Socialistas a escena     
 
 Diario 16.    01/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Socialistas, a escena

Un gran espectáculo político va a constituir el próximo congreso del PSOE que, por fin, ha sido autorizado tras el veto o aplazamiento del mes pasado. Varios primeros ministros, como Soares o Kreisky y otros dirigentes socialistas de la talla de Brandt, Mitterrand o Palme van a subrayar con su presencia el interés de Europa por el socialismo español y la atención con que se sigue el complejo proceso de democratización. Nunca se había producido en este país tal concentración de pesos pesados de la política.

El franquismo repelía a todas las primeras figuras que sólo en visita privada, para tomar el sol y evitando cuidadosamente cualquier contacto oficial, se acercaban a muestras tierras. La asistencia de esos líderes al congreso del PSOE, y la misma celebración de éste por primera vez tras la guerra civil, demuestran que algo está cambiando y que España ya no es simplemente el "solarium" de Europa.

El mismo hecho de que alguna de esas personalidades vaya a ser recibida por las presentes autoridades españolas es un síntoma expresivo de que queda atrás un tiempo que nunca debió existir y unas prácticas que sonrojaban a cualquier bien nacido. La sañuda persecución de los socialistas, presentados por una vergonzosa propaganda como vulgares delincuentes o despreciables vendepatrias, empieza a ser sustituida por el convencimiento de que la democracia no será aquí posible sin un gran partido socialista.

Poco van a aportar, en efecto, a la democracia los franquistas disfrazados de demócratas que se apiñan en

la Alianza Popular, pero los socialistas tienen en esa empresa uno de los primeros papeles.

La incapacidad de la monarquía de Alfonso XIII para comprender al socialismo y para darle el lugar que le correspondía en el sistema fue una de las causas de su fracaso. Es una lección que ahora conviene no olvidar. Y sería triste que alguien intentara "domesticar" o manipular al socialismo porque entonces los resultados serían igualmente catastróficos.

Para los socialistas del PSOE la celebración de este congreso debe suponer el final definitivo del largo periodo del exilio y la clandestinidad. Por eso mismo este momento debe representar el abandono de algunas actitudes propias dé la época dictatorial y exigidas por el combate de la resistencia, pero impropias de esta nueva situación. Los socialistas españoles tienen como prioridad absoluta terminar con sus divisiones y, al precio de los sacrificios que sean necesarios, esforzarse en la constitución del gran partido socialista español. Y está bien clara la relevancia del PSOE en este proceso de unidad.

También sería bueno para los socialistas reflexionar sobre su pasado y reconocer la parte de culpa que tuvieron en el fracaso de la democracia en las años 30. Los maximalismos dogmáticos que entonces fueros tan negativos son igualmente hoy peligrosos y desviarían al socialismo de la función que le corresponde en el establecimiento y consolidación de la democracia en este país. Un partido socialista amplío, pragmático y con decidida vocación de Gobierno está haciendo urgente falta y será el contrapunto necesario frente a los recalcitrantes i estos del franquismo,

 

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