Autor: Fernández Armesto, Felipe (AUGUSTO ASSÍA). 
 Escribe Augusto Assia. 
 El Referéndum sólo debe ser considerado como un ensayo para la democracia     
 
 Ya.    01/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 22. 

ESCRIBE AUGUSTO ASSIA

El referéndum sólo debe ser considerado como un ensayo para la democracia

Todas las democracias han visto siempre con enorme desconfianza el referéndum • Dadas las circunstancias de nuestro país, es incomprensible la postura de la oposición de querer boicotearlo • Es preferible un resultado positivo por muy pocos votas que por una mayoría "aplastante" • la democracia no es cuestión abstracta de números, sino de justicia, de moderación y de realismo

la que me extraña a mi es que a tanta gente le extrañe aquí que el Gobierno de Su Majestad se esté viendo metido en tantas contradicciones a consecuencia de su adopción del referéndum como el Instrumento apropiado para reabrirle en España la perspectiva a la democracia.

Aunque para legitimar su índole democrática bastaría anotar e] uso sistemático que del referéndum viene haciendo, desde la Revolución francesa, la práctica constitucional suiza, el referéndum es el menos probado y el menos acre-¡ ditado de todos los procedimientos para fundamentar la democracia, además del más dudoso, y yo no veo cómo podía caerse en tentación menos apropiada que la de elegirle para partero de una democracia arriesgada y nueva cual la que «atamos empeñados en fletar aquí.

Excepto en Suiza y, durante épocas menos establea que las actuales, en algunos de los estados norteamericanos más atrasados en cultura política, todas las democracias han visto siempre con enorme desconfianza el referéndum.

En toda su agitada y procelosa historia, Inglaterra no lo había puesto Jamás en práctica hasta que echó mano de él como escalera de incendios para escapar a la contradicción encandilada por el problema del Mercado Común.

Bis verdad que en esa única ocasión en que lo usó, el referéndum no dio, ni mucho menos, mal resultado, pero lo más probable es que. en Inglaterra, con su hábito milenario a respetar las reglas del juego, hubieran dado el mismo unas elecciones o cualquier otro de los numerosos recursos constitucionales de la isla. Noruega y Dinamarca decidieron, con consecuencias opuestas eri uno y otro país, la cuestión del Mercado Común por referéndum. Igual que Inglaterra, pero ni las experiencias de Noruega, ni las de Dinamarca, ni las de Inglaterra han contribuido demasiado a aumentar el poco prestigio del referéndum que, en Francia, resultó las dos o tres veces que fue aplicado, un factor antes de confusión y extravío que de encauzar/liento y orientación, lo mismo que había ocurrido en Alemania durante la República de Weimar, una de las pocas Constituciones democráticas que, para su mal y desgracia, instituyó el procedimiento del referéndum.

Si a los frágiles servicios que es capaz de esgrimir en la causa de la democracia se le añaden al referéndum los, que, como alcahuete, le ha prestado a todas fas dictaduras recientes, pero de un modo especial a las fascistas y las comunistas, no es fácil descubrir la impropiedad que, para abrirle el camino a. una democracia nueva, esconde en sus pliegues el referéndum.

Stalin, Mussolini y Hitler, pero sobre todo Hitler, que los ganaba siempre por el 99,99 por 100, hicieron de los referendums uno de los más escandalosos instrumentos de sus respectivas tiranías. Aqui mismo, si la dictadura echó mano de arma alguna que apenas si puede calificarse sino de hipócrita y, -si ustedes me permiten, de espúrea, ha sido la del referéndum, en uno de los cuales, como no es secreto para nadie y sería ocioso seguir callando, loa que hacían el escrutinio se encontraron con que iba siendo ganado con el 103 por 100, y rápida, aunque no eficientemente, tuvieron que volver grupas.

Ninguna de las consignaciones y reflexiones que la historia y la Índole del referéndum puedan inspirar es decisiva, claro está, en su contra, ni quiere decir que no sea un procedimiento legítimo ni pueda ser un procedimiento útil. Las fuerzas de la oposición, que aquí amenazan con sabotear el que está convocado para el día 15 de diciembre, lo primero que hacen e a echarse arena en los ojos.

UN REFERENDUM COMO ENSAYO

En primer lugar, y bajo un Gobierno cuya. moderación, cuya honestidad y cuya adhesión a la causa de la democracia no puede ser puesta en dada, sin malicia, on referéndum, si no otra cosa, puede ser un ensayo que no resulte Inútil para que probemos nuestros nervios y nuestros músculos, sobre el área de la contienda electoral, por primera vez después de cuarenta años. Bastaría eso para que unas gentes razonables. realistas y posibilistas no se atrevieran ni a dudar, dadas las circunstancias de nuestro país, entre la oportunidad y la no oportunidad de participar en el referéndum; pero, ademas, aquí, entre nosotros, se trata sobre todo de atenerse a las reglas que el sistema anterior nos ha dejado, que pueden ser buenas o pueden ser malas, pero apenas si es discutible que, aunque sean malas, la lucha será mejor con reglas que sin reglas, ni buenas ni malas.

SI la oposición no acepta ahora las reglas del juego para el referéndum, ¿no corre el riesgo de meterse en un círculo vicioso del que no se ve como pueda salir si no es "volcando el carro de las manzanas"?

To, la verdad, aunque no soy ´partidario del referéndum como procedimiento democrático, no le veo gran porvenir a la oposición si comienza por volverle la espalda a la única perspectiva, ancha o estrecha, que de avanzar hacía la democracia le ha sido ofrecida «n cuarenta años, en lo que me pasa Igual que con las huelgas.

Aunque yo soy, al revés que de los referendums, partidario de las huelgas, que me parecen el procedimiento más extremo, pero menos incivil, de la dialéctica entre capital y trabajo, así como no le veo porvenir a los que le hacen ascos ahora al referéndum tras cuarenta años a pan y agua, no se lo veo a los que tras cuarenta años aguantaron todo, ahora que tienen, por primera vez, un Gobierno ilustrado y comprensivo, todo lo que se les ocurre es declararse en huelga a diestra y siniestra por quitarme allá esa pajas, y a veces ni por pajas siquiera.

REFLEXIONES PARA LOS QUE PREDICAN LA ABSTENCIÓN

Los que Creen hacer una gran hombrada declarándose en huelga, sin más al mas, y dificultando la ya por sí difícil labor de devolverle la democracia al país en que está absorto un Gobierno de gentes de buena voluntad, quizá, debieran pensar en todo lo que pudieron hacer y no hicieron durante cuarenta años para que ahora fuera menos peliaguda la restauración democrática. Quiza debieran reflexionar los que rechazan el referéndum si lo que hay que hacer es comenzar por el final y exigir que nuestra democracia sea ya de repente como la inglesa, saltándose mil años a 1» torera, y todo eflo sin dejar de agregar que, para mí, ademas de que el del referéndum sea un procedimiento poco apropiado para servir de partero a una democracia, el Gobierno de Su Majestad aún complica mas las cosas dejándose ganar, según semeja por la idea absurda de que un referéndum, para que sea convincente, hay que ganarlo por una mayoría "aplastante", lo menos del 70 o el 80 por 100. La verdad es todo lo contrario. El único modo de que, al menos para los europeos, pero probablemente también para los españoles, el referéndum resulte convincente es que sea ganado por una pequeña mayoría. Si me apuran, cuanto mas pequeña, mejor.

Si hubiera un lema para el «acudo político de Europa, el lema debía consignar "más democracia cuanto menos mayoría". En Alemania, en Inglaterra, en Francia, las mejores mayorías nunca han sobrepasado, después de la guerra, «1 uno, el dos o el dos y medio por ciento, y ahora mismo uno de loa mejores Gobiernos que ha tenido Italia está trabajando en minoría. ¿Cuándo nos vamos a enterar aquí que la democracia no es una cuestión abstracta de números, sino de justicia, de moderación y de realismo? Aunque el régimen de Hitler estuviera aclamado por el 150 por 100 de los alemanes, nunca sería una democracia, ni sería democracia el de Stalin, aunque se postraran de rodillas ante el Kremlin e] 1.000 por 100 de los rusos.

¿Por qué hemos de exigir en España que el referéndum obtenga más del 51 por 100, cuando el referéndum representa el realismo, la moderación y la Justicia? _A mí, con el 51 por 100 me basta, y a los demás españoles, incluyendo el reatante 49 por 100, les bastará, el milagro estarla hecho.

Augusto ASSIA

 

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