictos,

amortiguará de un modo extraordinario la potencial conflictividad de la situación. Sin embargo, no

llegarán a anularla. El aumento de las reivindicaciones pendientes de las masas es grande y rápida la

forma en que quieren verlas satisfechas. Los partidas obreros mayoritarios, por 10 demás, enfrentados en

su competencia por el control del movimiento obrero, si no quieren perder su influencia en él, habrán de

guardar un delicado equilibrio entre a paralización y el estímulo a la ludia. Queda por fin la influencia no

desdeñable de los partidos izquierdistas en el movimiento y organizaciones obreras, que no cejarán en la

denuncia del pacto social, que no dejarán de señalar la política derrotista de los partidos mayoritarios, que

no permanecerán impasibles ante el desarme a que quieren someter a la clase obrera, desmovilizándola y

desuniéndola.

Este conjunto de factores hacen que el pacto social que está naciendo ya surja con muchos elementos de

enorme inestabilidad. Y esta inestabilidad reduce, hasta casi anular, la eficacia que de él cabe esperar para

el cumplimiento de sus fines.

 

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