Ir por lana...     
 
 ABC.    05/07/1959.  Página: 83. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

IR POR LANA...

La cosa es muy reciente. El día 23 de marzo de este mismo año, la revista norteamericana "Newsweek" publicó un extenso reportaje titulado "España, hoy". El periodista Mr. Curtís G. Pepper, lleno de buenísimas intenciones, quiso presentar la realidad actual de España al público norteamericano.

Naturalmente, se olvidó del orden que reina en nuestra nación, de las ciudades en continuo progreso, del espléndido Madrid, del Plan Badajoz, de la Siderúrgica de Aviles, del Valle de los Caídos, del bienestar general, del aumento del nivel de vida, de la alimentación sana, de los millones de aparatos de radio, de los cines y los espectáculos llenos siempre de un público satisfecho y bien vestido. Se olvidó, claro, de nuestra industrialización, de la legislación social, de las realizaciones agrícolas, de los grandes estadios, de las tiendas de ultramarinos repletas de toda clase de alimentos, del acceso a todos estos bienes por parte de las clases más humildes de la sociedad, de la paz inmaculada, de la prosperidad continua. Para el muy objetivo y ponderado Mr. Pepper, la España de hoy, según las fotos que ofrecía a los lectores de su revista, está representada por una mujer hambrienta, algún arrabal de Barcelona, una niña escuálida que baila y un "Platero y yo" de caricatura.

Dos días después de publicarse el engendro periodístico, A B C se apresuró a presentarlo ante los lectores españoles, para que pasaran un buen rato, reproduciendo fielmente las fotografías y haciendo un breve comentario, titulado "El "Teddy boy" y su "Leica". El calificativo de gamberro dedicado a Mr. Pepper era una amabilidad de nuestro periódico. El público español se rió alegremente del inquieto periodista americano. Mr. Pepper había ido por lana y había vuelto trasquilado.

La campaña negra contra España, por cierto, se recrudece periódicamente, obedeciendo a no sabemos qué consignas internacionales. En muy poco tiempo hemos tenido ocasión de reproducir, para regocijo de nuestros lectores, los comentarios de cierta Prensa extranjera sobre una impresionante huelga general en España que dejó a Madrid como si fuera un desierto y, también, fragmentos de un libro escrito por un negro norteamericano, hijo de Mississipi, que nos explicaba, además de eso de la navaja en la liga, cómo rebaños de ovejas y de vacas entorpecen la circulación y la tranquilidad de los peatones en, plena Puerta del Sol.

Aparte del "ir por lana y volver trasquilado", al "Newsweek" podría aplicársele otro dicho muy español:

"Donde las dan...". Porque el 1 de junio, con motivo del "Día del Niño", el "Pravda" moscovita, siguiendo una técnica idéntica a la de "Newsweek", ha publicado, para general conocimiento del pueblo ruso, una fotografía que intenta demostrar la misérrima vida actual de los obreros norteamericanos. La foto supera con mucho, en cuanto a miseria y hediondez, a las que Mr. Pepper se agenció para "Newsweek". El "New York Herald Tribune" ha puesto el grito en el cielo ante la patraña. La revista "Time" dedica un durísimo comentario al acto de "Pravda". Y lleva razón. Fotografías de ese tipo no significan nada. Se pueden tomar lo mismo en los suburbios de Londres que en el sector parisiense de Pere Lachaise, en el puerto de Estocolmo o Hamburgo y en los mismos arrabales de las ciudades suizas. Miseria, desgracia, porquería, vicio y tarados físicos y mentales existen en todos los países. Pero eso nada quiere decir con relación ai nivel y a la forma de vida de una nación. La mísera familia de mineros de Kentucky, que presenta "Pravda", no echa abajo el nivel medio del obrero americano, cuyo único problema serio es buscar aparcamiento para su coche.

En el caso de "Pravda", es un Gobierno por boca de su órgano más representativo quien ataca a otro país basándose en la mentira y en la calumnia. En el caso del "Newsweek", afortunadamente, no ha sido el noble pueblo norteamericano ni su Gobierno quienes atacaron calumniosamente a España. Ha sido una revista sin escrúpulos y un periodista despreciable.

 

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