Autor: Meliá, Josefa. 
   Ahora, el Referéndum     
 
 Arriba.    28/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

AHORA, el REFERENDUM

Al aprobar lo reforma política las Cortes han dado pruebas de responsabilidad sentido histórico y patriotismo. Nunca dudé que la reforma seria aprobada. Lo que me importa ahora destacar es que el trásito se ha producido can dignidad, con realismo. Dicen tos expertos que eso es ta primera vez que ocurre en ta historia. Nunca en el mundo se pasó así de una dictadura a una democracia. Jamás en España se reformó una Constitución alterondóla sustancialmente desde la propia legalidad.

Enemigo como soy de toda clase de triunfalismo no aprovecharé ta ocasión para lanzar tas campanas al vuelo. Pera tal como decía el Presidente Suárez hay que felicitar al país. ¿Por qué al país? No. desde luego, porque hasta ahora haya sido protagonista directo do una reforma que desea y necesito. Pero sí porque el sentido común ha prevalecido y a este país so te ha ahorrado ei mal trance de tener que reforzar el cambio saliéndose de tos cauces de to legalidad. Hay dos cosas que el país ha evitado: vivir por mas tiempo con un traje que se te había quedado estrecho y que no le iba a su edad y a su físico; y tener que reventar el bajé haciéndolo soltar en mi pedazos.

Poro ese país que hasta ahora tan pocas ocasiones ha tenido de expresarse va a ser consultado. De él. en definitiva, depende que ta reforma quede consolidada. Lo que ha ocurrido en tas Cortes no lleva sino el referéndum. Por sí soto, el texto de ta tey para ta reforma política a nado obliga. Si el pueblo no fo sancionara se podrió convertir muy pronto en tetro muerta. Un «no» en el referéndum es también un hecho del que existen pocos precedentes en ta historia. Pero alguno hay. El general De Gauie. en 1969. propuso a tos franceses un proyecto de organización regional. Los franceses dijeron que «no» a ta propuesta porque ta consideraban tímida, demasiado cobarde. De Gaulle abandonó el Poder y volvió a su retiro de Colombey les-seux-églises. Francia siguió con su cerrado sistema unitario y centralizado. peor de to que estaría si el proyecto del general De Gaulle hubiera sido aprobado. Parece una paradoja. Pero es un dato real.

Lo mismo, a fin de cuentas, podría ocurrir en España si el referéndum1 no sancionara ta tey de reforma política. Seguiríamos con ta democracia orgánica. Soto que aquí esto hecho podria producir un golpe de Estado, una ruptura violenta o una revolución en to caite. Porque obviamente el resultado electoral respondería no tanto a to que parece ser to voluntad espontaneo del pueblo como o tas consecuencias de una inhibición.

Las encuestas de opinión, en efecto, demuestran de manera inequívoca que el puebto está con ta reforma.

Y no son encuestas falseadas. Cualquiera de nosotros, preguntando a tos amigos, puede sacar fácmnento sus propias conclusiones. ¿Entonces? Simplemente es que debemos aprender una asignatura que

nadie nos ha enseñado. La disciplina del deber electoral. Y esta asignatura no funciona tan sólo a base de «slogans». Necesito ta convicción íntima de que el voto de cada uno de nosotros es útil y necesario. En ninguno de tos dos referendums anteriores esto ocurrió. En tos dos casos existía el propósito de falsear tos resultados si fuera necesario.. No habrá, además, garantías de fiablilidad. Ahora, en cambio, estas reglas se van a invertir. Y si nosotros no vamos a votar no habrá quien vote dos o tres veces para suplir nuestra ausencia.

Después de tas Cortes viene el referéndum. Después de ta otros con nuestra propia decisión.

Joseph MELLA («Blanco y Negro»)

 

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