Autor: Lamana, Luis. 
   La nueva disposición sobre las inversiones extranjeras     
 
 ABC.    04/04/1962.  Página: 41. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

LA NUEVA DISPOSICIÓN SOBRE INVERSIONES EXTRANJERAS

La Orden de la Presidencia del Gobierno del día 15, aparecida en el "Boletín Oficial" del 16, sobre inversiones extranjeras, por compra de valores mobiliarios españoles y sobre la supresión del Registro especial de valores españoles en poder de extranjeros, viene a ampliar y aclarar las posibilidades y derechos de los inversores o inversionistas extranjeros en valores mobiliarios españoles, y el mercado de estos valores la ha acogido con el alborozo natural, que el alza general de las cotizaciones evidencia.

Según la Orden, los españoles con residencia habitual en el extranjero, los extranjeros residentes o no en España y las personas jurídicas extranjeras de naturaleza privada pueden adquirir libremente títulos mobiliarios de renta fija o variable, previamente emitidos por empresas españolas, y títulos de la Deuda del Estado español, o de otras entidades de derecho público, mediante pago en pesetas procedentes de la conversión de divisas extranjeras negociables en el mercado español, o con pesetas convertibles.

En cuanto al objeto de las inversiones, la enunciación es más amplia qué en el derecho hasta ahora en vigor, porque ya no se trata sólo de las acciones y las obligaciones y otros títulos de renta fija de las sociedades españolas, sino que se extiende a toda clase de títulos de renta variable, a cualesquiera títulos de renta fija de emisión privada y a la Deuda del Estado y de las corporaciones de derecho público.

Engranando con las disposiciones creadoras de las cuentas en pesetas convertibles, la adquisición puede hacerse lo mismo con el producto pesetas de la importación inmediata de divisas como mediante ios saldos anteriores existentes de cuentas de pesetas convertibles.

La cuantía de los títulos a que puede alcanzar la adquisición es el 50 por 100 de los emitidos, para los títulos de renta variable, salvo autorización del Consejo de ministros para rebasar tal porcentaje, y es ilimitada para los títulos de renta fija.

La variación más importante y sustancial que introduce la orden que analizamos, consiste en que la totalidad de los intereses, dividendos legalmente repartidos, beneficios, producto de la venta de los derechos de suscripción y producto de las enajenaciones de los títulos adquiridos tienen derecho de transferencia al exterior en su plenitud a favor de sus titulares, en lugar de hallarse limitada la transferencia de beneficios, intereses, etc. al 6 por 100, y la del producto de las enajenaciones al importe de la adquisición, como anteriormente.

Además, se declara el carácter innominado de las operaciones procedentes de compraventas entre extranjeros o españoles con residencia habitual en el extranjero, efectuadas y liquidadas directamente en el extranjero en divisas, supuesto que aunque pareciera implícito, o, al menos, lógica consecuencia de la posible adquisición de valores mobiliarios por extranjeros, no había sido declarado hasta el presente, y esta particularidad aclara muchos extremos de principio y de práctica y da muchas mayores seguridades a las situaciones jurídicas derivadas de la adquisición de los valores mobiliarios con fondos extranjeros o equivalentes.

En fin, la Orden, luego de aplicar los derechos en ella reconocidos a las adquisiciones de títulos mobiliarios previamente en circulación, realizados a partir del 98 de julio de 1959, suprime el registro es

pecial de valores en poder de extranjeros, que tantas objeciones levantó en su momento, y tanta aversión producía en muchos extranjeros titulares, actuales o potenciales, de valores mobiliarios, aunque el punto de partida para la oportuna estadística innominada en el Ministerio de Comercio no resulte del todo innominado.

Como avance en la liberalización del tráfico e inversión de capitales y como precisión del mismo, la Orden merece todo género de plácemes. Pero la regulación se produce en el seno de una materia que tiene historia. Sería sorprendente que hubiera podido resolver todos los problemas que ella ofrece. Algunos de los que quedan pendientes merecen ser destacados, en espera de un tratamiento adecuado.

En primer lugar, la disposición habla en su preámbulo de la experiencia adquirida por las Ordenes en que se regulan las inversiones de capital extranjero que adoptan la forma de adquisición de títulos mobiliarios de empresas españolas, "previamente en circulación", y el artículo primero de la Orden se refiere a la adquisición de títulos mobiliarios "previamente emitido dos" por empresas españolas, Ahora bien: los títulos, cuando son de renta variable, no se hallan plenamente emitidos más que si han sido suscritos y desembolsados al menos en su cuarta parte. Parece, pues, que esta Orden no se refiere a las inversiones extranjeras para constitución de empresas ni para sus ampliaciones y mejoras, que seguirían reguladas por los Decretos del año 1959, disposiciones estas de rango superior, con lo cual los extranjeros que participen en aquellos actos, corriendo riesgos, seguramente muy superiores a los que corren quienes se limitan a comprar títulos ya en circulación, seguirían sometidos a unas restricciones administrativas y financieras mucho más considerables que éstos. Pero, en cambio, es uno de los derechos esenciales del accionista el de participar en los aumentos de capital por suscripción de acciones, y la propia Orden reconoce el derecho a repatriar el producto de la venta de los derechos de suscripción y no declara obligatoria dicha venta. Parece, pues, que al menos, el derecho esencial inherente a la acción ya poseída, de participar en aumentos de capital, puede, ser ejercitado con los beneficios de la Orden por quien adquirió

 

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