Afirmación sindicalista     
 
 Pueblo.    20/06/1962.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Afirmación sindicalista

LA presencia del Jefe del Estado en Valencia ha motivado, en todos los actos, manifestaciones de extraordinario entusiasmo popular, de auténtico fervor de muchedumbres. En muy pocos países se producen hoy actos semejantes de identificación emocionada, de unión directa de un pueblo con la representación máxima del Gobierno y del Estado. Esta ha sido la tónica general del viaje del Caudillo.

Pero entre todos los actos que ha presidido, uno de ellos —la inauguración oficial de la Institución Sindical de Formación Profesional San Vicente Ferrer— ofrece perfiles especiales al comentario.

Tiene el Caudillo —y su obra de Gobierno lo ha demostrado bien patentemente— una aguda sensibilidad para la comprensión de todos los problemas que se suscitan en el mundo laboral, que preocupan a los trabajadores. Por ello sus palabras tienen acentos particularmente profundos cuando habla en un marco sindical, cuando se dirige a los hombres encuadrados en las entidades sindicales. Y al mismo tiempo, y como lógico fenómeno reflejo, es en los ambientes sindicales donde alcanzan ecos más resonantes las afirmaciones de Franco.

I´al ha ocurrido en la valenciana Institución San Vicente Ferrer.

Han asimilado muy bien los sindicatos españoles, probando con ello la flexibilidad de sus estructuras y su capacidad de gestión, los recientes conflictos laborales. Este es un hecho que no puede desvirtuar ninguna interpretación disidente o interesada. I ahora, en el acto inaugural de la Institución San Vicente Ferrer, han demostrado, una vea más, su potencia de integración, derivada de su autenticidad representativa: de que los trabajadores españoles, independientemente de c u á 1 es sean las prescripciones laborales, están de verdad en loa sindicatos y están con ellos. Ha tenido asi el acto un superior valor político; ha sido una d e m o stración clarísima de solidaridad, de compenetración de una sociedad —representada por sus estamentos más activos— y un Estado.

Franco, en su discurso—modelo de ponderación y perspicacia en el enjuiciamiento de los problemas económicos y so, cíales—, ha analizado los puntos clave de la actual coyuntura: desde la necesidad de la reforma de las estructuras, sin daño de la dinámica empresarial de la que se nutren los salarios, hasta el perfeccionamiento de los instrumentos de conciliación y justicia social. ¥ lo ha hecho, y ello es virtud de gran político, con total realismo: sin eludir la referencia a los defectos o a las reivindicaciones laborales pendientes y sin ocultar las derivaciones desfavorables que puede tener el olvido o (a vulneración de las leyes económicas. "Pueden las relaciones laborales ser reglamentadas por los poderes públicos con su legislación; pero por encima de lo legislado predomina siempre la presión del mercado..." "Todas las obras que acometemos, nuestros avances sociales, y las mejoras en las remuneraciones, tienen que ir progresivamente unidas a lo que pueda resistir la economía general y la particular de las empresas,"

Palabras exentas de, toda parcialidad. Palabras plenas de realismo. Palabras, en suma, que sólo pronuncia como Jefe de Estado ante un sindicalismo fuerte, comprensivo y afirmado en una línea de armonía y colaboración entre ios factores distintos que se mueven en el proceso productivo Este es, a nuestro juicio, uní, de los matices más trascendentes del acto en la Institución de Formación Profesional San Vicente Ferrer: lo que ha tenido de afirmación sindicalista.

 

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