Puntualizaciones     
 
 Pueblo.    13/06/1962.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

PUNTUALIZACIONES

El presidente de la. Junta Nacional de la Acoión Católica Española nos enfría, con ruego de publicación, la siguiente nota;

Ha aparecido en la Prensa española un resumen, firmado por la agencia Efe, de una crónica enviada al diario parisiense "France-Soir" por Marcel Niedergang acerca del Congreso del Movimiento Europeo celebrado en Munich. Según este resumen, el cronista afirma que previamente a la celebración del Congreso tuvo lugar una reunión secreta, a la que asistieron representantes españoles de varías tendencias, entre las que se contaba "la Acción Católica Obrera (H. O. A. C.), que según Niedergang, ha sido la organizadora principal del reciente movimiento huelguístico que ha paralizado a varias provincias españolas durante más de un mes ".

A este respecto, la Comisión Nacional de-la Hermandad Obrera de Acción Católica (H. O. A. C.) quiere hacer constar:

1.º La H. O. A. C. es un movimiento apostólico de la Acción Católica y, por tanto, no podia estar ni ha estado representada en dicha reunión de Munich.

2.° Que si alguien hubiera asistido irrogándose la representación de la H. O. A. C., está totalmente desautorizado por la Comisión Nacional, única que puede ostentar esta representación.

3.° Que como consecuencia de este carácter apostólico, no es cierto que la H. O. A. C. haya sido organizadora de las pasadas huelgas.

Madrid, 9 de junio de 1962.

N. de la R.

A ruego dei señor presidente de la Junta Nacional de la Acción Católica Española publicamos, complacidamente, la nota que precede. En servicio de la exactitud informativa debemos, sin embargo, hacer un breve comentario a la misma.

Desde luego, es cierto que en el ánimo de las jerarquías de la Acción Católica es ésta única«mente un movimiento apostólico sin proyecciones ni injerencias políticas. Pero no es menos cierto que por la actividad de muchos de sus miembros y por la la postura que .adoptan sus órganos de expresión, la H. O. A. C. incurre en dichas injerencias y proyecciones. No una, sino varias veces hemos comentado en la "Tercera Página" artículos y textos del "Boletín" de la H. O. A. C., en los que se alienta a la lucha de clases, se propagan interpretaciones incorrectas de Jas encíclicas, e incluso, se mantienen tesis marxislas. Y tenemos aún muchos otros textos de dicho "Boletín", sin comentar, que corroboran nuestro aserto. Naturalmente, sonf textos y artículos en cuya redacción no tiene arte ni parte la jerarquía rectora de Acción Católica, y son evidentes infiltraciones de gentes no controladas.

También obra en nuestro poder un titulado "Manifiesto de la H. O. A. C., H. O. A. C. E, J. O. C., J. O. C. E. de España" —que ha sido distribuido profusamente en la reunión de Munich—en el que se patentiza la vigencia de estas organizaciones en un terreno puramente político. (Por su parte, "Le Monde" insistía en una crónica en que "fue observada la presencia del señor Alfonso Prieto, dirigente nacional—dice literalmente "Le Monde"—de las Hermandades Obreras de A. C".» Se refiere el manifiesto a los pasados conflictos laborales en las provincias del Norte, y luego de especificar ciertas afirmaciones sobre ei derecho a un salario justo, la paxáicipaeión obrera en la empresa, el Ubre derecho de asociación, la licitud de la huelga, etcétera, dirige demandas a las autoridades públicas. ¿No desborda, evidentemente, este manifiesto la esencia del puro y simple apostolado? ¿No constituye ana clara acción política?

Recientemente, en un comentario editorial, hemos subrayado palabras esclarecedoras de la encíclica de S. S. Pío X a la Acción Católica, en las que se afirma el principio de no intromisión en política no sólo del apostolado seglar, sino también del ministerio sacerdotal. No ignoramos ni pretendcpos negar que tan sano principio vive en el espíritu de la Jerarquía y se mantiene en todas sus orientaciones y comunicados. Pero la actividad individual de miembros y grupos de las organizaciones de apostolado olvida el principio con patente constancia.

Cierto es que las materias en las que se vive el apostolado de algunas organizaciones de Acción Católica—la H. O. A. C., por ejemplo—son por sí mismas muy propensas al deslizamiento hacia zonas o campos políticos: el salario, la seguridad social, las estructuras económicas, las configuraciones sindicales... fero precisamente por ello deberían extremar eslaü organizacíones su cuiuado y su vigilancia. Defender, pongamos por caso, la necesidad cíe un salario justo puede ser, sin duela, souitucuce una actividad del apostolado, pero determinar concretamente su cuantía en una coyuntura dada o preconizar cuál sea el sistema más conveniente para llegar a él o para abonarlo es ya, también sin duda, llevar a cabo una accion política. Es hacer economía política, lis hacer política. Y la política, por definición jerárquica y por principio, moral, debe queiiar ai margen de la actividad de las organizaciones de Acción Católica. Es un camino peligroso y, desde luego, excede de la función propia del apostolado.

 

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