Ayuda a la familia de los trabajadores     
 
 ABC.    17/04/1962.  Página: 40. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

AYUDA A LA FAMILIA DE LOS TRABAJADORES

El ministro de Trabajo, Sr. Sanz Orrio, en su discurso ante el pleno de las Cortes señaló los dos objetivos principales del trabajo humano: el bienestar de la comunidad y el del propio trabajador y su familia. Se trataba del proyecto de ordenación de la ayuda familiar, que logró en las Cortes aprobación unánime.

Ayer publicó el "Boletín Oficial" la nueva Ley. En su preámbulo, entre otras cosas interesantes, se dice, con estas o parecidas palabras, que "los pluses familiares establecidos para favorecer a la familia" venían convirtiéndose, algunas veces, "paradójicamente", en un obstáculo frente a aquellos padres trabajadores que por tener familia numerosa más necesitan de empleo y ayuda.

Pues bien: esa "paradoja"—por lo menos "paradoja"—desaparece. Era tan grave, tan injusta e irritante, que si la oportunidad y el acierto de la nueva Ley sólo se cifrara en eso—y es mucho más amplia—ya sería suficiente para suscitar adhesiones y aplausos. Pero la Ley perfecciona también los métodos empleados por la seguridad social española, actualizandolos; concentra esfuerzos, economiza trámites y gastos y aprovecha acertadamente "la favorable circunstancia que ofrece la existencia de medios económicos con destino social" para un Fondo Regulador, que se nutre con aportaciones de las empresas, de los seguros sociales unificados y del Estado. Ese Fondo abonará a las empresas los "puntos" que correspondan a apuellos trabajadores que rebasen los límites establecidos, sin detrimento notorio de los derechos actuales. Ya no existe la "paradoja". Ya no hay excusas, que nunca fueron social ni

moralmente aceptables, para obstaculizar el empleo de los que tuvieran un numere elevado de puntos. Los motivos, que con unas u otras atenuaciones rezumaban egoísmos atávicos, se suprimen, y. los "argumentos" de días atrás serán "argucias" bajo el rigor y la severidad de la Ley, "con la que nadie—ha dicho el ministro— va a perder, aunque los más pobres van a ganar".

Nuestro comentario de hoy se limita a ese aspecto, sin que ello suponga indiferencia para otras fases de la misma Ley, dignas de comentario y divulgación. Para todo habrá tiempo. A nosotros, en esta coyuntura, nos atrae el afán de subrayar que en el ordenamiento jurídico de la seguridad social—y por esa senda el camino que ha recorrido el Sr. Sanz Orrio alcanza dimensiones históricas—la familia no ocupa "un lugar más", sino "un lugar preferente" que la hace razón y sujeto de una noble preocupación política y legislativa, que adquirió relieves singulares desde hace veintidós años, al promulgarse el Fuero del Trabajo, primero en el orden cronológico de las Leyes fundamentales, y primero en otro sentido, por sus insignes formas de expresión. En su Declaración XII se afirma que "el Estado reconoce a la familia como célula natural, fundamento de la sociedad, y, al mismo tiempo, como institución moral dotada de derecho inalienable y superior a toda ley positiva". Pocos meses después de la publicación del Fuero, el 18 de julio de 1938, apareció el Régimen Obligatorio de Subsidios Familiares, sin precedentes en España. El principio subsiste, y lo que se ha hecho viejo, complicado o lento es lo que ahora se corrige y moderniza.

El "punto" que antes valía, a veces, menos de diez pesetas, desde que la Ley entre en vigor será, de cuarenta pesetas como mínimo, y es todavia más importante saber que se abre un sistema para la sucesiva revalorización de dicho punto.

Ya es sabido que el Fuero de Trabajo no establece órdenes de carácter laboral, ni decretos, ni en cierto modo leyes. Es mucho más que todo eso conjuntamente. El Fuero condiciona a sus principios perdurables la tarea de los legisladores y de los gobernantes. Y el Fuero no es dudoso en la estimación y la valoración de la familia. Es ahí donde mejor, y con mayor diafanidad, destacar el discurso y la obra de Sanz Orrio.

No se puede hablar de "salarios suficientes", ni siquiera de "un decoro mínimo", si el pensamiento se aparta de las enseñanzas de la Iglesia y de su constante recomendación de amor a la familia. Es ella la que, en las pasadas épocas de "yermo", a que aludió el ministro, mantuvo encendida "la seguridad social", un concepto vago, por lo menos tenue e impreciso, vivo, caliente y operante, sin embargo, en el acontecer vertiginoso de nuestro tiempo. Menos todavía podernos hablar de "socialización", de la "socialización" católica, de la de "Mater et Magistra", si olvidamos que la entrañable solidaridad de nuestras familias es la que ha resuelto, en abnegado silencio, los más graves problemas de la necesidad y angustia del trabajo. Los ciclos de justicia que se abren ante la nueva Ley hay que cumplirlos, y no sólo por temor a que "la práctica ciega", de lo contrario, entrañe peligros tremendos. A esa justicia .hay que servirla porque es obra de Dios. Y frente a las teorías liberales del "individualismo" y del "individuo ", .esta nueva Ley del Ministerio de Trabajo, bajo la inspiración del Caudillo, exalta el amor a España, al proclamar, sin decirlo, que nuestra Patria no es "un pueblo de individuos, sino de familias".

 

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