Que lo haga el diablo     
 
 Diario 16.    27/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Que lo haga el diablo

Con un canto en los dientes sé habrían dado, no hace mucho, los líderes de la oposición y los demócratas dé 4 pie si les hubiesen anunciado unaa elecciones por sufragio universal. A la Vista están, por fin, las elecciones, pefo ahora resulta que algunos, ,como don MAnuel Azcárate, le hacen ascos al proyecto por aquello de los "dispositivos correctores" del sistema proporcional, Se encierra el dirigente comunista en la más depurada teoría y se olvida de la praxis que exige bañarse de realidad antes de volver á las ´"alturas del dogma. Ef proyecto reformista queda así descalificado de un plumazo porque no se adapta a tos procesos de democratización que vienen en los textos.

Azcárate y cuantos comparten sus análisis debieran pensar que nos hallamos ante una situación inédita.

Que esto no tiene nada que ver con las coyunturas revolucionarias, donde se parte de cero y nada cohibo la aplicación" de los principios revolucionarios. Ni siquiera en Portugal pudo evitarse que los militares, iniciadores del proceso, interfirieran la lógica democrática;. Pero los comunistas portugueses no .pusieron muchas pegas a aquella democracia con galones, porque ño había otra. Aunque sea triste reconocerte, la dictadura aquí ¡no .fue vencida. Sólo la derrota biológica del dictador; la profunda erosion dej tiempo y la resistencia democrática había» alterado superficialmente la primitiva taz del franquismo. Por lo demás, todo seguía igual y aunque sea irritante hay que aceptar con realismo el hecho de que han sido los herederos de Franco quienes han iniciado —como respuesta a la presión popular, sin duda— el lento caminar hacia la democracia. Pero hágase el milagro y hágalo el diablo. Poco importa ´quien lo haga y qué motivaciones tenga: lo que importa es que la democracia llegue de una vez.

La oposición debe pedir sin parar y machaconamente que se establezcan las libertades antes del referéndum, que termine el sofisma de los partidos legales y de los que no lo son, que el Gobierno se decida a negociar y a negociar ya. Pero no tiene sentido que sé ande en caballerías ton el sistema electoral. No hay país del mundo que garantice una proporcionalidad absoluta y en este páramo ibérico donde sunca floreció la democracia parece excesivo pedir, de momento, el más perfecto de los sistemas existentes. La proporcionalidad no es la piedra de toque de la democracia y ahí está para demostrarlo Inglaterra, Estados Unidos y nuestra II República, entre otros muchos ejemplos.

Es. verdad que nos falta un contexto democrático y que él proyecto de reforma está cuajado de defectos dé fondo y- forma. Pero valdría la pena pensar que si no sale adelante, la; alternativa, más que una democracia comme il faut, pudiera ser la regresión, y aquí si abundan los ejemplos históricos. Pero confiemos que algún día será pascua.

 

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