Autor: García San Miguel, Luis. 
   Ante el próximo referéndum     
 
 Diario 16.    17/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

Ante el próximo referéndum

Luis G. San Miguel

Aunque el referéndum parece que va a traer la democracia, o acercarnos mucho a ella, ya hay quienes empiezan a descalificarlo por antidemocrático. Vamos a ver si nos entendemos.

Lo nuevo y lo viejo

El referéndum que se anuncia es una parte del proceso de reforma y la reforma es un proceso de cambio en el que lo antiguo se mezcla con lo nuevo. Algunos elementos de la vieja .situación desaparecen y otros, al mezclarse con los nuevos, sin desaparecer del todo, adquieren un sentido diferente.

De lo viejo subsisten, por ahora, muchas cosas: unas instituciones que todavía son autoritarias, un Jefe del Estado y un Presidente del Gobierno designados y no elegidos, etcétera. Pero, junto a esto, aparecen elementos nuevos: unas libertades de expresión cada vez más amplias, unas libertades de reunión y de asociación, todavía recortadas pero ya claramente existentes y el anuncio de unas elecciones en la que casi todos podran participar. Los que "representan" a lo viejo sólo van a hacer el cambio a condición de garantizarse un lugar confortable en lo que venga, y los que "representan" a lo nuevo sólo pueden ser admitidos a condición de respetar a los que los admiten. Todo esto no podrá hacerse sin ciertas tensiones y sin que mucha gente dé pasos en falso, quizá por espirar a más de lo que puede conseguir y por no entender, en .un primer momento, el papel que a cada uno le corresponde desempeñar. Pero se hará o no vendrá la democracia a este país.

El orden de las cosas

No se entiende, por tanto, el próximo referéndum si se le aisla del contexto de la reforma. Conviene tener presente, por tanto, que un referéndum convocado por el actual Gobierno no puede ser plenamente democrático: no e; posible establecer las libertades públicas, en su sentido pleno, ni legalizar a la oposición ante del de referérendum, porque eso equivaldría a poner la carreta delante de los bueyes, a establecer la democracia antes de haberla establecido. Si ya existieran las libertades, en su sentido pleno, cabría preguntarse, incluso, si tendría sentido hacer el referéndum. Pues este es justamente un instrumento de que ,se vale un Gobierno todavía autoritario para traer la democracia.

Por consiguiente, no parece razonable la exigencia-de que los partidos de la oposición, todavía ilegales, sean admitidos oficialmente a la propaganda. (Otra cosa seria si, antes del referéndum, solicitaran su legalización,! Y si los partidos de oposición no participan, tampoco parece tener sentido que participen los ya legalizados. Eso daría, quizá, la impresión de peligroso "ama-rillismo".

Preguntas para «n referéndum

A lo único que cabe aspirar, por el momento, es a un autoritarismo razonable y, en

lo qué ahora nos ocupa, a lo siguiente: que se pregunte claramente si los españoles quieren la reforma o la continuidad de la dictadura (la ruptura no parece ineluible, por ahora, en la consulta, aunque, si de mí dependiera, la incluiría), que el Poder explique clara y lo más objetivamente posible, cuáles van a ser las consecuencias del sí y del no, que la propaganda apele a la libre decisión de cada uno, sin intentar empujarle en una dirección determinada, que no se anuncien consecuencias desfavorables para los que se abstengan (¡el famoso certificado, el "papelín", del referendum anterior!), que en televisión aparezcan defensores de las diversas opciones y, claro está, que no se falseen los resultados. Si todo esto, o algo parecido, se hace honesta y claramente, resultará aceptable para los demócratas que quieren que la democracia venga por el camino de la reforma.

Medida de la consulta

Los que quieren que se restablezcan previamente todas las libertades, siguen pensando en términos de ruptura. Esas personas parecen olvidar, por otra parte, que, incluso en ese caso, los pro-cedimientos no serían completamente democráticos: un Gobierno autoritario, en virtud de su decisión soberana, y no basándose en la voluntad popular, sería el encargado de conceder las libertades. Por lo demás, -no deja de resultar un tanto isorprenden-té que quienes, hasta hace poco, saludaron alborozadamente el golpe de Estado portugués, muestren ahora un extremado interés por el respeto de los procedimientos democráticos. Si se quiere ¡ser coherente habrá que explicar cómo se veneró antes la "revolución de tos claveles" y ahora se rechaza el "referéndum Suárez". Y, si se dice que aquella revolución fue buena porque produjo buenos resultados (coa olvido, por tanto, de los procedimientos), por ese mismo rasero habrá que medir, digo yo, a este referéndum (¡ue se nos viene encima.

 

< Volver