Autor: Cano Barrero, José. 
   Las asociaciones judiciales y la reunión de Sigüenza     
 
 Diario 16.    13/02/1980.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

El proceso asociativo en la carrera judicial ha conocido en estos días importantes avances, a raíz de una reunión celebrada en Sigüenza y otra posterior, en Madrid, donde se ha perfilado la formación de una Asociación de la Magistratura, de carácter profesional y democrático. Se configura así la primera organización corporativa de los profesionales de la justicia, al amparo de los preceptos constitucionales y ley orgánica del Consejo General del Poder Judicial, una entidad que se constituirá en interlocutora válida de los integrantes del poder judicial.

Las asociaciones judiciales y la reunión de Sigüenza

José Cano Barrero (*)

Un magistrado granadino, fallecido no hace mucho, al comentar las dificultades que entrañaba el cargo de presidente de Audiencia Territorial, decía que ello era porque tenía que gobernar un «regimiento de coroneles». Y llevaba razón; porque los jueces y magistrados no llegan, como cada soldado bonapartino, a esconder en su macuto su bastón de mariscal, no es menos cierto que en su maleta llevan celosamente guardada su independencia judicial, qus hace que, incluso cuando se encuentran administrando justicia en un Tribunal colegiado, tienen a su alcance el recurso del «voto reservado» para salvar su personal opinión si no están conformes con la de la mayoría.

Espíritu asociativo

Al regularse por la recién promulgada ley orgánica del Consejo General del Poder Judicial, y por primera vez en España, las Asociaciones Judiciales, desarrollándose lo estableció en el artículo 127.1 de la Constitución, el legislador parece que ha querido, respetando esa total independencia, pero conllevándola a sus verdaderos límites jurisdiccionales, intentar aunar los pareceres de los miembros de la carrera, en aquellos temas profesionales que a todos ellos afectan, y hacer —siguiendo con el símil militar— que ese «regimiento de coroneles» se pueda reunir en su «sala de banderas», para allí y entre todos estudiar sus problemas, discutir sus soluciones y. acordar su postura en aquellas materias que, como tal cuerpo, le puedan interesar.

Este espíritu asociativo, reconocido ya legalmente, puede decirse que ha sido acogido tan favorable cuanto plenamente por la carrera, hasta el punto de que, adelantándose incluso a su concreta regulación legal y amparándose en su proclamación programática en la Constitución, funcionaban ya de hecho diversas asociaciones dentro del territorio nacional.

Recientes comentarios de prensa se han hecho eco de esta circunstancia comentando, ya hace días, aludir a una reunión celebrada en Sigüenza para tratar de coordinar diversas de dichas asociaciones y que efectivamente supuso un momento trascendental en la constitución de una futura asociación de tipo nacional, redactándose un anteproyecto de Estatutos, en el que incluso se llegó a bautizar a esa futura asociación con el nombre de Asociación Profesional de la Magistratura, con cuyos, ya estatutos y basados en una relación de cerca de 600 adheridos, se presentó tal asociación a inscripción en el Registro del Consejo Judicial.

Sin ánimo de atribuirse ninguna representación de la que, en modo alguno; estoyhrevestido, a título exclusivamente personal, por tanto, aunque quizá con la «legitimidad de origen» que me concede el haber sido el autor material de un borrador de trabajo que, con las modificaciones que se estimaron oportunas, llegó a ser esos Estatutos, quiero puntualizar ios caracteres que, por mi parte, creo se concitan en dicha asociación, comparándolos con los que figuran en la antes citada ley orgánica.

Carácter profesional

Si se repasan los diez números que, en el artículo 3.º de sus Estatutos, se fijan como fines de esta Asociación (desde la defensa y promoción de los principios, derechos y libertades consagrados en la Constitución, recogido en su número l.u, hasta el facilitar y recabar la información de cuantas materias puedan interesar a los asociados, de su número 10."), creemos que todos ellos estám revestidos de un carácter eminentemente profesional. Y ello es así porque pensamos que esa actividad política o sindical, por muy noble que sea, no tiene por qué mezclarse con la clase judicial, que precisamente si fija su mayor timbre de gloria en su independencia, no quiere ni debe, ni tiene por qué inmiscuirse en esas actividades que nada supondrían en su misión de administrar recta e imparcialmente justicia.

Ámbito territorial

Nacional es su ámbito, y no simplemente porque así lo imponga la ley, sino porque estamos firmemente convencidos de que así debe ser una Asociación.

Pero ello no quiere decir que la misma tenga que estar centralizada en su funcionamiento, con una organización piramidal, totalmente desfasada noy en día porque la experiencia recogida en este tiempo de funcionamiento de hecho ha demostrado que si se quiere una marcha efectiva de la Asociación, ha de surgir desde abajo, desde la verdadera base, para, escalando las diversas cotas de su organización, llegar hasta su órgano superior.

Las discusiones, los primeros acuerdos se adoptan primero en las delegaciones provinciales, cuyos miembros son los que verdaderamente tienen entre sí un contacto directo y personal; encuentran su cauce en las Asambleas de las Secciones Territoriales, y desembocan en fin en el Congreso, que no impone, desde su centralismo, sus decisiones a los asociados, sino que, recogiendo lo que éstos han querido, le da carácter nacional necesario para que los mismos puedan tener la debida eficacia.

Libertad de ideología

Nadie podrá ser forzado, en modo alguno, a formar parte de la Asociación, ello es evidente; pero por la misma razón ningún juez ni magistrado podrá ser privado del derecho a afiliarse a la misma. Es, por tanto, la Asociación fundamentalmente integradora. En esos comentarios de prensa a que antes aludíamos se afirmaba que en la carrera existían sectores derechistas, centristas e izquierdistas. Pues bien; siendo absurdo, desde luego, ni siquiera pensar que los jueces y magistrados no tengan su particular y personal ideología de izquierda, de centro o de derecha, lo que la Asociación pretende sobre todo es eliminar esas posibles divergencias, y, aunando esfuerzos, unificar a toda la carrera en una tarea común, cual la defensa de sus intereses profesionales.

Ni de centro, ni de derechas ni de izquierdas quiere ser la Asociación, porque si precisamente se quiere preciar de algo es sólo de ser profesional, como proclama su nombre, dejando fuera de ella cualquier matiz partidista y aspirando a que todos los miembros del Poder Judicial, con sus personales y respetabilísimas ideologías, se apiñen y agrupen en la defensa de sus intereses profesionales, en los que, cualquiera que sea su ideología, todos han de coincidir.

Gestión democrática

Democrática debe ser, por imperativo legal, la estructura y funcionamiento de la Asociación y democráticos son los de ésta por propio convencimiento. Si, de un lado, todos los acuerdos se adoptan en sus órganos colegiados por votación de sus miembros, de otro, no existiendo más requisito para pertenecer a ella que la calidad de juez o magistrado, absolutamente todos sus miembros pueden acceder a cualquier cargo directivo.

Bosquejados así los caracteres de esta Asociación Profesional de la Magistratura y visto que los mismos coinciden con los exigidos por la ley, pensamos, en fin, en la eficacia que su funcionamiento puede comportar. Importante desde luego, importantísima diría yo, es esa posibilidad de proponer candidaturas para la elección de los vocales del Consejo General del Poder Judicial, en que parece centrar el repetido comentario de prensa la necesidad del funcionamiento de las Asociaciones.

Pero, por mucha que sea su importancia, creemos que la Asociación tiene una serie de fines de mucha mayor trascendencia cual su propia existencia como elemento representativo de las verdaderas bases de la carrera, sirviendo así de interlocutor válido entre aquel Consejo General —o cualquier otro organismo o autoridad— y esta carrera, que, si tanto blasona de su independencia, creemos que nunca ha estado en mejores condiciones de obtenerla que con esta ley orgánica.

(*) Magistrado. Juez de Instrucción.

 

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