Revisión de las estructuras agrarias     
 
 ABC.    18/04/1962.  Página: 88. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

REVISIÓN DE LAS ESTRUCTURAS AGRARIAS

No hemos de encarecer la importancia de las leyes de explotaciones familiares, fincas mejorables y zonas regables, que aprobaron las Cortes Españolas en su última sesión. Habían despertado indudable expectación por su alcance, propósitos y finalidad. El ministro de Agricultura satisfizo esa expectación y los deseos que, tanto los terratenientes como los colonos, tienen´ por conocer la posición del Gobierno en una materia tan trascendental. Siempre que se habla de reforma asearía en España cunde la alarma v se produce la inquietud y el desaliento. No hemos de remontarnos siquiera a la época de la República, en que la malhadada ley de Reforma Agraria produjo tantos quebraderos de cabeza y a tantos desatinos dio lugar.

Don Cirilo Cánovas fijó con absoluta claridad ante los procuradores en Cortes no sólo las características de las leyes que iban a ser sometidas a su aprobación, y que en el seno de la Comisión de Agricultura habían sido objeto de amplio estudio y discusión decidida, sino que con seguridad absoluta habló de hasta dónde se iba a llegar y cómo se iban a efectuar las reformas contenidas en los textos legales, una vez sancionados por el Tefe del Estado.

En su interesante discurso dijo, entre otras cosas, el ministro: "La reconstrucción de nuestra agricultura no puede hacerse en un burdo expediente de cambio de titularidad en la propiedad rústica. Todo proceso reconstructivo ha de resoonder a la idea de una acción conducente a la elevación del nivel de vida y situación social del agricultor, unida a la mejora de la producción y de la productividad agrícola."

Ante esa postura política no cabe, por tanto, sacar las cosas de quicio. No se trata, desde luego, de halagar a las masas; tampoco se intenta escarnecer a los propietarios. Se trata simplemente de acometer con decisión, pero con tacto, paulatinamente, sin precipitaciones, de modo reflexivo, uno de los problemas más graves de España: la situación del campo. Es decir, que hallándose el país en el camino de su reordenación económica, ya base de los instrumentos políticos y técnicos de que dispone el Estado como consecuencia de una continuada y metódica ordenación legislativa, se aborda la obra obligada del momento. Para ello no se prescinde, porque sería una insigne torpeza, de las provechosas lecciones de la historia y de los resultados de las experiencias obtenidas en el curto de los pasados años. Mas la realidad agraria—en eso han de convenir todos—no psrmite aplazamientos indefinidos y reclama ir perfeccionando con paso firme, prudente y metódico, volvemos a repetir, tocio un estado deí cosas que aboque finalmente en objetivos económicos y sociales concretos.

Se va, pues, siguiendo la línea inicial desde que se instauró el nuevo régimen para la reestructuración de nuestra agricultura, y los proyectos aprobado? por las Cortes el jueves pasado son una prueba palmaria de ello. Es una necesiííad histórica y se ya a cubrirla, pero con solvencia y dignidad, y desde luegro, sobre una base firme da justicia social.

La encíclica "Mater et Maestra" a la rué aludió en su discurso el señor Cánovas, trata del tema con precisión, puesto que reafirmaba la doctrina de los predecesores en el soJio pontificio, al afirmar que "al derecho de propiedad privada sobre los bienes, le es intrínsecamente inherente una función social . Ei ministro anunció, asimismo, que no puede dar por cerrado éste ciclo legislativo que comprende la revisión, el reacondicionamiento de nuestro dispositivo legal, tendente a la ordenada, diligente y necesaria adecuación de las estructuras agrarias.

El discurso del ministro de Agricultura, al exponer estas claras ideas sobre las importantes leyes que sometía a la aprobación de las Cortea, tiene demasiada enjundia para subrayar en un solo comentario su trascendencia.

 

< Volver