Democracia     
 
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DEMOCRACIA

EXISTE en Occidente la tendencia a vincular la democracia al parlamentarismo liberal. Con ello se hace depender el carácter democrático de un régimen de la existencia o no de partidos políticos. Este dogmatismo, que somete la eficacia de un sistema representativo a la utilización de ciertos medios que no han demostrado da una forma convincente ser los más adecuados, sino, con frecuencia, lo contrario, permito a ciertos grupos dirigentes dar diplomas de buena conducta a sistemas políticos extranjeros, con arréelo al gradó de coincidencia con sus propias ideas. España nunca ha ocupado un lugar favorable en este reparto de premios que hacen determinados areópagos, lo que no nos ha impedido, en los últimos veinticinco años, seguir nuestro camino basta conseguir unas estructuras sociales, políticas y económicas, que, si no son perfectas, mejoran considerablemente todo cuanto hemos recibido de los "demócratas" de otros regímenes.

Por otra parte, no estamos solos. Hay que ser voluntariamente ciego para no apreciar el cambio que se esta operando en el mundo. Como dijo Franco en su discurso en ei hospital de Valencia, "la evolución política de los pueblos no puede detenerse. Pudieron los vencedores de la última guerra retrasar et proceso evolutivo que en Europa se había iniciado; pero las nuevas concepciones económico-sociales van abriéndose camino, y vemos a las viejas naciones utilizar procedimientos y doctrinas que hubieran escandalizado hace quince años".

Pero si el cambío político es visible, también es visible que se enjuicia de forma distinta cuando ocurre en España que cuando ocurre en otro pais de "tradición" democrática. Sin querer interferir nuestro comentario con consideraciónes sobre la política de otras naciones, resultaría aleccionador pensar si hubieran encontrado igual comprensión en España los graves acontecimientos que se desarrollan en países vecinos y que nadie utiliza como arma dialéctica contra sus respectivos Gobiernos.

Franco se refirió a este tema: "Lo artificioso de estas diferencias, dijo, se acusa en esas campañas que, a pretexto de defender la democracia, se hacen contra nuestra nación, y que no se realizan contra Rusia ni contra ninguno de sus satélites, ni contra otras muchas naciones carentes del menor sentido democrático, a las que, por e1 contrario, muchas veces se esfuerzan en contemplar a en adular. En este orden de cosas, nosotros hemos de rechazar, una vez más, ese concepto exclusivista con el que se pretende monopolizar el vocablo democracia, que ha sido siempre el sistema en el qm el pueblo1 interviene ea ías decisiones de la vida pública, y no el modo como esta participación se lleva a cabo, No ha sido la misma democracia en cada época de nuestra historia, desde los griegos a nuestros días. Lo que si podemos afirmar es que nuestra democracia es mucho más sincera y efectiva que la que en gran parte del mundo se lleva, y no digamos que la que presidié nuestros tristes destinos".

En España hemos sustituido el desacreditado, por fracasado e insincero, sistema de partidos políticos por la representación a través de ios cauces naturales del Municipio, la familia y el Sindicato. "Podrá gustar o no gastar fuera lo que en España tenemos, pero es incomparablemente mas democrático en esencia y práctica que los otros sistemas que en el mundo se llevan." En cuanto a los resulta Jos, índice bastante razonable para juzgar la eficacia de un sistema, los veintitrés años de paz ininterrumpida y de progreso que disfruta moa hacen ociosa cualquier polémica, sobre todo si ios comparamos con los años de decadencia, miseria y desorden que nos ofrecieron, al alimón, monarquías liberales y repúblicas sectarias.

Pero, en definitiva, entendemos que cada país puede gobernarse como le parezca bien, mientras no interfiera en los asuntos ajenos, actitud en que tirios y troyanos tienen basteóte que aprender de España. Nos gustaría que los grupos extranjeros que se muestran como severos censores se preocuparan un poco más de resolver sus propios problemas, que no son pocos ni fáciles, y un poco menos de los nuestros. Porque, en definitiva, como concluyo Franca, "nos sentimos europeos; pero en todo caso, nosotros no cambiaremos nuestra siytad Interior ni nuestra paz interna por complacencias con el extranjero".

 

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