La Confederación de Combatientes toma postura ante el Referéndum  :   
 Ahora es el pueblo quien deberá decidir. 
 ABC.    28/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

DOMINGO 28 DE NOVIEMBRE DE 1976,

VIDA POLÍTICA

LA CONFEDERACIÓN DE COMBATIENTES TOMA POSTURA ANTE EL REFERENDUM

«Ahora es el pueblo quien deberá decidir»

La Confederación de Combatientes adoptaba ayer postura sobre el próximo referéndum en una nota que publicaba el vespertino «El Alcázar». La nota decía:

«Hasta el instante de ser refrendado con el voto de los más nos hemos opuesto al proyecto de Reforma Política Que remitió el Gobierno de la nación a las Cortes Españolas. Nuestra actitud fue dictada por una conciencia estricta, que exigía la defensa de un orden institucional que nadie parecía dispuesto a defender, como si se tratase de un tenebroso aparato de opresión que negaba las libertades del pueblo español.

Siempre hemos creído —y seguiremos creyéndolo— que en el orden institucional que se dio a si España, bajo la dirección inolvidable de Francisco Franco, estaba la clave de cuarenta años inigualables en fecundidad, paz y convivencia. Pero es que. además, entendíamos —y seguiremos entendiendo— que no se puede negar su calidad democrática a aquel sistema, aunque la participación, en lugar de establecerse por la vía de los partidos políticos, se estableciese por el cauce de fas unidades naturales de convivencia humana: Familia, Municipio y Sindicato De hecho, y su comprobación no necesita de esfuerzo alguno, merced al Régimen del 18 de Julio los obreros y los empresarios han ocupado escaños en las Cortes Españolas y han estado representados en la Cámara política y en el Consejo del Reino, la capacidad decisoria en materia legislativa y política del mundo del trabajo español no la mejorará el nuevo sistema

Es lícito decir que vamos a un sistema liberal o partitocrático, que se establece en base a un cierto tipo de democracia. Pero resulta: incongruente afirmar que el sistema fenecido el pasado día 18 de noviembre impedía la participación del puebla en los grandes asuntos del Estado. No es cuestión de analizar ahora un orden institucional basado en el pensamiento político más moderna que conocemos. Nos entristece, en ocasiones, comprobar que lo que aquí se desdeña empieza a ser un punto de referencia en otros países europeos. Es decir, nos sentimos serenamente orgullosos de haber cumplido con nuestro deber Poco más nos queda «rué decir en esta hora difícil de nuestro pueblo, porque ahora es el pueblo quien deberá decidir en referéndum. Si la soberanía está en sus manos, él sabrá lo que ha de hacer. Nosotros, en el marco de las instituciones heredadas, hemos hecho lo que debíamos. Eso es todo.*

 

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