Solemne apertura del año judicial. 
 "La constitución debe ser controlada jurídicamente"  :   
 (Landelino Lavilla). 
 Arriba.    16/09/1977.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

Solemne apertura del año judicial 77-78

«LA CONSTITUCIÓN DEBE SER CONTROLADA JURÍDICAMENTE»

(Landelino Lavilla)

MADRID. (De nuestra Redacción.)

«Sin certeza en e1 derecha y sin segundad en su aplicación, no hay estabilidad social posible, no hay progreso elcanzable, no hay convivencia garantizada», declaró ayer e! Ministro de Justicia, Landelino Lavilla Alsma. en el acto de apertura del año judicial 1977-78. La ceremonia tuvo lugar en el salan de plenos del Tribunal Supremo, y e ella asistieron, edemas de! señor Lavilla, el Fiscal General del Reino, señor González Zapatero; el Presidente del Tribunal Supremo, señor Escudero del Corral; los presidentes de las salas, magistrados y otras personalidades representantes de la justicia española.

Anteriormente se habla celebrado una misa en el vestíbulo de la Sala segunda del Supremo.

En primer lugar, Eleuterio González Zapatero, Fiscal General del Reino, presentó la memoria judicial del año pasado, diciendo de este período que «supuso un período de la vldo política legislativa y judicial verdaderamente activo, importante y trascendente, en la andadura de nuestra Patria por senderos democráticos en vías de consolidación. Más adelante sg refirió a tres puntos destacados de la actividad de la memoria del año anterior: el aumento de la litigiosidad en general, el incremento de la criminalidad y el desbordamiento de la capacidad de acción y de los medios materiales de que dispone la Administración de Justicia para llevar a cabo su tarea. Por último, el señor González Zapatero dijo que según la memoria del año pasado, no se advierten síntomas tranquilizadores, sino todo lo contrario: prosigue el ritmo creciente en los índices de criminalidad.

Intervención de Lavilla

Seguidamente el Ministro de Justicia pronunció un discurso. Recordó que desde la presencia del Rey en la apertura del año judicial, el 15 de septiembre de 1976, hasta hoy, nuestro país ha realizado una andadura larga y cuajada de dificultades, pero consciente, esperanzada y decidida. Ese camino está jalonado de hechos, entre los que destacan: la ley para la Reforma Política, el Referéndum nacional de diciembre de 1976, el real decreto ley sobre Normas Electorales de marzo del 77, la celebración de elecciones generales del 15 de junió, la constitución de las dos Cámaras, etc. En el orden Judicial; destacó la desaparición del Tribunal y Juzgados de Orden Público, la creación de la Audiencia Nacional y de los Juzgados Centrales de instrucción, el traspaso al conocimiento de la jurisdicción ordinaria de materias como delitos monetarios y terrorismo, etc.

Más adelante, el señor Lavilla AIsina manifestó que «hay que hacer compatible el cumplimiento de la ley con las apremiantes exigencias de una transformación legal. Tarea en verdad difícil, pero absolutamente indispensable si no queremos Impedir nuestras posibilidades de progreso, o perder nuestros niveles de desarrollo, efectos que pueden seguirse tanto de un rígido quietismo normativo como

de un derribo del ordenamiento acelerado y sin el adecuado control jurídicos.

La realidad diaria acredita que en la formación y cumplímiento del derecho surgen sitúacíos de anormalidad, de infracción o de duda —continuó el Ministro— que pueden poner en riesgo la paz social a que el ordenamiento jurídico responde. La necesidad de reparar o resolver tales situaciones determina la existencia de la función jurisdiccional, en que órganos públicos efectúan la reparación, sancionan la Infracción, declaran la verdad legal e imponen, con el Impérium del Estado, una resolución que restablezca el orden jurídico, sometiendo cualquier resistencia. Incompatible con la esencia coactiva del mismo. En ningún momento se aprecia con tanta claridad como en el ejercicio de la función jurisdiccional, el carácter jurídico de la ordenación estatal y la presencia tutelar y amparadora del Estado con toda su autoridad.

Controlar la Constitución

«Las medidas a través de las cuales se pretende asegurar el cumplimiento de la Constitución —dijo después el Ministro, pasando a otro tema— han recibido distintas denominaciones, pero todas ellas, en su mayor parte, tienden a completar la aplicación del principio de legalidad» (...) «De ahí, otra vez, la necesidad de un órgano que desempeñe la función de aseguramiento que denominamos control de la constitucionalidad.»

La función de control no se ejercita para hacer frente a los ataques a la Constitución proceden tes de actos realizados desde fuera del Poder, sino desde dentro del Poder mismo, actos a los que en principio hay que reputar de lícitos por haber sido adoptados con arreglo al procedimiento legal establecido y por no contravenir la legalidad ordinaria. Tampoco se ejercita el control a través de medida de excepción o de urgencia que determinados órganos del Estado pueden legítimamente tomar para salvaguardia de la Constitución en los casos que ésta corra evidentes riesgos, sino de un procedimiento ordinario, cuya práctica no suporte, en modo alguno, la suspensión o el menoscabo del normal funcionamiento de´ la Constitución.

«El control de la constitucionalidad —dijo— es el procedimiento a través del cual determinados órganos del Estado comprueban si ciertos actos, en princio lícitos, de los poderes públicos, están conformes con la Constitución, decidiendo su anulación o inaplicación en caso contrario.» El control de constitucionalidad no es más que ia consecuencia jurídica del carácter de norma supralegal que la Constitución tiene, carácter que resultaría Inoperante si no existiera un procedimiento para garantizarlo. Refiriéndose a los sistemas de control, indicó que eran dos: control político y control judicial. El primero es incompatible con el significado propio del control, ya que únicamente a través de un razonamiento jurídico (y no por motivos de oportunida política) puede comprobarse cuándo un acto del Poder contraviene o no lo establecido en la Constitución. «En este sentido, el verdadero control de constitucionalidad ha de ser siempre un control jurídico.»

«Sin certeza en el Derecho, no hay estabilidad social posible ni convivencia garantizada»

«Hay qué hacer compatible el cumplimiento de la ley con las exigencias de la transformación legal»

González Zapatero: «Prosigue el ritmo creciente en los índices de criminalidad»

Tribunal especial

«Hoy día, este sistema~de tribunal especial con jurisdicción «concentrada» —siguió el Ministro de Justicia— ha demostrado sus indudables méritos en los países europeos donde funciona, y especialmente en los dos que se han examinado. Italia y la República Federal Alemana, dando lugar a una rica e Importante jurisprudencia.»

Por otra parte, el procedimiento de nombramiento de los miembros del Tribunal Constitucional, con Intervención del escalón superior de los tres poderes clásicos, sitúa de alguna forma al tribunal mismo a un nivel adecuado para arbitrar y solventar las contiendas entre estos poderes.

«En todo caso, cualquiera que haya de ser la forma concreta de articulación en el futuro del control de la constitucionalidad en España, lo Importante y decisivo —dijo el señor Lavilla— será su contribución a hacer efectivo el principio de coherencia del ordenamiento y el de jerarquía de las normas que lo integran.»

«La aplicación coherente del ordenamiento a todos los ciudadanos, sin excepciones ni privilegios, no es una exigencia que pueda entenderse debilitada en virtud de! proceso de democratización iniciado. Por el contrario, debe resultar reforzada y robustecida en la medida en que las normas jurídicas, desde la Constitución misma hasta las de menor rango, queden impregnadas de la propia legitimación democrática», finalizó el Ministro.

En Barcelona

Con una misa de Espíritu Santo, oficiada en la capilla del palacio de Justicia, quedó abierto, a mediodía de ayer, el año Judicial en la audiencia territorial de Barcelona, 1977-78.

Tras la ceremonia religiosa, el presidente de la audiencia, Antonio Gómez Reino y de Pedreira, acompañado del alto personal de la Administración de Justicia en Cataluña, se reunió con los miembros de la magistratura, cuerpo judicial y personal colaborador, a quienes dirigió unas palabras de salutación y estímulo en la apertura del año judicial.

Viernes 16 sepbre. 1977

 

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