Un exponente de la vitalidad nacional     
 
 ABC.    26/05/1962.  Página: 54. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

UN EXPONENTE DE LA VITALIDAD NACIONAL

La Feria del Campo fue en su comienzo, conforme a la idea originaria de la Organización Industrial, una exhibición tímida de las actividades rurales del país. En sucesivas repeticiones, ganó amplitud y vuelos, hasta alcanzar las proporciones del actual certamen, quinto en la historia de la Feria, inaugurado por el Jefe del Estado, cuando la exposición se nos aparece arrebatada por el éxito.

Debemos de convenir en que la denominación de Feria del Campo se ha quedado corta y estrecha a 1a vista de las dimensiones adquiridas. Y si bien lo predominante en ella es lo campesino y cuanto con su significación se relaciona, abiertas con liberalidad las puertas de admisión ha penetrado afanosa una concurrencia procedente de las más variadas artes e industrias que no quieren, perder tan provechosa y excepcional oportunidad para darse a conocer. Por este desbordado afluir—cuatro mil expositores—de cuantos se consideran convocados, la Feria del Campo se ha transformado en la Feria de España.

E1 titulo de Feria de España decimos que le cuadra por la participación unánime de todas las provincias en fraternal rivalidad por.ostentar lo peculiar y lo típico de cada una de ellas, con su modo de ser y de vivir, reflejados en su arquitectura, en los "encantos de intimidad y en aquellos dones dé su despensa, de sus bodegas y de su cocina. Antecedente de estas manifestaciones regionales es el Pueblo Español, que dio celebridad a la Exposición de Barcelona, y por el cual todavía se mantiene vivo su recuerdo y subsiste para la admiración, de propios y extrañas.

España es una síntesis compuesta por las más apasionantes variedades. La Feria nos sitúa frente a la diversidad, y lejos de producir confusión o desconcierto se recrece el concepto de unidad, ganando grandeza y soberanía el conjunto.

Atraídos los españoles de otras épocas poi preocupaciones ajenas de más allá de las fronteras, o dentro de ellas, por problemas disgregadores, no tuvimos, como dice Gamvet en su "Idearium", "un periodo español puro, en el cual nuestro espíritu constituido ya diese sus frutos en su propio territorio. Y por no haberlo tenido—añadia el pensador granadino—, la lógica de la" Historia exige que lo tengamos y nos esforcemos por ser nosotros kw iniciadores". Acadían a nuestra mente estas palabras al recorrer el prodigioso espectáculo de la Feria, preguntándonos si no nos hallábamos en presencia de una manifestación de lo español puro ante empresas que se realizan en su propio territorio, exponente de una prosperidad que en gran parte acaba dé aflorar, precursora de otras obras grandiosas. "Importante es la acción de una raza por medio de la fuerza—decía también Ganiyet—; pero es más importante su acción ideal, y ésta alcanza sólo su apogeo cuando se abandona la acción exterior y se concreta dentro del territorio toda la vitalidad nacional."

¿Qué otra cosa se hace en España desdo hace un cuarto de siglo, sino remover aquellos obstáculos que impedían el natural desarrollo de las energías del país, alumbrar manantiales de nuevas riquezas, ganar las estepas para el cultivo, crear naturaleza y abrir los caminos a la iniciativa y al afán de los que trabajan; concentrar, en suma, dentro del territorio, toda la vitalidad nacional? La respuesta categórica y fulgurante la da una visita detenida "a la Feria del Campo, donde esa expansión, española, venturosa realidad o esbozada en promesas prontas a culminar en hechos, se manifiesta djp modo bien visible en sus representaciones o en gráficos. La vitalidad española, que se ha desbordado como una vena y se hace patente en cuantas ocasiones u oportunidades se ofrecen para probar el poder de iniciativa y de creación del español.

En la Feria están, presentes todas las regiones con sus atributos, esmerándose cada una ñor hacer bien visible aquello que ía distingue, afana y realza.

Tan extraordinario y deslumbrador espectáculo merecería ir acompañado de las loas de San Isidoro, como apropiada música, insigne y antigua: "¡Oh, España!

La pródiga naturaleza té" ha dotado de toda clase de frutos. Eres rica en vacas, llena de fuerza, alegre de mieses. Te vistes con espigas, recibes sombra de olivos, te ciñes con vides. Eres florida en tus campos, frondosa en tus montes, llena de pesca en tus costas. No hay en el mundo región mejor situada.. Cuanta hay de fecundo en los campos, de precioso en los metales, de hermoso y útil en los animales, lo produces tú. Tus ríos no van a la zaga a los más famosos "del orbe... No ambicionas los espesas bosques de Etruria, ni admiras los plantíos de palmas de Molorco, ni envidias los,carros alados, confiada en tus cotceles. Eres fecunda por tus ríos y amarilla, por tus torrentes auríferos; fuente de hermosa raza caballar. Tus vellones purpúreos dejan ruborizados a los de Tirso... Eres rica de hombres, de piedras, preciosas"...

 

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