Autor: Eynde, J. van den. 
 Eladio García Castro:. 
 No soy el Lenin español  :   
 El Pacto de la Moncloa es inoperante y suicida. 
 El Imparcial.    17/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 18. 

Eladio García Castro: No soy el LENIN español

* «EI Pacto de la Mondo a es inoperante y suicida»

* «Creemos que la recuperación no puede venir en base a la iniciativa privada»

* «Carrillo es un político muy listo, pero sus teorías son de una inmediatez enorme, incluso miópicas».

ELADIO García Castro, «Ramón Lobato» en la clandestinidad, fue elegido secretario general del Partido

del Trabajo en el año 1973. Desde entonces su actividad ha sido incesante tanto en el interior como en el

exterior de nuestro país.

- E1 Partido del Trabajo ha presentado recientemente una crítica alternativa al Pacto de la Moncloa.

- El Pacto es discriminatorio e inoperante. Hace descender el poder adquisitivo de los salarios, restringe el

crédito a la pequeña y mediana empresa, aumenta el paro. Mientras los empresarios van a tener unos

beneficios superiores, »hacer atractiva la inversión», todo recae sobre los trabajadores, los campesinos y

la pequeña y mediana empresa. Es inoperante y suicida, porque busca la solución en las exportaciones en

un momento en que la crisis europea parece aumentar y los países de la CEE practican medidas

proteccionistas ante las importaciones de España.

- ¿Cuáles son entonces, las alternativas del PT?

- Creemos que la recuperación no puede venir en base a la iniciativa privada, porque ésta intenta invertir

donde obtiene el mayor beneficio en el menor tiempo posible. Seria necesario un fuerte intervencionismo

estatal que apoye a la pequeña y mediana empresa - no hay que olvidar que más del 90 por 100 de la

población activa trabaja en ella -, que apoye los sectores deprimidos - construcción naval, agricultura,

pesca, textil, etc. -, que apoye a las regiones deprimidas. Una actividad inversora que cree puestos de

trabajo.

- Se espera de los partidos de izquierda una respuesta a los tres puntos más conflictivos del borrador

constitucional. Primero: la forma del listado.

- Incluso pensando que este no es el momento de plantear la cuestión Monarquía-República, entiendo que

al no realizar un plebiscito se cae en la misma posición de tutelaje del franquismo. Si algunos partidos

tradicional-mente de izquierdas piensan que hoy es necesario apoyar a la Monarquía pueden y deben

expresarlo públicamente en el plebiscito.

- Segundo: la separación Iglesia-Estado.

- No puedo opinar sino en favor del laicismo del Estado. Creo que los más honestos y agresivos miembros

de la Iglesia Católica defienden hoy esta separación. Otra cosa es pretender seguir manteniendo un

monopolio sobre negocios, como la enseñanza, basado en una protección estatal.

- Y en tercer lugar: la institucionalización de la economía social de mercado.

- La Constitución es terriblemente cerrada al respecto, defiende estrictamente la economía de mercado,

sin conceder posibilidad de transformaciones. Yo me niego a admitir que esta Constitución sea para todos

los españoles, puesto que hay muchos españoles que no creen en la economía social de mercado.

- ¿Cuál es su opinión sobre los últimos acontecimientos de Orden Público?

- Aquí es donde está el mayor reducto del franquismo. Creo que la mayoría de los incidentes ocurridos

estos días han sido provocados por las Fuerzas de Orden Público. No excluyo que en tal o cual lugar un

grupo de muchachos, demasiado románticos, puedan provocar a las E. O. P., pero estimo que éstas tienen

medios suficientes para defenderse que no sean la muerte de nadie. En ninguno de los casos ocurridos

últimamente las E. O. P. se han defendido. A las fuerzas democráticas correspondería exigir la dimisión

del ministro del Interior.

- En algunos círculos se le llama a usted el «Lenin español».

- No, de ninguna de las maneras. Solamente intento ser un buen alumno de Lenin. Personas como Lenin

sólo se dan un par de ellas en cada siglo, si acaso. Marx y Engels, en el siglo pasado; Lenin y Mao-Tse-

Tung, en éste. Grandes personajes que cambian el rumbo de la historia.

-

En ese caso, ¿no podríamos considerar a Santiago Carrillo como un tercer personaje en nuestro siglo?

- ¡Nooo!, de ninguna de las maneras. Creo que Santiago Carrillo es un político muy listo, pero nunca ha

sido un ideólogo en el estricto sentido de la palabra. Sus teorías son de una inmediatez enorme, incluso

miópicas en muchos terrenos. En el terreno del «eurocomunismo», si bien Carrillo va por delante en los

golpes de efecto, Berlinguer llega mucho más lejos en el aspecto teórico. En el prólogo de su libro hasta

tuvo que decir que era autodidacta, lo que sólo puede interpretarse como una autojustificación de las

limitaciones de lo que iba a decir luego. Y hoy no se puede ser autodidacta.

Por otro lado, su ideología me parece caduca; no sólo no válida para transformar el mundo, sino que su

aplicación detiene la marcha histórica y es negativa.

J. VAN DEN EYNDE

 

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