El nivel de empleo     
 
 Pueblo.    13/06/1962.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

EL NIVEL DE EMPLEO

EN su importante discurso de Barcelona, Ullastres se refirió a la escasez de mano de obra que se observa en la actualidad en loa países más industrializados de Europa, y apuntó que España está entrando en esta situación como antes han entrado oíros países qué también teman crónicamente un problema de desempleo, de los que el ejemplo más significativo es Italia, en trance hoy de superar el problema.

Efectivamente, como señala Ullastres, ni siquiera durante nuestra depresión llegó a haber un paro abierto en la calle, excepto en proporciones muy pequeñas, en la actualidad totalmente desaparecido. Pero creemos que la ausencia de un paro "oficial", o si se quiere "real", no puede hacernos olvidar ta existencia, tanta en el pasado como en la actualidad, de un paro encubierto y del suberapleo de una parte considerable de nuestra mano de obra, en especial en la agricultura. Mientras el paro encubierto y el subempleo no sean absorbidos no podemos empezar a hablar de escasez de mano de obra, al meóos con carácter general, aunque es posible que exista en algunas categorías.

Unas consideraciones que ha hecho Ullastres a este respecto pueden, a nuestro criterio, dar lugar a confusiones, y por ello Juzgamos oportuno extendernos sobre ellas. Dijo el ministro que las empresas extranjeras vienen a España a buscar mano de obra calificada y que incluso ia no calificada empieza a ser demandada continuamente. líxplico este último hecho diciendo que, a medida que avanza la automación en el mundo industrial, se precisa menos la calificación, pues para vigilar o manejar las grandes instalaciones que se mueven automáticamente basta oon tener el espíritu un poco ágil, despierto y aprenderse los movimientos de dos o tres agujas en sendos indicadores para poder gobernar una fábrica. "Esto lo puede hacer cualquier hombre, añnrtió. aunque no tenga una esnecialidad laboral."

Resultaría peligroso pretender sacar consecuencias negativas de la existencia de máquinas automáticaa cuyo manejo no exija especializaron alguna. Porque frente a este hecho extrema de las máquinas que trabajan y "piensan" por el hombre, la verdad es que cada vez se acusa más la necesidad, no sólo de obreros especializados, sino de cuadros técnicas medios y superiores. En algunos países extranjeros, de un nivel profesional muy. superior al nuestro, la escasez de técnicos constituye una verdadera preocupación, por lo que se proponen .y adoptan medidas encaramadas a elevar la formación profesional de los trabajadores, tendiéndose a declararla obligatoria hasta una edad superior a la que es corriente en la actualidad.

Refiriéndonos ni caso concreto de España, es preceptible la escasez de mano dé obra especializada en la mayoría de las actividades Industriales, pero no se puede decir lo mismo de la mano de abra sin calificar, del peonaje que, como se ha dicho con agudeza, "vale para todo porque no vale para nada". Precisamente para resolver esta situación de inferioridad que proletariza al trabajador y le dificulta su promoción individual y ,d: clase, los sindicatos españoles han puesto en mancha esa magnífica obra de Formación Profesional Acelerada que trasforma cada año en especialistas a varios miles ríe peones, poniéndolos en condiciones de ocupar puestos mejor remunerados y más productivos para la economía nacional. Al mismo tiempo se está impulsando por el Estado, por los sindicatos, por la Iglesia y por la Iniciativa privada la enseñanza profesional normal, aspirándose a lograr una matrícula de alumnos que permita, prácticamente, cursar esta enseñanza a todos los españoles que no se orientan hacia estonios medios y universitarios.

Nosotros consideramos, como se ha puesto de manifiesto en los Congresos Nacionales de tos Sindicatos españoles, que la situación del empleo no ea satisfactoria, aunque su nivel alcance prácticamente ese "pleno empleo" que deseamos. No es satisfactoria porque no se puede ignorar que muchos trabajadores españoles trabajan a lo largo del año, de la semana o incluso del día, menos horas que las normales, con grave quebranto económico, ni que en machas industrias, en muchos servicios, y, sobre todo, en muchas explotaciones agrícolas, hay mas brazos de los que corresponden a las posibilidades actuales de racionalización y mecanización del trabajo, con la consiguiente merma de los Ingresos individuales y el paralelo incremento de los costos que no nos permiten mantener precios competitivos. Si de ia industria y del campo sacásemos todos los brazos que sobran, las cifras de paro adquirirían un valor Inquietante. Para resolverlo, la Organización Sindical española ha propuesto la creaclon, en un plazo prudencial, de dos millones y media de nuevos rueslou de trabajo, no sólo para ocupar a las nuevas generaciones, sino también, no puede ser olvidado este dato te, para dar a todos los trabajadores actuales un empleo satisfactorio, tanto desde el punto de vista económico como desde el social. La emigración, lo hemos dicho repetidamente, la consideramos como un mal menor, como una solución de emergencia, pero no puede ser aceptada como una solución permanente de nuestros problemas laborales.

Este es el camino para lograr que en el futuro no exista problema de desempleo, sino, por el Contrario, el de una demanda de mano de obra que, al verse insatisfecha, sea como dijo Ullastres un estímulo más para que las empresas logren la productividad que exige nuestro tiempo.

 

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