Autor: VARELA. 
   ¿Chantaje al gobierno y a la Democracia?     
 
 El Alcázar.    29/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

LA balanza

¿CHANTAJE AL GOBIERNO Y A LA DEMOCRACIA?

La semana empieza como había terminado. Es decir, con las mismas, expectativas políticas en torno al referendum. No es que el referendum sea en esta hora un tema controvertido para la opinión pública, sino que es el caballo de batalla de todas las oposiciones que se ha ganado a pulso el Gobierno.

Sin duda la oposición que mejor está capitalizando el tema del referendum, es la oposición menor, la democristiana o confesional. Está claro que hoy o mañana, cuando se entreviste con el Presidente Suárez, los democristianos sustituirán su "sí, pero" de hace unos meses, por un "sí incondicional" al Gabinete de la Reforma, aunque estratégicamente, de cara a la opinión pública, pongan algún reparo táctico a la consulta que el día 15 de diciembre va a celebrarse. Le apoya en esta tesis la iglesia de Tarancón que, como se sabe, está presionando al Gobierno desde hace tiempo. El binomio igjesia-opo-sición menor, o democristiana, a la vista está: ha iniciado una campaña de presión sobre el Estado cuyo objetivo es, sin duda, alcanzar beneficios o ventajas en la cosa pública; y cuyo desenlace final es en estos momentos desconocido. (Mi opinión personal es que una vez más se equivoca la iglesia de Tarancón al inmiscuirse —al chantajear es la palabra más exacta— en los asuntos temporales, con o sin consentimiento de algún sector del ejecutivo. Y se equivoca porque los democristianos como acaba de recordar el líder alemán Strauss han fracasado totalmente en Europa: e Italia, Francia, Holanda, Bélgica y la misma Alemania son buen ejemplo de ello. Y son además, como hace unos pocos meses recordó el canciller alemán Smith (social-demócrata) los responsables de la grave crisis económica italiana. No hay más que acercarse a los medios de comunicación social para descubrir sin ninguna capacidad de adivino el notable afán de protagonismo político del señor Tarancón. Y ese afán puede costarle muy caro a la Iglesia Católica, cuyas tensiones internas no desconoce nadie, aunque muchas de las personas protagonistas y consultadas no hayan querido hacer más que este comentario: "Sobre este asunto, en este momento de confusión, es mejor no hacer declaraciones. Solamente recomendar a los católicos creyentes que recen, que hagan mucha oración".

LA OPOSICIÓN MAYOR

Decía que la tensión es grande, porque el Gobierno ha abierto una especie de túnel del tiempo, y ciertamente no se sabe todavía cuales son las imágenes que pueden salir de ahí.

Por lo pronto, aún siendo las más graves las presiones reseñadas, no son las únicas. La autotitulada oposición democrática, es decir, la oposición mayor o marxista, aprovecha, creo yo que con más licitud, cualquier resquicio (cualquiera de los fallos del ejecutivo, que son muchos), para poner en la picota al premeditado plan gubernamental de ganar el referendum y conseguir que en las próximas elecciones generales no gane mayoritariamente ningún partido. No tiene prisa esta oposición en negociar con el Gobierno, mientras persistan los niveles de tolerancia que hacen que sus líderes se muevan en medio de una carismática semi-clandestinidad y al mismo tiempo les permita el rearme ideológico de sus posibles militantes, sobre todo de los más jóvenes. A nivel de anécdota no hay más remedio que repasar las recientes declaraciones de Tierno Galván a "Hora 25", "Europa no homologaría una cámara sin una clara representación de la izquierda en ella". Y más en tono menor, por el personaje, las frases de Cantarero del Castillo, en "teuve", que dijo: el proyecto de Reforma política será democrático si en las elecciones ganamos nosotros —los demócratas—, si no supondrá un retroceso. Palabras que como se ven no son ni siquiera anti-demo-cráticas, sino simple chantaje.

Existe una tercera fuerza, cuya virtualidad electoral nadie desconoce. Me refiero a Alianza Popular, pero curiosamente esta fuerza, y a pesar de lo que están filtrando algunos medios de información, es la que menos ventajas recibe del Ejecutivo. El Gobierno ve mal —vaya paradoja, ¿verdad?— a Alianza Popular.

Es cierto que en las Cortes tuvo que ceder —ceder muy poco— pero fue por necesidad no por

convencimiento. Alianza Popular está ahí, pero el Gobierno espera paciente a que caiga en alguna trampa para triturarla. Así, creen, tendría las manos más libres.

VÁRELA

 

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