La coyuntura actual     
 
 Pueblo.    15/06/1962.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

La coyuntura actual

LA estabilización de nuestra economía produjo un cambio, en algunos casos espectacular, en nuestra situación económica, tanto en el aspecto interno como en el del comercio exterior. Los resultados positivos más importantes fueron, sin duda alguna, el fortalecimiento de la pesetas, el sostenimiento de los precios y el signo favorable de la balanza comercial, que nos ha llevado a disponer de un saldo de divisas que en la actualidad llega a los 1.000 millones de dólares, es decir, 60.000 millones de pesetas. En el lado negativo hay que señalar la recesión sufrida en algunos sectores industriales y su repercusión, más que en un paro que, afortunadamente, no ha existido, en una disminución de horas extraordinarias incentivos, que circunstancia Intente rebajaron el nivel de ingresos de algunas capas labórales.

La reactivación de la economia pareció que se retrasaba más de lo previsto, debido, en parte, a las malas cosechas, que disminuyeron en forma notable la renta del sector agrícola; pero en la actualidad esa reactivación no sólo es visible, sino que empiezan a notarse sintonías que han inquietado a algunos observadores, ante la posibilidad de que sean anuncio de un nuevo período inflacionista. Ciertas subidas de precio, de tan rápido reflejo en las economías familiares, son, quizá, el hecho más alarmante, pese a que nadie Ignora la movilidad de los precios de los productos agrícola-ganaderos, sometidos a las influencias climáticas.

Encontramos, por ello, de gran Interés que Ullastres se haya preocupado en Barcelona cié estudiar cuál es la situación real de nuestra coyuntura en esle momento, y sus perspectivas para los próximos años.

Considera que la situación es normal y que el unico problema con el que nos enfrentamos, es lograr que la reactivación no se desborde y na M convierta una vez más en tensión inflacionista.

Reconoce Ullastres que hay fuerzas en juego que pueden hacernos temer la inflación, pero hace ver que lo que ha habido en los últimos meses no es Inflación, sino una gran actividad económica, una gran euforia, que se ha manifestado en todos los sectores. Gracias a ello hemos recuperado los niveles anteriores, superándolos en algunos casos, sin que, hasta hace poco, se moviera el costo de la vida. Sin embargo, últimamente se ha observado Un alza varIabIe, que Ullastres considera que en. conjunto es ligera

Si nos fijamos en diversos aspectos coyunturales, las Informaciones fácilitadas por Ullastres son optimistas. Ha continuado la expansión monetaria y crediticia, dentro de un marco de ortodoxia financiera; la situación de liquidez global es buena porque no ha habido creación ficticia de diaero. El crecimiento de la demanda y de las inversiones es también satisfactorio. Es de resaltar que la producción de bienes de equipo ha dado un salto desde 1960 hasta la fecha, que sólo se explica por un incremento muy fuerte de las inversiones. El aumento de producción en algo más de un año ha sido del 50 por 100, habiéndose logrado que la industria nacional haya participado en un 50 por 100 en la inversión fija de maquinaria. Cifras que justifican la defensa que, no hace mucho, hacíamos en PUEBLO de la protección que debía darse a tan importante actividad industrial, con preferencia sobre otras de menor interés económico para el país.

El aumentó de la demanda de bienes de consumo se ha reflejado en la normalización de los turnos de trabajo en nuestra Industria y en un aumento considerable de las importaciones. Este aumento, como no llega a desnivelar nuestra balanza comercial, gracias a las aportaciones del turismo, no debe inquietarnos.

Por el contrario, hemos de ver en él un síntoma de la mejoría del nivel de vida de nuestro pueblo, reflejada en el aumento del consumo. Ya hemos señalado en otras ocasiones que un ahorro inmoderado de divisas, por encima de ciertos topes máximos, que pueden cifrarse en los 1.000 millones de dólares, no es deseable, pues inevitablemente lia de hacerse en detrimento del consumo y la inversión.

En resumen, nuestra coyuntura actual es favorable, y para que no se deteriore consideramos que deben mantenerse a ultranza dos principios básicos: impedir la inflación, y hacer que los sectores sociales menos favorecidos aumenten, al mayor ritmo posible, su participación en la prosperidad general del país.

 

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