Autor: Prieto Castro, L.. 
   Malos planteamientos     
 
 Diario 16.    01/04/1977.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

Prof- L. Prieto Castro

(De la Real Academia de Jurisprudencia)

La experiencia que los ciudadanos españoles van teniendo de la gobernación del Estado les lleva inexorablemente al convencimiento de que la misma no se realiza con la meditación y la sindéresis que parecen exigibles, precisamente en uno de los periodos de la historia de la nación más difíciles y peligrosos. Las diversas crisis desatadas estos días son una muestra de la mayor elocuencia.

innecesariamente (en cuanto previsibles y evitables) se ha llevado a los peores trances a instituciones que en todo momento deben permanecer al abrigo de criticas distintas de las que legalmente es posible dirigirles por virtud del ministerio que ejercen. Digámoslo de un ¡noció liso y llano: se está llegando al extremo de injuriar al Tribunal Supremo en pleno. Y no había necesidad de que respetables personas fueran puestas en solía, tumben ha y que decirlo del mismo modo liso y llano, por obra —es de pensar—, de la exigüidad de buen sentido de) Dicasterio que párece llamado a asesoral en materia de legislación y de reglamentos.

Hasta tal punte ha encendido los ánimos lo que desde hace tres o cuatro días está ocurriendo que Quienes se dedican, por vida, a ios menesteres del estudio y la interpretación del Derecho, nos sentimos como atemorizados al tener que esponer una opinión, o un criterio, porque todo el mundo esta eacribiendo y dogmatizando sobre el tema del reconocimiento de las asociaciones políticas y no sabe uno ya si conoce el derecho y el modo de manejarlo o si los no peritos conocen mejor las cosas y están diciendo algo que deba ser tomado en consideracion.

Ayer los alumnos del curso de Doctorado nos pidieron que nos ocupásemos del tema y lo hicimos naturalmente con las necesarias alusiones a la ley primero del 14 de junio de 1976; al RD del primero de octubre del mismo año, sobre "regulación de loa proredimientos judiciales en materia dé asociaciones políticas", seguido de la orden de Justicia del 20 siguiente cada para insertar en el "BOE" el acuerdo de la Sola dé Gobierno del Tribunal impunar que designó la Sala a la que se confiere él conocimiento de la materia se que trata y alusión asimismo al R. Decreto-ley del 8 de febrero de este año, que reforma aquella ley y es el que ha venido a desencadenar la gran o las grandes crisis aludidas.

Lo que procede hacer

Naturalmente, al hablar a la prensa o en la prensa no debemos actuar con el dogmatismo ni el método de una clase en la Universidad, y nos limitamos a exponer una opinión sobre lo que, a nuestro juicio, procede para salvar la situación. Veamos.

La ley primera o principal aludida encomienda a una Sala del Tribunal Supremo "el conocimiento de todos los asuntos contenciosos que puedan plantearse al amparo (!) de esta ley" (art. 8.°). mencionado DL de primero de octubre de 1976 determina (artículo 1.°) que tal Sala sea una de (las tres) de lo Contencioso-admínistrativo, y el acuerdo antes citado precisó que sería la Cuarta.

Hasta ese momento no hay equívocos: la Sala de Gobierno, si efectuar la designación, se refiere a los RECURSOS que se puedan interponer como consecuencia, de la actividad gubernativa en orden a las asociaciones políticas, y el mismo real-decreto sobre el procedimiento alude también a RECURSOS. En esto era en lo que se pensaba, en recursos del tipo de los así llamados por la ley de 27 de diciembre del 1956, sobre el ejercicio de la Jurisdicción Contencioso,administrativa; y lo que la Sala de Gobierno del citado Tribunal Supremo, como posteriormente su Sala Cuarta (la designada), entendieron (y no podían entender otra cosa) es que iban a manejar temas al fin y al cabo jurídicoadministrativos, que son situables sin gigantesco esfuerzo en el ámbito de dicha Jurisdicción.

Pero con el R. D.-L. de 8 de febrero último quedan alteradas sustancialmente las que podríamos llamar reglas del Juego Gobierno-Justicia, que se habían establecido en los términos que acabamos de exponer, y surge el gran problema para el Tribunal Supremo y para su Sala Cuarta en concreto: viene a encargar a ésta un cometido nuevo, ajeno por completo a lo que es la actividad propia de un tribunal de justicia, concretado en la especie "contencioso-administrativa".

¿Cuál es ese cometido? El del párrafo II del artículo primero del repetido R. D.-L., que conviene trascribir: "(...) Si se presume la Ilicitud penal de la asociación, el Ministerio de la Gobernación, dentro del mismo plazo (diez días), y con suspensión de la inscripción, remitirá la documentación presentada a la Sala del Tribunal Supremo a que se refiere el artículo octavo de la Ley (...)." En el párrafo tercero se viene a decir, de un modo un poco lateral, que la Sala decida sobre la "procedencia o no de practicar la inscripción" (de la asociación política a la que el Ministerio de la Gobernación haya denegado (suspendido) la inscripción).

Una Sala no penal

Extrayendo una conclusión en términos Jurídicos, lo que el R. D.-L. modificador hace es encomendar a una Sala no penal (porque ya estaba previsto y cumplido que fuese de la especie "contencioso-administrativa"), primero, el conocimiento de una a modo de acción "meramente declarativa penal", algo desconocido e imposible en la doctrina y en la. práctica, acerca de la "presunción de ilicitud penal de la asociación", y la resolución que recayese sobre tal punto vendría a ser previa, condicionante de la inscripción o de la denegación de la misma.

Suponiendo que tal acción "mero-declarativa penal" (que no persigue el cumplimiento de una función de justicia por un tribunal) pudiera ser encuadrada en el ordenamiento jurídico español (quod non), desde luego lo que no ofrece duda, en nuestro concepto, es que una Sala de la especie "contencioso administrativa" no podría conocer de ella, porque no es su materia, porque no es aquello en que inicialméute pensó la ley primera, ni fue lo tenido en cuenta para prescribir que la Sala a designar fuese una de la mencionada especie.

Ante la posibilidad de que, en vista de todo lo expuesto, la Sala Cuarta del repetido Tribunal no viese otra salida que la declaración de su incompetencia para conocer del primer componente (el tema de carácter penal), se vaticina una profunda e insoluble crisis política.

No debería suceder así. Un Gobierno puede y debe reconocer, de manera más o menos explícita o implícita, que ha cometido un error, lo que es posible, por multitud de causas. En esta ocasión, debería reconocer que las cosas no pueden marchar bien si se parte de un planteamiento sobre determinadas bases y ulteriormente éstas se cambian, de tal manera que jurídica y procesalmente no permitan nada distinto de lo que antes hemos dicho (incompetencia). Las facilidades que ofrece el método de los decretos-leyes permitirían rectificar, en horas veinticuatro, el de 8 de febrero último.

Más vale la salida de un ministro

Mas vale la salida del Gobierno de un ministro de Justicia, en cuyo Dicasterio es 3e suponer que se haya elaborado o no objetado el tan repetido R. D.-L., que una crisis de fondo, de insospechables consecuencias para el porvenir de la nación.

Pero, además, hay que insistir en que nunca se debió encomendar a Tribunales de Justicia (no constitucional) funciones que son propias de un Tribunal de Justicia constitucional, Ahora, tal como están las cosas, si no se quiere que todo el proceso de democratización (en la que, por lo asmas, el firmante no cree del todo) se vaya abajo, sin que sepamos lo que podría ocurrir, está claro que hay que reconocer a todas las asociaciones (aunque a muchos no nos gusten algunas de ellas), porque en otro caso la anunciada abstención de bastantes partidos en las elecciones se produciría.

Y después proceder a la inversa, al estilo alemán occidental: si el Gobierno estima que una asociación es penalmente objetable, cursar al ministerio fiscal las instrucciones necesarias para la correspondiente persecución, con la, acción adecuada y ante el órgano jurisdiccional que corresponda conforme a las leyes de organización, es decir, el "Juez legal"

 

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