Política social     
 
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POLÍTICA SOCIAL

EL vicesecretario general del Movimiento, Herrero Tejedor, ha señalado, en Castellón de la Plana, que lo social constituye la gran preocupación de nuestro tiempo y entraña problemas complejos. "Toda la problemática social—dijo—exige un planteaniento riguroso de principios, de ideas, de sistemas. En esto, como en todas las cosas importantes, la concepción que se tenga sobre las cuestiones últimas y trascendentales es 1a que condiciona la posición ante los problemas concretos y 1a forma de resolverlos."

"Pero exige también—añadió—un gran realismo. No podemos quedarnos en el puro campo especulativo, sino que es imperativo abordar las soluciones a la vista de una realidad concreta. Un primer principio básico nos indica que la realidad que se nos ofrece no permite torcer los principios hasta el punto de trastocar el esquema de valores: lo material ha de quedar subordinado a lo espiritual; lo económico, a lo social, y las cosas, al hombre."

Sale así Herrero Tejedor al paso de los que pretenden, en la cuestión social, subordinar ios principios de justicia a intereses puramente materiales. Materialismo (y a ello nos hemos referido con frecuencia en PUEBLO) que se da igual en el capitalismo que en el marxismo, "aunque los efectos se manifiesten al exterior en distinto grado, por coexistir el primer grupo con ciertos aspectos espirituales y preconizar la defensa, aunque ño en grade suficiente, de ciertas libertades humanas".

La necesidad que el desenvolvimiento espiritual del hombre tiene de unas adecuadas condiciones materiales ha sido repetidamente señalado por los Papas, inutilizando cierta curiosa teoría, muy extendida algún tiempo atrás en ciertos católicos de rentas abundantes, de que la perfección cristiana consistía, para las clases humildes, en conformarse con el mundo tal y como estaba hecho, viendo en las desigualdades una prueba inatacable de la voluntad divina. Hoy ya nadie se atreve a negar, al menos en nombre de la religión, que todos los hombres tienen derecho a participar equitativamente en los bienes creados. La tarea de los gobernantes es facilitar los medios para que esta participación se lleve a efecto de forma justa y eficaz. Como ha dicho Herrero Tejedor, "a estas consideraciones ha de plegarse todo el despliegue político y ello entraña la necesidad de llevar a cabo una decidida política social, una Incesante búsqueda de la justicia y de 1a verdad".

La polémica de al la política económica, ha de preceder a la social o viceversa es vieja. Pocas veces se acepta la simultaneidad de ambas, pese a ser, a todas luces, no sólo la más conveniente, sino con frecuencia la única posible. Como ha recordado Herrero Tejedor, no es posible una política social sólida sin una economía próspera, ni tampoco es posible el desarrollo económico sin una política social adecuada.

Las modificaciones salariales, cuya importancia, en machas ocasiones, no minimizamos, no pueden ser consideradas como una solución definitiva del problema económico-social. Es necesario ir a

la cuestión del fondo, determinante de todos los defectos de forma apreciados: la reforma de la empresa. Herrero Tejedor dijo en Castellón: "La empresa española exige una transformación económica no sólo interna y condicionada por el fenómeno de la productividad, sino también externa y de agrupación e cooperacion de empresas pequeñas y medianas. Pero está también pidiendo a gritos una transformación social, sin la cual será muy difícil llevar adelante un sistema de equilibrio en la distribución de las rentas."

La Justa distribución de las rentas, clave de la cuestión social, no se conseguirá nunca con regateos de salarios ni negociación de ventajas parciales. Exige la conversión de la empresa en verdadera comunidad de trabajo, con toda las transforma clones jurídicas, administrativas e incluso de mentalidad que el proceso requiere.

 

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