Reforma judicial     
 
 Ya.    18/09/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 6. 

REFORMA JUDICIAL

EL control judicial de la constirucionalidad de las leyes y la justificación de la jurisdicción militar han sido los dos Importantes temas abordados, respectivamente, en la apertura del año judicial por el ministro de Justicia en su discurso ante el Tribunal Supremo de Justicia y por el presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar.

UN Estado de Derecho, dijo el primero, necesita independencia de los jueces y tribunales, reconocimiento de los derechos públicos subjetivos y que se otorguen a los particulares los medioí Idóneos para su defensa; ¿pero qué hacer cuando es el propio legislador el que se aparta de los principios constitucionalés ? Es la razón de ser del control de la constitucionalidad que ha constituido la parte más importante del discurso del ministro y que deberá, ser tratado en la Constitución que preparan y habrán de discutir y aprobar el Congreso y el Senado.

NO parece arriesgado anticipar que la solución irá por el camino, que ha señalado el ministro, del control judicial, ya sea a través de los tribunales existentes, ya sea mediante un tribunal especial, como fue el caso de la Segunda República y lo es de la Inmensa mayoría de las democracias contemporáneas. Para desacreditar la fórmula del recurso de contrafuero bastaría considerar que mal puede el poder político ,ser juez en un asunto donde previamente ha sido parte de alguna manera. Que la fórmula resultase manifiestamente inoperante no podía de ningún modo sorprender.

REFORMA JUDICIAL

MAS conflictivo puede ser él mantenimiento de la jurisdicción castrense como excepción a la unidad jurisdiccional y, sin embargo, también en este caso el plebiscito del Derecho comparado es concluyente: tribunales militares los hay en todos los países como también órganos superiores con funciones análogas a las de nuestro Consejo Supremo de Justicia Militar. La actitud contraria proviene de considerar equivocadamente como excepción, lo que es propiamente especialidad, justificada por la especialidad del bien jurídico que se trata de proteger, y sólo indirectamente—y en relación con ese bien jurídico—por la condición militar, que impone deberes especiales (y restricciones fundamentales, como las políticas, respecto al resto de los .ciudadanos) y no es por eso privilegio, sino carga. Otra cosa» que nadie discute, y que el presidente del Consejo Supremo aceptó expresamente, es que esa jurisdicción deba ser profundamente revisada, recortándola hasta reducirla al área de competencia que inequívocamente la caracteriza y justifica e introduciendo en el régimen de los tribunales militares las reformas que los pongan completamente a tono con nuestro tiempo; incluyendo, naturalmente, a su máximo órgano, que su propio presidente, para evitar posibles equívocos con el Tribunal Supremo, entiende que debería pasar a llamarse, más sencillamente, Consejo Superior de Justicia Militar. Cambios más profundos que ese son asimismo aconsejables en él, pero la experiencia de la supresión que llevó a cabo la República (único paréntesis en tres siglos de funcionamiento continuo) no fue precisamente feliz.

Para esta reforma, que es, A por supuesto, delicada, hay material preparado desde hace años: los mismos durante los que, lamentablemente, ciertos proyectos quedaron archivados a la espera de mejor ocasión. Esa ocasión ha llegado ya.

 

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