Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Y ahora el Referéndum     
 
 Informaciones.    20/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Y AHORA, EL REFERENDUM

Por Abel HERNÁNDEZ

APROBADA por las Cortes la reforma política, el objetivo ahora es el referéndum. El Gobierno considera esta batalla más fácil. Se confía en que la participación sea muy alta, y el «si», abrumador. En medios neutrales se estima un riesgo innecesario el que parece dispuesta a correr la oposición de izquierdas promovimiento la abstención.

Todo el aparato de propaganda a favor de la participación ciudadana está ya dispuesto. En fuentes solventes nos aseguran que el referéndum, definitivamente, se celebrará el día 15 de diciembre, miércoles. El decreto con e] «modelaje» aparecerá el próximo martes, día 23, en el «Boletín Oficial». La convocatoria oficial no se promulgará después del 25. Entre la convocatoria y la celebración de la consulta popular pasarán veinte días naturales. La campaña arrancará previsible-mente ese mismo día. El lunes empiezan a grabarse los nspots» en TVE.

Se trata de ratificar con el voto popular la lev para la reforma. Esta reforma política queda así en manos del propio pueblo, a través de sus representantes elegidos por sufragio universal, directo y secreto. El referéndum, quiérase o no, va a tener un serio valor político, aunque en las actuales circunstancias su valor no sea decisivo. Curiosamente, muchos de los que hoy se han manifestado en la plaza de Oriente y qne volaron «no» en las Cortes van a coincidir con la oposición izquierdista en el propósito de promover la abstención en el referéndum. ¿Quién va a capitalizar al final las abstenciones? ¿También las de los enfermos, viajeros, Indiferentes, etc.? AI final tendrá que imponerse la sensatez. El referéndum va a ser, si no, un «boomerang» para la izquierda.

La oposición mas lúcida, —desde el P.S.P., del profesor Tierno, hasta la Democracia Cristiana, de los señores Gil-Robles y Ruiz-Giménez, pasando por la Socialdemocraeia y los liberales— no están por ia aventura abstencionista. La sorpresa abracadabrante es el P.S.O.E. renovado, de don Felipe González (donde, según nuestras noticias, hay marejada interna), que aparece unido del brazo del Partido Comunista, de don Santiago Carrillo. En fnentes dignas de crédito se tiene la impresión de que el presidente Suárez, en sus inminentes viajes a Lisboa y a Bonn, va a intentar convencer » los socialistas portugueses y a los socialdemócratas del señor Willy Brandt de que hagan valer sus buenos oficios para que don Felipe González suelte amarras del P.C.E. Se confía en los resultados.

 

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