La revolución pacifica     
 
 ABC.    11/06/1961.  Página: 80. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

LA REVOLUCION PACIFICA

Rebatía Franco en su discurso ante las Cortes a los que intentan presentar el sistema político español como una dictadura, recordándoles cómo se produce y articula nuestra democracia. El discurso ha indignado a quienes enfurece y descompone la solidez del nuevo Estado español, arraigado en el presente y para el futuro. A todos aquellos que han visto año tras año desvanecerse sus propósitos de revancha y fallidos sus pronósticos de desorganizar a España con la resurrección de los partidos políticos. Ha sentado muy mal también a los cómplices y compañeros de viaje de los obstinados en subvertir el orden y la tranquilidad de España para reanudar los antiguos experimentos revolucionarios en el cuerpo viyo de la nación. Uno de´ los más irritados, como no podía ser por menos, es el "New York Times", el famoso órgano de opinión neoyorkino, que sabe diluir las peores insidias en la mejor información. Ha vuelto a sacar en sus columnas el espantapájaros de nuestro totalitarismo, y otras inepcias que no vienen a cuento y que haría bien en silenciarlas el vocero máximo de una democracia cuyos triunfos se resumen, por ahora, en la entrega de media Europa y de medio mundo al comunismo, más otras humillaciones y descalabros, que, según temen no pocos, se incuban en la actualidad por ese enemigo que ha puesto sitio al mundo libre, con el propósito de destruir nuestra civilización, según acaba de declarar el presidente Kennedy.

El citado periódico ha cometido la imprudencia .de suponer que el discurso de Franco tendrá "el valor positivo de estimular el replanteamiento en Washington de nuestra política española a la luz de las promesas hechas por el presidente Kennedy el mes pasado de ayudar a las fuerzas de la revolución pacífica".

En primer lugar, una alianza supone unión entre dos, o más que se obliguen por igual, y, por lo tanto, la revisión es un derecho mutuo, siendo de voluntad de cada uno calificar o rectificar lo pactado que se considera beneficioso para los firmantes. Así, por ejemplo, en los convenios económicos y militares establecidos entre España y los Estados Unidos en 1953 se explica con las siguientes palabras la razón de los mismos: "Frente al peligro que amenaza al mundo occidental, los Gobiernos de Estados Unidos y España, deseosos de contribuir al mantenimiento de la paz y seguridad internacional, convienen medidas de previsión que aumenten su capacidad y la de las demás naciones que dedican sus esfuerzos) a los mismos altos fines para poder participar eficazmente en la propia defensa." Los acuerdos se planearon porque se juzgaba a España pieza esencial en el sistema defensivo de Occidente, y ía firma de dichos convenios fue calificada en los Estados Unidos como "sensacional victoria sobre el comunismo".

Cae de su peso, y no es necesario decirio, quién saldría favorecido con el replanteamiento de la cuestión que ve en perspectiva el periódico de Nueva York.

Respecto a la ayuda a las fuerzas de la revolución patíífica, "New York Times" conoce muy bien dichas fuerzas, pues no en vano anda y alterna con ellas: nosotros vamos a ayudarle para que las conozca mejor.

El diario. "El Mundo", de La Habana, dé fecha 5 de mayo de 1961, inserta en su primera plana, y en su primera columna,- una interviú con "el general Enrique Líster", un bergante que al frente de mesnadas comunistas hizo fechorías durante la guerra de España. Pues bien, "el general Líster" declara al director del mencionado periódico: "Nosotros hemos considerado y , consideramos que lo mejor para el pueblo español es terminar con el régimen por una vía pacífica, sin tener, que recurrir a una nueva guerra civil. Pero si no se llega a un acuerdo, de nuevo empuñaremos tas armas. Nosotros los comunistas somos los que menos tenemos que temer a una solución violenta de la cuestión. Somos el único partido que cuenta con miles y rñiles de cuadros probados en una gran experiencia de combate. Somos los que estamos en mejores condiciones que nadie pava encabezar la lucha armada. Sin embargo, defendemos la solución pacífica. Ahora bien, nosotros no renunciarnos por eso a ninguna otra forma de lucha."

Claramente queda expuesto cómo debe ser la "revolución pacífica" a juicio de uno de, los más interesados en ella, qué merecerá de fijo el patrocinio de algunos profesores norteamericanos y muy del gusto del "New York Times", al que recomendamos la lectura íntegra de las declaraciones, porque en. sus tres cuartas partes, están dedicadas a Estados Unidos, y, sin duda, le interesará conocer lo que opina el cabecilla sobre "el imperialismo norteamericano, que viene sufriendo derrota tras derrota, mientras las fuerzas del comunismo son cada vez más fuertes".

Ya sabe desdé ahora "New York Times" con quiénes se identifica en sus deseos de la revolución pacífica: son toa mismos con quienes se entendió ayer, como se entiende hoy, á quienes alentó y favoreció "en sus planes por hacer de, España un país satélite de Rusia.

 

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